05/04/2026
El traqueteo constante del tren parecía haberla adormecido un poco, relajando tensiones que ni siquiera sabía que cargaba.
—Deberías recostarte, querida.—resonó la voz grave y ahora familiar.
Respondió con una leve sonrisa y negó con la cabeza. Podía soportar una noche más. Tenía que mantenerse alerta. Siempre tenía que hacerlo.
Pero los minutos pasaron, y el peso en su cabeza comenzó a volverse difícil de ignorar. La mesa, de pronto, no parecía tan incómoda.
Quizá… si solo se recostaba un momento…
Sí. Solo un momento.
Suficiente para resistir toda la noche hasta llegar a su destino. Qué excelente idea.