02/04/2026
Querido diario
Hoy tomé café sin leche.
Negro. Amargo. Sin azúcar.
Y no es que esté mal,
ni que no me guste.
Simplemente no es mi favorito.
Pero no se trata del café.
No había leche.
Y sí, para cualquiera sería tan simple como abrir la puerta,
salir, cruzar el patio, caminar hasta la esquina,
entrar a la tienda, comprarla…
y volver.
Pero yo no he podido.
Pesa demasiado el solo hecho de pensar en cruzar esa puerta.
Aterra no saber qué hay allá afuera.
Y no es que haya monstruos,
es que simplemente no está él.
No lo veré saliendo por tu puerta.
Ni caminando por la calle.
Ni entrando a la tienda antes que yo.
No habrá un “buenos días”,
ni ese saludo leve con la mano,
como si bastara para empezar el día bien.
Simplemente no está.
Y eso duele.
Así que me quedo aquí,
tomando café sin leche,
porque este amargo, al menos, lo entiendo.
Porque este amargo
es más fácil de sostener
que el de no tenerlo cerca.
~ Aly Marure 🤎