31/03/2026
Soledad
Quizás la más deprimente de las sensaciones, sea la soledad. Sentir el vacío de todo frente a carencias o angustias. Tener casi la vida por un fardo, al perder lo que más queríamos... Esta depresión laceró en carne propia a la Virgen Maria: tan delicadamente creada para ser la que en su seno llevara a Cristo. Si fue destinada a conformar el humano corazón del Mesías, tuvo los sentimientos más delicados que mujer alguna haya tenido durante el devenir de la humanidad toda. El sumum del amor maternal.
Su Hijo, pendiente de la cruz, yerto... Ella, sola; en el abandono absoluto. La escultura "La Pietá". de Miguel Angel, es conceptuada como lo mejor de la plástica y fue la única obra que él firmó; y fue "La Pietá" la prenda del paternal amor de Su Santidad, enviada a Nueva York a la Exposición Internacional de 1965. Cristo yerto, María llorosa.
En San Miguel de Allende, aunque poco conocida, hay una Virgen de la Soledad, que el Viernes Santo procesiona en el Santo Entierro. Pocas imágenes conduelen tanto el cristiano ánimo, porque el imaginero anónimo estuvo inspirado al delinear los labios en rictus amargo, los dedos indicando lo que en su alma no cabe; sus bellísimos ojos turbados, nublados de angustia y las perlas de sus lágrimas rodando en sus mejillas. ¡Sanmiguelenses, viaje-ros, véanla, conmuévanse!.
La imagen que se venera en el templecito denominado “El Calvario”, también es la Soledad; es bella, es muy venerada. Pero... pocas personas han fijado su atención en el costado oriental del templo del Oratorio. Sobre su puerta de cantería, hay un nicho que tiene una estatuilla de chiluca que representa La Soledad. Y el mismo templo, antes de ser denominado El Oratorio, llamábase Plaza y Calles de la Soledad. Es entonces muy honda, antigua y reiterada la devoción a la Virgen de la Soledad.
¿Será que María perdió a su divino Hijo en el Calvario, pero los sanmiguelenses tienen en sus tradiciones y en su alma, el reconocimiento filial de su angustia y ofrenda, en el Calvario y en su Soledad?
Texto recuperado de Viñetas Sanmiguelenses de Franco Barajas Becerra, 1981.