21/09/2026
Fragmento del libro de "Piedras Negras, Sitio, Vida Y Memoria" de Carlos Castañeda.
Cada vez que llego a Mena, al girar a la derecha para cruzar lo que en sus tiempos fue el potrero el Pescadero, me surge la misma pregunta:
¿Cómo habrá sido esto?
En lo que era un camino de terracería ahora hay una moderna carretera de cuatro carriles. Del lado izquierdo sale el camino que lleva a la actual plaza de tientas de Piedras Negras, otro a Zotoluca.
Un poco más adelante se ve lo poco que queda del embarcadero original de la ganadería. Al llegar a la vía del tren, dando la vuelta conforme al camino de hierro, del lado izquierdo busco las ruinas del lienzo y la plaza donde tantos González dejaron pasión y vida, donde se probó la bravura de las vacas y se le dio forma y sustancia a una ganadería.
Me imagino a aquellos hombres vestidos de charro, perfectamente montados, arreando sus vacas acompañadas de la parada de bueyes para la tienta del día. Polvo, silbidos y gritos a la sombra de los canosos sabinos –ya muy pocos hoy–, mudos testigos de ese hacer cotidiano. Después, ahí de frente, las ruinas de «La Venta», tristes y silenciosas, para finalmente admirar al fondo, bajo el cielo azul tlaxcalteca, el casco de Piedras Negras. Casa, trojes, panteón e iglesia, llenos de vida y memoria.
Después de atravesar la modernidad que ahora rodea a la hacienda, dejamos atrás El Derribadero, donde los machos mostraron su bravura. Más allá está Coaxamalucan, y pasando por lo que fueron los potreros de los toros, hoy ya casi sin árboles, al cruzar el río, continúo haciéndome la misma pregunta: ¿Cómo habrá sido esto? Amos, vaqueros, toros, magueyes, vida...
Por Amor A Tetla ✨