04/08/2026
Hay piezas que nacen con absoluta claridad… y otras que me obligan a confiar.
Este ramo fue una de esas apuestas.
Dudé entre un encapsulado completamente transparente, que hacía perder el contraste de la orquídea blanca, o un fondo ahumado, casi negro. Era una decisión arriesgada, porque cambiaría por completo la presencia de la pieza.
Hubo un momento en el que sólo pude aguantar la respiración y confiar en la intuición y el resultado me termino sorprendiendo de la forma más satisfactoria.
Hoy es uno de mis ramos favoritos: elegante, profundo y, muy probablemente, único en su tipo.
Gracias, Sandra, por confiar en mi trabajo y por regalarme la oportunidad de seguir explorando, aprendiendo y creando.