28/08/2026
Los vecinos y habitantes del Centro Histórico lo han dejado claro: no están en contra del comercio, del esparcimiento, ni de la vida nocturna. Están en contra de los entes y negocios que producen ruido en el espacio público, que generan basura excesiva y que son hostiles con el barrio, con el entorno. La actividad comercial de unos cuantos no debe afectar negativamente la actividad de los otros.
Habitar en el corazón de Saltillo se ha convertido en una constante batalla contra el ruido. El descontrol de los niveles sonoros en establecimientos nocturnos ha provocado que residentes de la zona centro tengan que realizar adecuaciones de hasta 200 mil pesos y alterar drásticamente sus rutinas para intentar conciliar el sueño.
La activista Jackie Campbell ha señalado que la molestia no es contra la actividad económica en sí, sino contra la inacción de las autoridades responsables de atender y controlar esta problemática.
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