25/10/2025
Miguel Espinosa “Armillita”
Tal Día Como Hoy
24 de Octubre pero de 1992,
El Maestro Miguel,
cuaja extraordinaria faena
en el Festival Homenaje al diestro
salmantino Julio Robles, corta 2 orejas
y sale a hombros en una tarde
para el recuerdo en la Plaza
de Las Ventas de Madrid…
Sublime tarde del Miguel Espinosa:
“…con la izquierda dejó constancia,
gustándose, de su talla de Figura
dando los pases “al ralentí” y con majestad,
volviendo a traer a Las Ventas,
el aroma perdido del toreo mexicano…”
José Luis Suárez-Guanes, Aplausos.
Luchemos por la Tauromaquia
en México Patrimonio, Histórico,
Tradicional y Cultural; Detonador
de la Economía, Turismo y la Ecología…
Vive Libre..! Viva la libertad..!
Viva la Fiesta Brava..!
MiguelEspinozaArmillitaaHombrosLasVentas
“Yo no sé torear, si no es
con la mano baja y despacito”.
“Esto que me acaba de suceder
no es fácil de digerir. Tenía tantas ganas
de triunfar en Madrid que todavía
no me he recuperado.
Por fin he podido demostrar
en España de que va mi toreo…”
Miguel Espinosa Armillita.
Fue un sábado aquel 24 de octubre de 1992, cuando sucedió la faena de aquella Temporada Madrileña. “Armillita Chico” acudió desde México, donde era la máxima figura, demostrando, por fin, en Las Ventas, los motivos por los que manda en la fiesta. Miguel llevó a cabo la más hermosa faena de la temporada madrileña de 1992. “Es difícil torear mejor.” “Miguel ejecutó las suertes con naturalidad con ejemplar sentido de las distancias y con un temple propio de los elegidos.” Vicente Zabala en ABC.
En aquel emotivo Festival, celebrado el 24 de octubre de 1992, como homenaje al maestro Julio Robles en la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid, España. Se anunció a Palomo Linares, Curro Vázquez, José Mari Manzanares, Ortega Cano, Paco Ojeda -en su lugar toreó El Soro-, Espartaco, Joselito y Javier Conde: pero al que aún recuerdan los aficionados que lo vieron fue a Miguel Espinosa “Armillita”. En ese Festival, participaron ocho matadores de toros, alguno ya retirado como Sebastián Palomo Linares, y el joven novillero Javier Conde, quienes actuaron, desinteresadamente, demostrando su entrañable cariño y profunda admiración al homenajeado. Originalmente también se había anunciado al Maestro César Rincón, posteriormente, el 25 de septiembre, se anunció que el colombiano fue diagnosticado como portador del virus de la hepatitis C, por lo que en ese momento interrumpía su campaña, dejando varias fechas al descubierto, entre ellas la del festival, a celebrarse el 24 de octubre, por lo que se anunció que su sitio lo ocuparía Miguel Espinosa Armillita. Con casi lleno en los tendidos de Las Ventas se celebró el festival homenaje a Julio Robles. Se lidiaron ocho toros y un novillo de las ganaderías de Torrestrella, El Torreón, Daniel Ruiz, Samuel Flores, Juan Pedro Domecq, Lora Sangrán, José Luis Marca, Jandilla y Hermanos Sampedro. El festejo fue televisado y contó con la presencia de S.A.R. la Condesa de Barcelona.
