31/08/2025
Hace unos días se publicó La Encuesta Nacional de Participación Cultural 2024, donde se muestra que la asistencia al teatro en Chile ha crecido en los últimos años, aunque aún enfrenta importantes desafíos. Uno de los avances más claros es la disminución de la población que nunca ha asistido: en 2017 alcanzaba el 35,4 %, mientras que en 2024 se redujo a 26,6 %. Esto refleja una mayor acercamiento de la ciudadanía al teatro. También la asistencia al teatro al menos una vez en los últimos 12 meses subió de un 14,2% en 2017 a un 15,9% en 2024.
Aun así, la frecuencia de asistencia sigue siendo baja. En promedio, quienes van al teatro lo hacen apenas unas pocas veces al año, lo que posiciona esta práctica como una actividad esporádica, distinta a consumos más habituales como el cine o las ferias culturales. Esto indica que, si bien existe interés, el teatro aún no se consolida como una experiencia cultural frecuente dentro de la vida cotidiana.
Un aspecto destacado es que el 19 % de las personas declaró haber querido asistir al teatro, pero no pudo hacerlo en el último año. Las principales barreras identificadas fueron la falta de tiempo o cansancio (30,9 %), razones económicas (20,1 %) y obligaciones de trabajo o estudio (15,6 %). Esto revela la existencia de una demanda latente: personas con interés en participar, pero que enfrentan obstáculos estructurales para concretar su asistencia.
En cuanto a la composición del público, la asistencia es más alta en jóvenes, personas con educación superior y sectores socioeconómicos altos, mientras que los adultos mayores, los grupos de menores ingresos y las personas con discapacidad muestran tasas considerablemente más bajas. Estas brechas confirman que, aunque el acceso ha mejorado, todavía no es equitativo ni universal.
En síntesis, los resultados reflejan un crecimiento positivo en la relación del público con el teatro, pero también la necesidad de políticas culturales que fomenten su descentralización, accesibilidad y regularidad. El reto es transformar el interés en una práctica sostenida, ampliando audiencias y garantizando que el teatro sea un espacio inclusivo y cercano para toda la sociedad.