En el verano de 2012 realicé un viaje a París anhelado por mucho tiempo y organizado en poco. Durante esa estancia tuve oportunidad de ver los trabajos de restauración de los vitrales de la Sainte Chapelle; al ver el cuidado y esmero que ponían y la importancia de la conservación de ellos, se despertó mi curiosidad. Al entrar al segundo nivel de la capilla donde se pueden apreciar los efectos y ju
egos de luz algo hizo click en mi y pensé: “yo quiero hacer esto”. Estaba haciendo unas prácticas de restauración de monumentos funerarios y casualmente uno de los profesores sabía hacer vitrales. Año y medio después estaba en su taller aprendiendo sobre los vidrios, el plomo, la técnica, el diseño...
Desde ahí empezó Dalí Vitrail. En el camino he ido encontrando personas que son importantes en el crecimiento de este proyecto y que han tenido confianza en él. Lo que Dalí Vitrail pretende es crear sensaciones en los espacios que se intervegan y demostrar que un vitral no es algo pasado de moda; al contrario, es una técnica muy vigente y que no está peleada con ningún estilo.