La Danza de los Alchileos, es considerada una de las manifestaciones dancísticas más antiguas en nuestro país, ha perdurado a lo largo del tiempo gracias a la firme tradición mantenida por las familias del Valle de Teotihuacán, pero principalmente de la comunidad de San Francisco Mazapa. Según el Doctor Manuel Gamio, quien detalla esta rica herencia en su obra "La población del Valle de Teotihuacá
n" (tom. IV, p. 230), la danza se lleva a cabo especialmente en localidades la mencionada, donde se baila con motivos religiosos para venerar al santo patrono. El origen de esta danza se remonta a la época medieval, alrededor del siglo XII, en alguna región del oriente de España. Se cree que inicialmente surgió liberada de la dominación sarracena y, posteriormente, se expandió a Inglaterra como "Morris Dance", a Francia como "De Morisque", a Alemania bajo el nombre de "Morisketanzen", y en España como "Danza de Moros y Cristianos". Cuando los frailes (franciscanos, agustinos y dominicos) llegaron a la Nueva España, utilizaron diversas formas de expresión artística, entre ellas el teatro y la danza, como herramientas para la evangelización. El teatro misionero narraba relatos bíblicos y evangelios, el teatro moralizador abordaba la historia sagrada, el teatro Mariano se enfocaba en las apariciones de la Virgen María, y el teatro de Conquista presentaba dramas y danzas que hablaban de combates entre cristianos y herejes, con historias destacadas como la conquista de Jerusalén por Santiago y la conquista de México por Cortés. Los frailes franciscanos consideraron que el teatro de Conquista sería especialmente eficaz para evangelizar a la población del Valle de Teotihuacán, ya que no solo transmitía mensajes religiosos, sino que también fomentaba el temor y el respeto. Para asegurarse de que este tipo de expresión artística fuera comprendido por los indígenas del valle, los frailes tradujeron los diálogos al náhuatl y adaptaron los instrumentos musicales originales, como la flauta y el tambor, a instrumentos locales como el teponaztli y la chirimía. En la actualidad, en la comunidad de San Francisco Mazapa, nos hemos comprometido a preservar estas tradiciones únicas. Somos una de las pocas comunidades que aún representan la Danza de los Alchileos de manera fiel a la tradición transmitida por varias generaciones, contribuyendo así a la riqueza cultural, reforzar la identidad y al mismo tiempo mantener la tradición folklórica del Valle de Teotihuacán. El sonido de los “coyoles” es una especie de cascabeles grandes y de un metal muy resistente, que carga sujetados a la cintura, el Alchileo, se escucha en todas las fiestas destacando la del 04 de octubre, día en que se venera al santo patrón San Francisco de Asís. Ese día las calles se ven teñidas de color verde y rojo, colores característicos de la vestimenta del cuero del Alchileo, quien porta ya para ese momento la distinguida máscara, el principal elemento de la danza que se posa frente a los ojos de las personas que salen con emoción, pero también con miedo, a observar el transitar de los danzantes. Es importante destacar la relevancia de la Danza de Alchileos en el contexto específico de esta región, SAN FRANCISCO MAZAPA LOS RECIBE CON LOS BRAZOS ABIERTOS !!