13/10/2023
"No se puede pretender vivir, renunciando a sus sentimientos"
Esto es lo que soy todavía, un sosiego turbado por las lágrimas.
Esto fui, una pupila húmeda abierta y ávida.
Esto he de ser, el llanto de mi poesía mientras viva.
Y vosotros mientras sólo me observáis de reojo, me acusais de irrealista delirante.
Mi primer síntoma es callar vuestras bocas con mi poesía.
Suena fatal decir que el tiempo lo dirá, el tiempo es mudo como vuestras miradas
que no me hablan.
Sólo hay días de presencias inútiles.
Asisto siempre a la hora exacta para ahogarme en silencios no descifrados, que maduran como frutos sonrosados en mis poemas.
Labios mudos que se van abrieron.
Si no pueden los expertos, quién hará hablar vuestras renuncias.
Y si la renuncia no fuese un mero ejercicio de vanidad o vana soberbia para mí.
Y si fuesen esas palabras que alcanzan las líneas de mis poemas
Y si la renuncia, fuesen los poemas que secan mis lágrimas en las horas más dolorosas.
Hoy miércoles, dice más de mí vuestra renuncia cotidiana que cualquier otro día.
Me sostiene como una estaca melancólica.
Solo quedan roídos los peldaños de una escalera en sombras con la renuncia.
Jamás habrá un accidente en la sonrisa,
que religiosamente te desee un buen día.
Desde entonces he dejado de merodear
en mi pasado, por eso ahora juego y seduzco todas vuestras renuncias con mis poemas.
No busco vuestro amor en todo lo que no soy, ni en todo lo que no os puedo dar.
Invalidándo vuestro reflejo, puedo trocarlo en cómplice sumiso.
Humillación en ámbitos de desprecio, donde lo trocado, lo tímido, lo perplejo padece de culpa y huele a poesía.
Por eso os dedico mis poemas.
Porque tengo la vana convicción de que los leéis.
Sois mis cómplices de oficio menos inocentes, porque creéis que sois dioses
en otros mundos.
Sois como un ángel caído al que perdona
mi poesía celestial y subís hasta el cielo.
En donde un poema solitario toma puñados de luz que no consume el tiempo
Como un árbol sin otoño y sin carcoma.
Porque pienso que vosotros sois la distancia del milagro, cuando sueño con vuestra renuncia, veo alzarse todos estos poemas.
Y si vuestras renuncias surcaran las lágrimas de mis mejillas para que yo mereciera su fragancia???
Gracias, porque os debo todo mi arte."No se puede pretender vivir, renunciando a sus sentimientos"
Esto es lo que soy todavía, un sosiego turbado por las lágrimas.
Esto fui, una pupila húmeda abierta y ávida.
Esto he de ser, el llanto de mi poesía mientras viva.
Y vosotros mientras sólo me observáis de reojo, me acusais de irrealista delirante.
Mi primer síntoma es callar vuestras bocas con mi poesía.
Suena fatal decir que el tiempo lo dirá, el tiempo es mudo como vuestras miradas
que no me hablan.
Sólo hay días de presencias inútiles.
Asisto siempre a la hora exacta para ahogarme en silencios no descifrados, que maduran como frutos sonrosados en mis poemas.
Labios mudos que se van abrieron.
Si no pueden los expertos, quién hará hablar vuestras renuncias.
Y si la renuncia no fuese un mero ejercicio de vanidad o vana soberbia para mí.
Y si fuesen esas palabras que alcanzan las líneas de mis poemas
Y si la renuncia, fuesen los poemas que secan mis lágrimas en las horas más dolorosas.
Hoy miércoles, dice más de mí vuestra renuncia cotidiana que cualquier otro día.
Me sostiene como una estaca melancólica.
Solo quedan roídos los peldaños de una escalera en sombras con la renuncia.
Jamás habrá un accidente en la sonrisa,
que religiosamente te desee un buen día.
Desde entonces he dejado de merodear
en mi pasado, por eso ahora juego y seduzco todas vuestras renuncias con mis poemas.
No busco vuestro amor en todo lo que no soy, ni en todo lo que no os puedo dar.
Invalidándo vuestro reflejo, puedo trocarlo en cómplice sumiso.
Humillación en ámbitos de desprecio, donde lo trocado, lo tímido, lo perplejo padece de culpa y huele a poesía.
Por eso os dedico mis poemas.
Porque tengo la vana convicción de que los leéis.
Sois mis cómplices de oficio menos inocentes, porque creéis que sois dioses
en otros mundos.
Sois como un ángel caído al que perdona
mi poesía celestial y subís hasta el cielo.
En donde un poema solitario toma puñados de luz que no consume el tiempo
Como un árbol sin otoño y sin carcoma.
Porque pienso que vosotros sois la distancia del milagro, cuando sueño con vuestra renuncia, veo alzarse todos estos poemas.
Y si vuestras renuncias surcaran las lágrimas de mis mejillas para que yo mereciera su fragancia???
Gracias, porque os debo todo a mi arte.