Con el alma Muy Flamenca...
Hay misiones en la vida que no es necesario cuestionar, sino simplemente aceptar y amar. Desde hace muchos años mi madre encontró para mi la danza. Tenía yo pocos años y en ella había aprendido a expresarme mejor que con todas las palabras que para ese entonces sabía. Después exploré otras artes como pintura y escultura en barro y aunque lo disfrutaba mucho, sabía que
algo que me hacía falta y no sabía del todo qué era. Años más tarde, al haber finalizado mis estudios en Arquitectura y haber disfrutado plenamente de mi etapa de estudiante universitaria, llegó el momento de empezar a recorrer el camino de regreso a mi (como mujer). No tenía idea de cómo hacerlo, lo único que sabía era que tenía que encontrarlo. No tardé mucho en llegar... un par de años a lo más. Había ido a un espectáculo de Flamenco y era la primera vez que Sara Baras venía a México con su compañía. El mensaje que recibí fue fuerte y claro... la danza era mi idioma y el Flamenco, mi nacionalidad. De ahí el camino no sólo se mostró, sino que brindó y sigue brindad grandes maestros de la vida y del alma. Agradezco infinitamente a cada persona con la que se me ha permitido compartir este camino... por unos instantes o para toda la vida, me alegra y me honra ser parte de la danza que hay en ti.
¡Que viva por siempre el amor por la danza y que siempre sepas escuchar el compás de tu alma!