24/05/2026
Dante y Virgilio refugiándose detrás de la tapa de la tumba del Papa Anastasio para acostumbrarse al fétido olor que emana del abismo infernal.
A veces no es el in****no lo que te destruye…
es el olor al que te acostumbras.
En La Divina Comedia, Dante Alighieri y Virgilio no se detienen por miedo…
se detienen porque el hedor es insoportable.
Se esconden detrás de una tumba.
No para huir… sino para resistir.
Porque hay cosas que no te matan de inmediato,
pero te van corrompiendo poco a poco…
hasta que dejas de notarlas.
Y ese es el verdadero peligro.
No el mal evidente.
Sino el mal al que te acostumbras.
Personas, ambientes, actitudes…
que al principio te repugnan,
pero con el tiempo… toleras.
Y luego justificas.
Y luego… te conviertes en eso.
A veces, detenerte no es debilidad.
Es darte cuenta de que algo huele mal en tu vida
antes de que ya no puedas percibirlo.
Porque cuando el alma deja de sentir el hedor…
ya empezó a pudrirse.