TLAXCALLI Coleccionismo y Numismática

TLAXCALLI Coleccionismo y Numismática Un pequeño grupo de compas tlaxcaltecas mostrando sus colecciones

21/12/2025

Prepárate para hacer un repaso general de todas las casas de Moneda oficiales en México, apreciarás nuestra Numismática desde sus inicios y hasta que fueron cerradas. Un día como hoy, 19 de diciembre, pero de 1871, inicia la idea de una reorganización de las casas de moneda en el país en miras de recuperarlas.

Pocos saben hoy que fue tan rica nuestra cultura de hacer monedas que tuvimos 16 casas de moneda oficiales en el país: en la Ciudad de México se fundó la primera en el Nuevo Mundo, luego en la Guerra de Independencia empezaron a aparecer en sitios como Monclova (apenas por dos años), Chihuahua, Durango, Zacatecas, Sombrerete (también por dos años), Guadalajara y Guanajuato. Una vez como república se abrieron en sitios como San Luis Potosí, Estado de México (Tlalpan), Guadalupe y Calvo (en Chihuahua), Culiacán, Oaxaca, Hermosillo, Real de Catorce y Alamos (en Sonora).

Estas casas de moneda cayeron en manos extranjeras, la primera fue la de Guadalajara en 1826, aunque tradicionalmente se ha emocionado que fue la de Guanajuato a partir de 1827, poco a poco los gobiernos de los estados prefirieron arrendarlas a invertir en ellas con el poco dinero que se tuvo a mano entonces y el gobierno federal, siempre en constante pugna entre liberales y conservadores, poco pudo hacer para controlarlas.

Las casas de moneda de Oaxaca y de San Luis Potosí fueron las únicas que no cayeron en manos extranjeras, pero todas las demás fueron arrendadas e incluso las hubieron creadas netamente por los norteamericanos o ingleses (Culiacán, Guadalupe y Calvo, Alamos, Hermosillo). El gobierno federal republicano de corte liberal sufrió la prueba de fuego al enfrentarse a una invasión francesa y a una monarquía avalada por los conservadores, en una guerra que duró de 1862 a 1867; cimentándose ese gobierno federal en algo duradero por primera vez en nuestra historia ese año de 1867, el año de la victoria.

Para 1871 ese gobierno se mostraba firme, desafortunadamente desde las elecciones de ese año Juárez se perfiló en convertirse en dictador, aunque su intento solamente duraría unos meses, había ganado dos elecciones de manera justa, pero esta última amañada acabaría de manera súbita en 1872 con dos infartos el 18 de julio y la muerte de Juárez como cabeza de esa dictadura de meses.

Sin embargo, casi para acabar el año de 1871 Juárez revisaba las cuentas y propietarios de las casas de moneda, las 11 que funcionaban simultáneamente entonces estaban todas sin excepción en manos extranjeras, todas; ocupándose detenidamente de la de Oaxaca por razones obvias, él mismo la había promovido en 1858 en su establecimiento a fin de promover circulante e inversión en esa región de su nacimiento.

Lerdo y Díaz continuarían estas pesquisas en relación las casas de moneda del país y sería este último el que las adquiriría y cerraría, siendo los años de 1895 y 1897 decisivos para estos menesteres. Las últimas tres casas en recuperarse y cerrarse fueron la de Guanajuato en 1900 y las de Culiacán y Zacatecas en 1905.

02/11/2025

¡El peso de la muerte! Un día como hoy, 2 de noviembre, se celebra en México, y algunos otros sitios, el Día de los Mu***os. En el circulante mexicano existe una sola emisión de monedas con esta singular particularidad de hablar de la muerte, la única moneda mexicana de circulación acuñada que condena a muerte a alguien, y nada menos que al detestado presidente de la República, Victoriano Huerta. Esta serie de piezas acuñadas en Durango, sucedió por la inventiva de los generales villistas Calixto Contreras y Severino Ceniceros en un poblado muy pequeño de ese estado llamado Cuencamé, oriundos ambos de esa pequeña localidad. Prepárate para leer algo único en nuestra historia, que tiene qué ver con una carta perdida por 90 años.


“¡Viva Madero, Muera Huerta!”, rezaba uno de los gritos contra el usurpador, quien se había ganado el repudio público desde su implicación directa en el as*****to del presidente democráticamente electo, y de la usurpación de la Primera Magistratura. En una carta perdida por 90 años, Severino Ceniceros explica: “Teniendo apremios de dinero para cubrir los haberes de la tropa, decidimos aprovechar la plata que se producía en las minas ubicadas en la Sierra de San Lorenzo y en la de Santa María. El General Contreras ideó que al acuñar monedas revolucionarias, se pusiera en ellas como lema “MUERA HUERTA”, que aun cuando inadecuado si se quiere, sintetizaba los anhelos de las fuerzas revolucionarias que deseaban el derrocamiento del Usurpador”.


