25/03/2026
EDITORIAL/ EOSNOTICIASSLP.- Entre obras, advertencias y ambiciones: la Semana Santa de Galindo
La llegada de la Semana Santa suele ser, para cualquier gobierno, una pausa estratégica: un respiro en medio del ruido político y una oportunidad para reconectar con la ciudadanía. Sin embargo, para el alcalde de la capital potosina, Enrique Galindo Ceballos, el contexto parece todo menos contemplativo. Más bien, se acumulan señales que exigen atención… y quizá autocrítica.
El caso de El Saucito es, hoy por hoy, el más delicado. La Universidad Autónoma de San Luis Potosí ha sido clara al advertir la existencia de una falla geológica en la zona, lo que pondría en riesgo tanto a la población como a un símbolo profundamente arraigado en la identidad local: el templo del Señor de Burgos. Aun así, la insistencia del alcalde en mantener la viabilidad del proyecto abre una pregunta incómoda: ¿se está escuchando realmente a los expertos o solo se busca sostener una decisión previamente tomada?
En el terreno político, el panorama tampoco luce sencillo. El vaivén del Partido Revolucionario Institucional —que pasó de coquetear con su expulsión a impulsarlo como carta fuerte rumbo a la gubernatura— refleja más una estrategia de supervivencia que de fortaleza. Y si bien su nombre suena, la realidad es que el tablero cambió: el Partido Acción Nacional ha dejado claro que no habrá alianza con el PRI, al menos mientras la dirigencia nacional se mantenga como está. Con un Partido de la Revolución Democrática prácticamente fuera del juego, aquella fórmula que impulsó triunfos recientes parece hoy inviable.
Paradójicamente, el propio PAN no descarta a Galindo como perfil competitivo, lo que lo coloca en una posición peculiar: bien visto, pero políticamente huérfano de una coalición clara. Así, cualquier aspiración a 2027 dependerá más de equilibrios finos que de estructuras consolidadas.
En lo administrativo, la apuesta por la obra pública continúa, incluso con decisiones polémicas como la venta de trece terrenos municipales que dejaría ingresos por 548 millones de pesos. Pero no todo es trámite resuelto: en Puerta de Piedra, vecinos han levantado la voz al considerar uno de esos predios como área verde comunitaria. Más allá de la legalidad —que favorece al Ayuntamiento— el conflicto revela algo más profundo: la distancia entre la planeación institucional y el sentir ciudadano. Cuando un espacio es apropiado por la comunidad, deja de ser solo un terreno en papeles.
Y mientras estos frentes se acumulan, emerge uno aún más preocupante: la calidad del agua. Investigadores de la UASLP, entre ellos el académico Fernando Díaz Barriga Martínez, han advertido sobre la presencia de arsénico, flúor e incluso uranio en el agua subterránea de la zona metropolitana. No es un tema nuevo, pero sí cada vez más urgente. Los efectos —desde afectaciones cognitivas hasta daños en órganos vitales— colocan el problema en una dimensión que trasciende lo técnico: es una crisis de salud pública que ha sido postergada por décadas.
Frente a este escenario, el llamado Festival San Luis aparece como un respiro cultural necesario, pero difícilmente suficiente. La cultura puede acompañar, aliviar, incluso inspirar; pero no sustituye la atención de problemas estructurales que hoy exigen decisiones firmes.
Para cerrar, ni siquiera el ámbito cultural ha estado exento de polémica, con señalamientos hacia uno de los artistas invitados por presuntos temas de violencia familiar. Un detalle que, en el mes donde se reivindican los derechos de las mujeres, no pasa desapercibido y vuelve a poner sobre la mesa la coherencia entre discurso y acción.
Así llega la Semana Santa para el alcalde: no como descanso, sino como espejo. Porque gobernar también implica detenerse a escuchar, no solo las voces que aplauden, sino las que advierten. A veces, en política —como en la vida— el mayor acto de liderazgo no está en insistir, sino en corregir el rumbo.