24/05/2026
Coyolxauhqui,
Señora de los cascabeles en el rostro,
flor nocturna del cielo negro,
escucha mi corazón.
Tú que conoces el despedazamiento,
tú que vuelves a levantarte
entre las aguas oscuras del firmamento.
Haz fuerte mi espíritu
cuando la noche caiga sobre mí.
Que mis heridas se vuelvan estrellas.
Que mis fragmentos recuerden su forma.
Que la sombra no devore mi canto.
Madre de la plata,
guardiana del sueño y del misterio,
danza sobre el lago del cielo
y abre los caminos de la visión.
In xóchitl, in cuícatl.
Flor y canto.
Así habla mi corazón ante la Luna.