30/11/2012
quien quiere un nuevo cuento???
por este conducto quiero invitar principalmente a los nietos e hijos de papa chencho para compartir sus cuentos
quien quiere un nuevo cuento???
hola que tal ;)
hey ya han leido los cuentos que subimos hace mucho tiempo???
solo vean mas para abajo que hay y los encontraran
ya empieza a haber mas gente eso esta bien pero una pregunta
a donde vieron la publicidad???
o que
Descarga el cuento "El niño y la virgencita"
http://www.mediafire.com/?y149vjij2kk53zc
LOS CUENTOS DEL ABUELO.
AMOZOC DE MOTA, PUEBLA
1a. SEMANA DE NOVIEMBRE DE 2011
NOMBRE DEL CUENTO:
El niño y la virgencita.
¡Hola que tal! soy el niño y soy el protagonista de este cuento de doncellas encantadas, Tal vez todas estas aventuras fantásticas, que quiero platicarte me sucedieron precisamente por ser un niño. Y es que cuando somos pequeños tenemos una mente inocente y abierta, nuestra imaginación no tiene límites y entonces pueden suceder cosas increíbles. ¿Mi nombre? ¡Híjole! creo que al abuelo se le olvido ponerme uno; aunque pensándolo bien, si te fijas casi ninguno de los personajes de los cuentos del abuelo tienen nombre o tiene uno muy común. Yo creo que es a imitación de aquel gran maestro que todo lo dijo con parábolas y es que así tenemos la ventaja de ponerle cualquier nombre o desarrollarlo en cualquier época y así cada quien toma lo suyo y no pierde actualidad. Y si nos queda el s**o, pues no lo ponemos y no nos incomoda, porque los personajes están llenos de valores. Que sabiduría del abuelo ¿No crees? bueno aunque a decir verdad el abuelo no es el creador de los cuentos y personajes fueron muchas generaciones de abuelos los que contaron historias a sus nietos y cada uno puso algo de si mismo. Todos esos años fueron de felicidad y satisfacción pues vivimos en la imaginación de muchos niños y participamos en su vida diaria, de sus problemas, de su aprendizaje, de sus miedos y de sus alegrías. Pero todo se acaba y la tecnología vino a sustituirnos y casi nos ha aniquilado. Es triste ver niños frente al televisor o en los juegos de vídeo y abuelitos solitarios, por eso te quiero dar un consejo, si tienes un abuelito o persona mayor, no pierdas la oportunidad de platicar y aprovechar sus consejos, pues son personas muy sabias que desafortunadamente no siempre estarán entre nosotros. Pídele te platique una historia y veras que sabe muchas y muy interesantes y así el día de mañana tu podrás contarlas a tus hijos o nietos. También pregúntale como jugaba en su niñez y te sorprenderá con tantos juegos divertidos que podrán a prueba tu habilidad y destreza y que hoy también están olvidados. Además algo muy importante que todos estos juegos requieren de tu esfuerzo físico y te convertirán en un atleta, juegos como: b***o 16, trébol, trompo, bolillo, tacón, la honda, el trabuco, el chicote, etc. Estoy seguro que te sorprenderá con algún "juguete artesanal" que hará especialmente para ti; y pasaras horas divertidas en su compañía, pues además estos juegos facilitan la convivencia. Y si tienes abuelita pregúntale todo lo que se te ocurra, pues te aseguro que ni en Internet podrás encontrar tantos, conocimientos prácticos, pues ellas saben desde una receta de cocina, un efectivo remedio casero, como controlar un niño hiperactivo y hasta como burlar asaltantes escondiendo dinero en efectivo. Respeta siempre a tus mayores, no importando si a tu modo de ver merecen el respeto o no, pues solo ellos saben lo que han sufrido, pero todos tenemos una misión en la vida y ellos están próximos a concluirla y pronto estarán en la presencia de Dios. Y bueno, gracias nuevamente por dejarnos vivir en tu imaginación, ya que el día que nadie cuente estas historias, ese día moriremos. Y ahora si vamos al cuento:
