28/09/2026
Hola, Miedo al Mil. Te voy a contar algo que me pasó trabajando como enfermero.
Llevaba años en el turno nocturno. Había visto de todo. Pero había algo que siempre me llamaba la atención.
Antes de morir, algunos pacientes tenían un repunte. La presión subía. El pulso se aceleraba. Parecía que iban a mejorar.
Pero nunca pasaba. Minutos después, se iban.
Al principio pensé que era coincidencia. Pero pasó una vez. Y otra. Y otra más.
Empecé a obsesionarme. Llevaba un registro. Y el patrón se repetía. Siempre igual.
Ese repunte. Esa última chispa. Y luego la muerte.
Con el tiempo, dejé de verlo como algo médico. Empecé a verlo como algo más.
Como si el alma se despidiera. Como si luchara un momento antes de soltarse.
Nunca encontré una explicación.
Los doctores me decían que era normal. Que el cuerpo hace cosas raras antes de apagarse. Pero yo no lo sentía normal.
Yo lo sentía como un adiós.
Desde entonces, cambié mi forma de tratar a los pacientes.
Cuando veía ese repunte, no me emocionaba. No llamaba a la familia con esperanza.
Me acercaba. Les tomaba la mano. Les hablaba bajito.
Les decía que no tuvieran miedo. Que todo estaría bien.
Y me quedaba con ellos. Hasta el final.
Porque si ese momento era una despedida, yo quería estar ahí.
Para que no se fueran solos.
Para que supieran que alguien los acompañaba.