07/09/2024
Ésta soy yo, y esto es lo que me gusta. Hace 15 años, en una visita a la sierra, unas mujeres mayores de un pueblo me dieron unas semillas de albahaca. Yo nunca había sembrado nada hasta entonces, pero dijeron "tienes buena mano", y yo les creí.
Desde entonces la tierra y yo nos buscamos como enamorados, necesito sentirla, pisarla, me llama cuando la necesito. A donde voy siembro una huerta. Con mi hermana Ileana creamos Laboratekio, el colectivo que crea huertas con tequios, sin dinero, en un día. Con más amigas formé Espora, que hoy es Espora Arte y Cultivo, y luego cuando fui madre pasé muchos años sembrando un poco a solas, a veces en compañía, hoy de la mano de mi hija. Pero no en comunidad, vivir sin tribu es difícil.
La tierra y sus brotes siempre han estado conmigo, en las 42 huertas que construimos en la Ciudad de México, en las huertas en oficinas, en las que mezclamos con partidos políticos, colectivos, en las de amigas que visitaba y ayudaba a limpiar terrenos. En las casas en las que me pagaron por llenar de plantas espacios antes mu***os. En mi propia casa, en mi propia azotea en Puebla, en mi propia huerta de Chipilo. La tierra me ha ayudado a transformar mis procesos, les ha dado sentido, me ha consolado. Me ha enseñado con putrefacciones, excesos, sequías.
Me vió abrazar mi vocación de artista, pintar, exponer, dar talleres de arte. Y ahora que vivo en España me llama de nuevas formas, porque aquí todo todo es distinto. El ph del suelo, las especies, los brazos que trabajan, la naturaleza del agua, las temperaturas, el color de las hojas, el lenguaje de las semillas. Todo.
Ahora retomo Espora desde esta visión que busca intercalar la necesidad urgente, ecológica y política de relacionarnos más y mejor con la naturaleza. No sólo desde la visión ambiental sino tejida con nuestros procesos. Podríamos hablar de crisis políticas y ecológicas, a mi me gusta pensar en la crisis del DESEO.
Lo que deseamos, cómo es, cómo se siente. Lo que somos capaces de sentir, tomar de la tierra, para poder agradecerle, cuidarla, y al final cuidarnos.