De mi padre, recuerdo muy poco, a decir verdad solo imagino escenas que mi mente recrea basadas en lo que mi madre me platica. Mi padre se marcho a la guerra cuando yo aun no cumplía dos años, y solo nos visito dos veces por unas horas, pues como era del grupo rebelde al gobierno, vivía a salto de mata perseguido por los federales. Las políticas ateas de los gobernantes y su falta de visión sobre las consecuencias de tratar de quitar un credo en un pueblo de marcada religiosidad, aunado a la deficiente capacidad de dialogo de las autoridades eclesiásticas que no lograron llegar a un acuerdo beneficioso que promoviera la laicidad y la libertad de culto. Además los intereses tocados de los hacendados poseedores de tierras y medios de producción, por las múltiples manifestaciones de campesinos que buscaban la repartición de las grandes parcelas y que sin duda lograrían el éxito, pues contaban con el apoyo del gobierno, que no era del todo malo. Pero los ricos temían el despojo de sus medios de explotación y aprovechando la falta de comunicación y la ignorancia del pueblo, armaron a uno y otro grupo enfrentándolos en una masacre sangrienta, con la que intentaban aniquilar a ambos grupos y así evitar los cambios que reclamaba la sociedad civil. A unos les hacían creer que el gobierno cerraba el culto por que intentaban cambiar a un régimen comunista, satanizando un sistema que busca el bien común, y que este era apoyado por los campesinos organizados y el pago seria la tierra comprada con la sangre de los mártires. A los otros les decían que los rebeldes eran bandoleros disfrazados al servicio de los terratenientes. Y fue así como en esa guerra inútil e infructuosa se mataron entre hermanos quedando muchas viudas y niños en orfandad, y ese es mi caso.
Dado lo delicada de la situación y la persecución a todo el que tenia que ver con el levantamiento, no fue posible saber de la caída de mi padre, sino hasta pasados varios días, se supo de un combate en el que murieron, casi todos sus compañeros y tuvimos la certeza de su fallecimiento, hasta que mi tío (el que se quedo en casa) veladamente fue al panteón donde fue sepultado en la fosa común. Se puso a arreglar una tumba abandonada simulando ser la de un pariente cercano y así entablo conversación con el panteonero. Y como si no le interesara mucho platicaron de hechos violentos acontecidos en varias partes y el panteonero comento que hacia pocos días el ejército había matado a unos rebeldes, que incluso él tuvo que enterrar en la fosa común del panteón. Le dijo: -Uno de ellos traía estos huaraches que traigo puestos, era un güerito, y como están muy bien hechos y el ya no los necesitaba, pues se los quite- Ya no hubo duda, pues ese par de huaraches él se los había regalado en su ultima visita, era inconfundibles pues el mismo los había fabricado con correas de cuero que el mismo curtió, además la descripción que se dio era exacta.
Que orgulloso me siento de mi padre que dio la vida para que yo pudiera abrazar la fe. Cuando leo el texto aquel que dice: -Brinquen y salten de contentos, cuando alguien los persiga por mi causa, pues quien pierde la vida, la ganara- Me reconforta y sé que mi padre hizo lo correcto, y pienso que si el volviera a nacer lo volvería a hacer. Es mas si se diera la situación de volver a defender a los sacerdotes, templos y objetos sagrados yo también daría mi vida pues el me dio ejemplo de valentía y aunque no tuve un padre en mi infancia doy gracias al Espíritu Santo que le haya infundido ese amor a Dios que me dio ejemplo, pues cumplió aquello que para muchos es una dura sentencia. "Aquel que no deje su padre y su madre, aquel que no deja a su hermano o hermana, aquel que no deja a su hijo y me sigue no es digno de mi" Y así lo hicieron mi padre y su hermano, en su familia eran tres varones y una hermana y decidieron que mi padre y su hermano menor, el cual había estudiado, pues mi abuelo le había puesto profesores especiales; y fue el comandante de la CDF (Congregación de Defensores de la Fe), se sumaran a las filas de la lucha armada; mientras el otro tío se quedaba al cuidado de las familias y procurando surtir de armas, parque y alimento al movimiento.
