07/05/2026
Hubo un tiempo en que el Edificio Coahuila definía el perfil urbano de Saltillo. Su altura, su lenguaje moderno y su presencia frente a la Plaza San Francisco lo convirtieron en uno de los referentes arquitectónicos más importantes de la ciudad durante la segunda mitad del siglo XX.
La obra fue desarrollada por José María Morales del Bosque, integrante de la primera generación de arquitectos modernos que transformó Saltillo a partir de los años cincuenta. Formado en la Escuela Nacional de Arquitectura de la UNAM, Morales del Bosque llevó a la ciudad una visión arquitectónica ligada al racionalismo y a las nuevas ideas de modernidad que comenzaban a consolidarse en México durante esos años.
Originalmente concebido como sede universitaria, el edificio terminó albergando distintas dependencias gubernamentales, entre ellas la SEP. Para muchas personas fue parte de su vida cotidiana: un sitio ligado a estudios, trámites, trabajo y recuerdos personales. Más allá de su función, representaba una etapa de crecimiento urbano, optimismo y modernización para la ciudad.
Su arquitectura respondía a las corrientes modernas de la época: volúmenes limpios, énfasis estructural y una visión funcional del espacio, influida por las transformaciones arquitectónicas que ocurrieron en México después de mediados del siglo XX.
En 2012 el edificio fue demolido y en su lugar surgió una plaza arbolada. Aunque hoy el espacio ofrece sombra y vegetación al centro histórico, su desaparición abre también una reflexión sobre la fragilidad del patrimonio moderno: muchas veces estas arquitecturas son reemplazadas antes de ser reconocidas como parte fundamental de la memoria e identidad urbana de la ciudad.
Créditos fotográficos a sus respectivos autores.