El homenajeado maestro Julio Robles, ocupó una localidad en el palco cinco, afirmando que quería destacar el agradecimiento a sus compañeros: "Yo sé lo difícil que es venir a final de temporada a Madrid, aunque sea un Festival, y nunca olvidaré ese detalle, como no olvidaré el apoyo de todos los que han participado en la organización, comenzando por mi amigo del alma Victoriano Valencia, quien fue, es y será siempre algo más que un apoderado". Julio Robles, nacido en Ávila, pero criado en Salamanca, había pisado por última vez el ruedo de la plaza de Las Ventas en la Feria de San Isidro de 1990. Fue en una tarde del último tercio de la feria, de la que, de acuerdo a las crónicas, poco quedó para el recuerdo. Así se lo contó a Belén Peralta, de El Ruedo: Yo no estoy en la plaza de Madrid desde el uno de junio de 1990, que toreé una corrida del marqués de Domecq con Ortega Cano y el Niño de la Taurina. Y efectivamente, fue la última vez, porque 73 días después, al presentarse en la plaza francesa de Beziers, para lidiar una corrida de Cayetano Muñoz alternando con José Miguel Arroyo Joselito y Fernando Lozano, Timador, el primero de su lote, lo prendió en los primeros lances de capa, produciéndole una severa lesión cervical que lo dejó tetrapléjico y terminó abruptamente con su carrera en los ruedos. Al inicio de la temporada de 1992, se le hizo un festival homenaje en la plaza de toros de La Glorieta, en Salamanca, pero Victoriano Valencia, que en ese momento era gerente de la empresa que llevaba la plaza de Zaragoza, se empeñó y consiguió que se organizara otro, a final de temporada en la plaza de Las Ventas en Madrid. En la víspera del festejo, Emilio Martínez, que en esos días era encargado de la información taurina en el diario madrileño El País, informó lo siguiente: “…La recaudación íntegra del festival será para el diestro homenajeado, ya que los nueve ganaderos regalan sus toros, la Comunidad corre con los gastos de plaza, alrededor de 1.200.000 pesetas y un conocido hotel cede gratuitamente las habitaciones para todos los toreros…” El cargo en taquilla asciende a cerca de 40 millones de pesetas, a los que hay que añadir los 15 que paga La 2 de TVE, que retransmite en directo el festival… La organización corre a cargo de un comité que preside la condesa de Barcelona, y del que forman parte el ministro del Interior, la Comunidad de Madrid, el Centro de Asuntos Taurinos, la empresa de Las Ventas, los presidentes de las asociaciones profesionales taurinas y Victoriano Valencia, apoderado de Robles en agosto de 1990, cuando ocurrió en Beziers, Francia la cogida que le dejó parapléjico…
El quinto novillo del festejo se llamó Imperdible, nació en marzo de 1989 y era de pelaje negro. Por tratarse de un festival no se le anunció peso, pero las imágenes que la prensa publicó en la época dejan ver que estaba bien comido y que era cómodo de cabeza. Ante ese Imperdible el hijo menor del Maestro de Saltillo, Miguel Espinosa “Armillita” dejaría su impronta en el ruedo de Madrid y hasta estos días que se le recuerda como un gran artista de los ruedos. Sobre esa faena, escribió Joaquín Vidal en su tribuna del diario El País, al día siguiente del festejo: Una voz salió desde los altos del tendido: “¡Llevamos cuatro toros y aún no he visto torear!”. Quizá exageraba aquella voz, o la moción resultaba discutible. Pero unos minutos más tarde se hizo presente Armillita Chico, embebió en la pañosa al torillo encastado, y ya no había discusión, todos de acuerdo: aquello era torear. Torear a lo grande; ciñendo el muletazo, relajado el cuerpo toreador, templado el pulso de la mano torera... Armillita Chico – toreo grande; oh, qué curiosos contrastes ofrece la vida… Le llaman Chico por distinguirlo de su padre, una gloria del toreo mexicano, que también se apodaba Armillita. Sólo por eso, pues el manito es un mocetón, y conoce la técnica del toreo bueno, y le fluye el arte. Bien que otras veces, en este mismo coso, no había podido demostrarlo. Los toros, ya se sabe. No es lo mismo lidiar un toro con las hechuras y los redaños habituales en Las Ventas, que el novillo encastadito y noble. Mas novillos encastados y nobles salieron varios en el festival, y quien supo hacerles toreo grande fue, precisamente, Armillita Chico… A hombros salió Armillita, que había hecho el toreo grande en sus dos fundamentales versiones – el redondo y el natural – y en los complementos, interpretados con exquisita torería. Y a hombros se hubiera querido llevar la afición a Julio Robles, en recuerdo de sus brillantes tardes venteñas. Ojalá. Ya lo dijo aquel espectador, portavoz de la plaza entera: “¡Animo, Julio!” …