Después de la muerte de mi padre, mi tío (el guerrillero) y sus hombres llegaron al rancho y decidieron visitar el santuario, con todo y los riesgos que esto implicaba. El santuario estaba como a tres días de camino a caballo, pero como mi madre tenia la "manda" de ir a pie y descalza, fueron en total seis días. Aunque yo era muy pequeño todos estos recuerdos se grabaron en mi mente como si hubieran sucedido ayer. Recuerdo que eran como treinta hombres a los cuales yo veía enormes, yo viajaba cuando no en los hombros de uno, en los brazos de otro, eran hombres bragados y prontos al combate, sus amplios sombreros adornados con imágenes sagradas a las que cuidaban mas que un ojo, pero yo insistía en que quería una; y al negármela el hombre que me llevaba en sus brazos, comencé a llorar, vino otro hombre y se lio a golpes obligándolo a regalármela. Estas imágenes eran como la bandera del movimiento y todo aquel hombre capturado por el ejército era fusilado tan solo por portarlas. Según los criterios absurdos del gobierno se pretendía erradicar todo aquello que significara "fanatismo religioso" y los pastores que pretendían venir a sustituir nuestros sacerdotes decían: Que tener imágenes era "idolatría" y que la voluntad de Dios era no adorar imágenes hechas por el hombre, lo que ellos no sabían o no querían entender, es que hay una gran diferencia entre adorar y venerar y es que ellos quedaron atrapados en la "ley mosaica" (y la defienden, ellos si, “con fanatismo") pues no aceptan los cambios necesarios que el mismo Dios procura mediante los concilios. Y a nosotros nos es permitido tener imágenes desde el siglo VIII en el II concilio de Licea, pues se considera una forma de reforzar la fe. Pero eso es otro cuento y yo soy solo un niño, así que mejor sigo con mi relato. Llegamos al santuario, las altas torres se miraban desde muy lejos y el sonido de sus campanas era hermoso, como dando la bienvenida a miles de peregrinos que llegaban en formaciones a visitar la Virgen y el Santo niño. Es difícil de entender, pero aquellos que atacaban a los defensores de la fe, eran los que abundaban en dicho sitio, quizás iban a dar gracias por haber matado muchos rebeldes. Sobra decir las peripicias que tuvieron que hacer mi tío y sus hombres para entrar a un lugar donde abundaban los "campesinos organizados" y fue necesario hacerse pasar como "compañeros" y aunque aparentemente iban desarmados, llevaban las armas escondidas y listas para usarse.
Yo nunca había entrado a un templo, pues en el lugar donde vivíamos estaba suspendido el culto y cerradas las iglesias. Algo que me impacto enormemente fue ver en el altar a una mujer llorando al pie de una cruz, su tristeza era infinita y miraba al hombre clavado en la Cruz, después supe que era su hijo, aun no lo entiendo pero al mismo tiempo que miraba al hijo mu**to miraba a todos y cada uno, era como si un rayo de luz bajara de la cruz y por medio de sus ojos se dirigiera a la multitud, sin importar el ángulo donde estuviera. Primero pensé que buscaba al culpable de la muerte de su hijo, pero también descubrí cierta bondad en sus ojos, una mirado como la madre mira al hijo, al cual, ama aunque se porte mal. Después fuimos a la capilla del Santo Niño y vi a la misma mujer cargando al bebe, pero esta vez si sonreía, era muy hermosa, y el efecto de su mirada era el mismo, no importaba en que lugar del templo te encontraras, ella siempre te miraba.
Y bueno como ya estábamos ahí, mi tío decidió que debían de confirmarme y él fue mi padrino, me compro zapatos y ropa nueva y fuimos a misa, donde un sacerdote, que después supe fue asesinado y su sangre de mártir tiño una de las banderas del movimiento, dio el sermón, yo no entendía porque gritaba y parecía regañar a todos los presentes. Aun recuerdo parte de la homilía decía: "Nadie tiene mas autoridad que Dios, y si cualquier hombre te ordena asesinar, no lo obedezcas, no mates a tus hermanos, porque si lo haces de nada te sirve haber sido bautizado". "Desde este santuario santo, hago un llamamiento a los hombres del ejercito, a la policía, a las organizaciones, hermanos son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de asesinar que de un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice ¡No mataras!, ningún soldado esta obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios". "En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, les pido, les suplico les ordeno: ¡Cese al fuego, no a la represión! Recuperen su conciencia, el pecado es la raíz de todos nuestro males. ¡No puede haber liberación sin Dios!"