El mismo Ceniceros, en esa carta encontrada en un libro y fechada en 1933, señala con toda precisión: “Una vez acordada la acuñación y en posesión del metal necesario, aprovechando una flecha de acero, se procedió a la apertura de los troqueles. Los diseños que debían de servir de base al grabador, los hizo un Oficial a mis órdenes, llamado MIGUEL GUTIERREZ, nativo de C(iudad). Lerdo, D(uran)go, y a quien cariñosamente apodaban sus compañeros “EL TEJON”, y que era inteligente en labores de dibujo; los troqueles los abrió un mecánico llamado Juan Maldonado, bajo la dirección del Ingeniero Atanasio Castillo Astrain y fungió como ensayador encargado de examinar la ley de la moneda, laminarla y acuñarla en una prensa que para el efecto se improvisó, como ya dije en mi propia casa, don Francisco Ortiz Clarke, de Monterrey, conocedor en asuntos mineros”.


Hubieron dos tipos de diseños, el primero de estilo muy burdo y el segundo de acabado mucho más fino, y de acuerdo a Ceniceros, se acuñaron cerca de 60 mil pesos, todas ellas de una onza y en la denominación exclusiva de 1 peso. Se ha dicho erróneamente que esta pieza fue de las “dos muertes”, Muera huerta y muera quien la llevaba, leyenda originada por el norteamericano Howland Wood en el primer catálogo de moneda revolucionaria mexicana, impreso en 1921. Lo cierto es que las monedas fueron escrupulosamente retiradas de circulación para ser recicladas en la casa de moneda o fundidas en donde se encontraran por aducírseles una exagerada cantidad de oro en su aleación. No es necesario decirte lo populares, buscadas y raras que estas monedas se han vuelto, siendo de las series claves de “la” revolución, que en realidad fueron tres.

Estos pesos de Muera Huerta se han ligado al odio que Villa tenía por Huerta, después de todo estuvo a punto de fusilarlo en 1912, y este resentimiento personal era algo concreto; sin embargo en nada tuvo esto que ver con la acuñación de estos pesos, como la misma carta dice: “Cuando el General Villa tuvo conocimiento de la moneda que habíamos acuñado, pidió que se le remitiera alguna cantidad, como en efecto se le remitieron varias talegas, sin que pueda yo recordar el monto de esta remesa”.

Aunque no lo creas llegaron a circular en la Ciudad de México, siendo llevadas por huertistas duranguenses exiliados en principios de marzo de 1914 por acercarse a ese estado las fuerzas revolucionarias, siendo reportada su circulación exclusivamente en un recuento hecho por Edith O’Shaugnessy en su entrada del 14 de marzo: El otro día vi un peso rebelde de plata que decía “Ejército Constitucionalista” como parte de su leyenda, y el resto se leía “¡Muera Huerta!” en lugar de algo más amable como “en Dios confiamos”.

Se ha dicho erradamente que esta moneda era considerada como “el peso de las dos muertes” porque hay quien asegura que Huerta había dado la orden de que fusilaran a quien llevana una de esas monedas encima por llevar semejante leyenda en una de sus caras, lo cual es enteramente una fantasía.

La totalidad del libro de Edith O’Sgaugnnessy lo puedes descargar en este enlace, auque solo se conoce en inglés… https://www.google.com/books/edition/Intimate_Pages_of_Mexican_History/BQYOAAAAIAAJ?hl=en&gbpv=1&printsec=frontcover&fbclid=IwAR0XSRXl_xiCwADe70FDmV1XvuTy5HvUVMTcRqU-zQp0K41sdSsthozfLr4





te ontw

01/11/2025

Calaveritas Numismáticas!!!

En el Parián de Pachuca
la muerte quiso pasear,
y al ver tantas monedas
se puso a coleccionar.

Los numismáticos del club
la miraron con recelo,
“¡Cuidado con la calaca,
que viene con su anzuelo!”

Coleccionistas valientes
le mostraron su tesoro,
monedas de mil países
y billetes con decoro.

La flaca muy emocionada
quiso hacer su exposición,
“¡Yo también soy coleccionista,
de almas en colección!”

Pero al ver tanta pasión
por la historia y el metal,
decidió no llevarse a nadie,
¡solo compró un real!

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