Por su parte, Vicente Zabala Portolés, en el ABC de la capital española, se expresó de esta manera en su crónica del festejo:..A la hora de valorar artísticamente las respectivas actuaciones, debemos resaltar la de ese colosal torero de dinastía, que se llama Miguel Espinosa «Armillita Chico», hijo del coloso Fermín, del mismo apodo, sobrino de uno de los mejores banderilleros de todos los tiempos, Juan Armilla, y hermano de toreros. Armillita Chico vino desde México, donde es la máxima figura, para demostrar, por fin, los motivos por los que manda en la fiesta del país hermano. Para nosotros estaba prácticamente inédito. Parece como si desde las alturas hubieran querido premiarle su gesto de cruzar el Atlántico, para adherirse al homenaje a un torero español. Y le pusieron un extraordinario toro de Juan Pedro Domecq, uno de esos toros que es capaz de buscarle la ruina a quien no sepa torear… Miguel llevó a cabo la más hermosa faena de la temporada madrileña. Es difícil torear mejor: Ejecuta las suertes con naturalidad, con ejemplar sentido de las distancias y un temple propio de elegidos. Torero de escuela, de muy buena escuela, torero por tradición y por vocación, artista genial e inspiradísimo, carente de afectación, con toda la técnica heredada del maestro Fermín, llamado por la afición española en su tiempo el «Joselito mexicano», y una cadencia de «faraón» azteca, como aquella que hizo enloquecer con su lentitud a la afición de la nación hermana, que nacía de las muñecas del maestro de Texcoco, Silverio Pérez… Los diez minutos que Miguel estuvo con la muleta delante del toro resultaron un deleite, para los que de verdad sienten y comprenden el arte de torear; Nada de afectación. Las suertes surgían de una manera fluida, armoniosa, increíblemente lentas, con unos modos y unas formas, que dábamos por olvidados… ¡Qué pena no poder presenciar esta faena en San Isidro y con un toro de San Isidro...! Pero torear así es difícil hasta de salón. Durante muchos años se hablará de la maravillosa obra de Armillita. Estoy seguro de que el maestro Fermín ya le había tocado las palmas a la hora de haber decidido cruzar el charco para tan altruista fin. Después se habrá sentido orgulloso de haber visto como el público español se levantaba de los asientos al remate de cada serie y los oles brotaban de las gargantas en catarata. Casi medio siglo después, Dios mío... El público salió muy satisfecho. La última ovación fue para Julio Robles. Los toreros cruzaron el ruedo entre ovaciones y Armillita Chico, como si el tiempo hubiera dado marcha atrás, casi medio siglo, salía en volandas por la puerta de Madrid. Ahora mismo no se habla de otra cosa. Si fuera capaz de repetirlo al toro en puntas..., mandaba a casa al noventa por ciento del escalafón…
Miguel Espinosa convenció hasta a la prensa más difícil de su día, mostrando un concepto del toreo en el que la pureza en la ejecución y el dominio de la técnica fueron el eje de toda la faena.
“Es cierto que en España no había tenido suerte. Desde mi confirmación, en mayo del año ochenta y tres, había venido varias veces a torear. En todas ellas anduve rondando el éxito, pero sin rematar nada. Tenía una gran espina clavada que por fin he conseguido sacarme… Miguel Espinosa “Armillita”.
Miguel Espinosa “Armillita” tuvo entonces la ocasión de recuperar un sitio que se le había ido de las manos por sus desigualdades. Le permitió llegar a sumar una docena de tardes en la principal plaza de toros del mundo, para 1991 apenas llevaba 5 y para quedarse en la memoria colectiva como el autor en aquella memorable tarde del 24 de Octubre de 1992 de una de las faenas más redondas que se han verificado en el ruedo de la Plaza Número Uno…
“Mi padre me enseñó la técnica del toreo. Indudablemente algo se queda, pero mi padre alcanzó una dimensión que yo no podría alcanzar jamás, por mucho que lo intentara. Fermín Espinosa “Armillita” fue un caso excepcional en el toreo…” Miguel Espinosa “Armillita”.
Ficha del Festejo: Festival homenaje a Julio Robles. Plaza de Toros Las Ventas de Madrid. Casi un lleno. Se lidiaron ocho toros y un novillo de las ganaderías de Torrestrella, El Torreón, Daniel Ruiz, Samuel Flores, Juan Pedro Domecq, Lora Sangrán, José Luis Marca, Jandilla y Hermanos Sampedro, siendo ovacionados los de Juan Pedro Domecq, José Luis Marca y Jandilla. Actuaron los siguientes diestros: Palomo Linares (vuelta al ruedo tras petición), Curro Vázquez (ovación), José María Manzanares (ovación), Ortega Cano (oreja), Armillita (dos orejas), Espartaco (oreja), El Soro (ovación), Joselito (ovación) y el novillero Javier Conde (palmas).
Miguel Espinosa “Armillita Chico” sale a hombros por la Puerta Grande. Cortó, por primera vez, dos orejas en la Monumental de Las Ventas de Madrid, España. Mostró su exquisito arte con un temple y una cadencia de la que su padre Fermín, desde el cielo, debería sentirse muy orgulloso…
Viva por siempre
en nuestra memoria
el Maestro Miguel Espinosa
“Armillita Chico”
Bibliografía. - Xavier González Fisher-La Aldea de Tauro/Emilio Martínez-El País/Joaquín Vidal-El País/Vicente Zabala-ABC/Luis García-ABC/Marcos Sanchidrián-Todos a los Toros/Alfonso Ávila-Aplausos.