Después que volvimos al rancho, mi tío y sus hombres regresaron a la lucha armada, nunca lo volvimos a ver. Solo recibíamos cartas firmadas supuestamente por el, pero mi abuelo enseguida supo que se trataba de una mentira piadosa, porque el conocía muy bien su letra y tipo de papel que usaba; así que cuestiono directamente al mensajero: ¿Verdad que mi hijo ya no vive? a lo que respondió con evasivas y después de esto no volvió a recibir carta alguna. También su novia, que vivía en el mismo rancho, durante mucho tiempo estuvo esperándolo, pero el no pudo regresar; porque el ejercito los embosco y cayo en el campo de batalla y sus restos no supimos donde quedaron. Si acaso mi abuela guardaba alguna esperanza de que el día menos pensado apareciera con sus hombres a descansar unos días y curarse de las heridas de combate. Se decía que los "campesinos organizados" seguían buscándolo para matarlo. En cierta ocasión llegaron al rancho como cincuenta hombres armados que venían decididos a fusilarlo a él y a sus hombres pero por más que buscaron, no encontraron nada. A mi madre y a otras mujeres las obligaron a darles de comer, mi madre estaba moliendo nixtamal para hacer tortillas, cuando un hombre le disparo con su fusil con intenciones de matarla, pues alguien cometió la indiscreción y la señalaron como la mujer de uno de los rebeldes, fue uno de los mismos hombres que al ver las intenciones desvió el cañón de la arma evitando así el crimen, y no por buena gente, sino por hambre, pues no quería que la masa se tiñera de sangre. Así que le dijo: -Primero comemos y después la matas- y ya sobre aviso mi madre escapo. Yo más bien pienso que no le tocaba, pues la virgencita había escuchado sus plegarias, ya que ella siempre en sus oraciones pedía le prestara vida suficiente para verme crecer; para que no quedara huérfano de padre y madre.
A partir de estos sucesos, la paz empezó a llegar y solo había algunos hechos sangrientos aislados. Como aquel sacerdote que apreso el ejército y solo le perdonaron la vida por haber sido compañero de estudios del jefe de dicho batallón, no así al sacristán que fue fusilado en el mismo lugar de su captura. O aquellos leñeros fusilados en el campo y que traían desnudos y atravesados en b***os solo porque los soldados los consideraron sospechosos. También a mi tío (el que se quedo en casa) un día lo llevaron detenido junto con otros dos vecinos del rancho y cuentan que en el lugar en que acamparon los encerraron en un corral y uno de ellos tuvo la ocurrencia de untarse el guiche del maguey, por lo que al amanecer tenia la cara y cuerpo irritados y muy inflamados y los soldados pensando que estaba enfermo lo soltaron, no fuera que contagiara a todo el batallón. A mi tío lo llevaron a una población importante para ser juzgado y al no encontrar cargos en su contra lo dejaron en libertad. Del otro hombre no se supo nada durante veinte años, a su regreso, solo de visita, conto que le dieron trabajo y quedo a cargo de los caballos del regimiento. Sus padres ya habían mu**to y su mujer ya tenía hijos de otro hombre.
Como mi madre era bien casada con mi padre; mis abuelos la consideraban como una hija y decidieron que aunque mi padre ya había mu**to mi madre y yo debíamos permanecer con ellos.
