19/05/2023
Gracias Juan por este artículo. Es gratificante ver que la pandemia con la apertura a la virtualidad en su máxima potencia nos abrió la mirada a otras esferas de la imagen en movimiento y hablo en específico de danza, siendo este un arte tan efímero y resistente a su manera de ser aplicado y apreciado. Con esto no quiero decir que una manera sea mejor que la otra sino por el contrario nos abre la mirada ( pensando en todos los sentidos) a piezas que pueden estar perfectamente en estas dos dimensiones tanto en lo presencial como en lo digital. Gracias por hacerme ver que este proyecto “Regalos Urbanos” ha cruzado y tocado seres. El ser vivo está conectado desde una palabra como detonante y que todo el cuerpo la habita para ser expresada.
Ser habitado hoy por danza sin género me hace pensar y sentir algo parecido a una energía que mueve las células en conexión con lo que lo más profundo y la necesidad de expresarlo en el momento del instante presente como el movimiento del aquí y el ahora, donde el cuerpo se deconstruye, se redimensiona, se vuelve un todo y nada a la vez con el espacio y el tiempo un cuerpo que conecta con otro cuerpo y que me toca o nos toca, desde el ser tocados por el mismo espacio donde se realiza la acción.
Hoy Danza se revela de tanta atadura cinética como si le hubiéramos encerrado y no dejado ser, Danza ES en todo momento. La magia se produce cuando la habitamos, la encarnamos y le dejamos que sea tal cual ES por medio de nuestro vehículo cuerpo, un cuerpo sin órganos en términos de Deleuze.
El coreógrafo, performer y bailarín John Martín asume a la danza no como un mecanismo de acciones físicas espectaculares, sino que busca el virtuosismo en la contención emocional