20/05/2023
Ian Kevin Curtis (15- july- 1985 - 18-may- 1980)
El éxito de tu banda va subiendo como espuma. Cada vez hay más conciertos, más agobio, los ataques de epilepsia son más seguidos y por lo tanto las dr**as son más recurrentes.
Tu carta a la infidelidad es el himno de la agrupación y lo que pudo ser una sublimación se convertirá en una constante remembranza de las cosas que salieron mal.
Una pastilla tras otra va deslizándose por tu intestino con la esperanza de apaciguar la pesadez de vivir. Quieres ver a tu hija pero Deborah sigue molesta por Love will tear us apart y se niega al encuentro rotundamente una y otra vez. Buscas consuelo en otra mujer, contactas a Genesis P-Orridge con quien finges tener entusiasmo por las nuevas fechas que se están concretando para la banda pero dentro de tu sarcasmo oscuro se deja ver unas palabras que anuncian lo siguiente en tu vida: ¨Prefiero morir a viajar a Estados Unidos¨ .
Después del que sería el último concierto, pasas unos días encerrado en tu cuarto, posiblemente leyendo a Kafka, escuchando a Bowie y Lou Reed. Tal vez tuviste algún ataque de epilepsia que nadie pudo ver, tal vez lloraste mucho y volteaste al teléfono con la esperanza de que desde el otro lado de la línea alguien te dijera que no pero no fue así. Toda vida atormentada busca un final tormentoso y solo falta un pretexto, de un mal momento para llevarlo a cabo. Y el tuyo se encontró en la televisión; una película sobre un músico que no puede decidir entre sus dos amantes viaja a Estados Unidos y se quita la vida. Fue justo lo que detonó el final.
Enciendes tu tornamesa, colocas ¨The Idiot¨ y comienza tu ritual. Una pastilla, tal vez dos. Vas al cuarto de lavado, retiras el tendedero y lo clavas al techo. En su otro extremo forjas un n**o, te aseguras que sea firme y regresas a la cocina. Sentado en la mesa piensas que escribir, miras por una última vez a tu alrededor y ahí, en un buró, están las fotos de tu hija. Comienzas a llorar. Te levantas de la silla y vas rumbo al buró. Tomas los cuadros,miras a tu hija por unos cuantos minutos antes de colocarlos boca abajo. The Idiot ha terminado y lo pones de vuelta. Ya no hay ideas por plasmar, solo un sentimiento que se hace cada vez más fuerte, tu respiración se acelera y la vista se comienza a nublar. Tomas la hoja y la pluma: ‘En este mismo momento desearía estar mu**to. Ya no puedo más”
La colocas en un lugar visible, te acercas a la soga y subes a una mesa. Pones tu cuello dentro del n**o y das un pequeño salto…
Listen to me, Sister Midnight
You've got me walking in rags
Listen to me, Sister Midnight
You put a beggar in my heart
Hey, where are you, Sister Midnight?
Can you hear me call?
Can you hear me well?
Can you hear me at all?
Tú esposa entra a tu departamento, ve tu carta y después tu cuerpo de rodillas. No hay lágrimas, no hay melancolía. Solo una pregunta se asoma de su boca: ¿Qué hiciste hijo de p**a?
Y todo terminó.
Allan Gared