Aunque la paz había sido declarada, quedaban algunos sobrevivientes del movimiento que se refugiaban en la sierra, pues no podían presentarse por temor a los "campesinos organizados" que ilegalmente seguían asesinando a quienes habían participado en el movimiento. Y toda esta gente llegaba a la casa de mis abuelos a comer y a refugiarse mientras se calmaba la situación. Por lo tanto, mi madre siempre tenía mucho trabajo, pues había que moler el nixtamal y echar las gordas, etc. Como yo todavía era muy pequeño, me dedicaba a jugar y explorar el rio, los matorrales, la barranca, así que un día encontré el armamento y parque que escondían mis tíos y fui corriendo a donde estaba mi madre y mi abuela y entre gritando. -Mama, mama encontré muchos rifles y carabinas- Se me acerco mi abuela y me dio tremendo coscorrón y me regaño: -¡Cállese chismoso!, usted no ha visto nada, ¿Me entiendes? ¡No has visto nada!- Lo que pasa que era un asunto muy delicado y si las autoridades se enteraban tomarían represalias. Al otro día muy de mañana mi tío y un hombre de confianza sacaron armas y parque y las tiraron en una barranca muy honda, para que nadie las pudiera encontrar.
Mi madre era muy trabajadora y no la pesaba atender a los que fueron compañeros de armas de mi padre, pero si chocaba algunas veces con mi tío que era un hombre enérgico y estricto. En cierta ocasión jugando rompí accidentalmente una olla de barro y me puso tremenda paliza y estuve castigado sin salir, ni comer. Y mi madre aguanto calladamente, respetando su autoridad. Pero como yo era un niño inquieto no tardo en repetirse y esta vez rompí un quinqué y vino mi tío dispuesto a golpearme, pero esta vez mi madre no se callo y lo enfrento valientemente; y el trataba de arrancarme de su regazo: y le dijo que era una "consentidora" y ella le respondió: que estaba bien que me reprendiera pero que no era un animal para que me golpeara de tal modo y que en ese mismo momento nos íbamos de su casa para no seguirlo molestando.
En casa de mis abuelos maternos en ambiente era muy diferente, todos eran muy amorosos y yo era "el consentido", sin embargo, debo decir que con mi tío paterno aunque estricto se notaba desde la forma de hablar la educación, pues era obligatorio expresarse correctamente y las malas palabras, simplemente no existían. A las personas mayores aunque no tuvieran parentesco se les daba tratamiento de "tío" por respeto y si se encontraba a alguien en el camino había que esperarlo y quitarse el sombrero y saludar: "buenos días le de Dios". Y sobre decir la reprimenda que se recibía si alguno le decía encontré a tu muchacho y no me saludo. También debo decir que todos estos detalles me sirvieron de mucho pues a todos cae bien un niño educado y atento. También la pobreza era mucho mayor y a veces los alimentos escaseaban por lo que mi madre debía de acomedirse en casa de diferentes familiares y conocidos para conseguir su alimento y el mio.
Cuando cumplí seis años empecé a trabajar como mozo de un pariente muy lejano al que mi madre trataba de hermano, aunque no lo era: y yo le daba tratamiento de "tío". Mi patrón era arriero y vendía de rancho en rancho toda clase de mercancías. Era un trabajo pesado pues había que caminar mucho y levantarse muy temprano para aprovechar lo fresco de la mañana, pues caminar bajo los rayos del sol, hacia la marcha doblemente penosa. Las duras jornadas a esa tierna edad hacia que cayera en profundo sueño y que fuera difícil despertarme, pero mi "tío" que como ya mencione, no tenia parentesco conmigo, solo le daba ese tratamiento por respeto, bueno pues este señor, mi patrón me chiflaba en las orejas fuerte como solo un arriero sabe hacerlo y yo despertaba espantado y tembloroso y debía levantarme de inmediato y ayudar a preparar la marcha de las bestias, pues mi "tío" no tenia consideraciones, aunque yo fuera muy pequeño, y si no lo hacia me dejaba en el campo sin importarle si me devoraban los coyotes. En las mañanas heladas de invierno no se me proporcionaba un gabán ni una cobija y solo cubierto con mi raída camisa de manta tenia que soportar el viento helado que me calaba hasta los huesos. Había que amarrar pesadas cargas con gruesas sogas, los dedos se me amorataban por el frio, pero debían quedar bien porque si se caía una carga mi "tío" me daba tremenda reprimenda y me dejaba sin comer. A pesar del cruel maltrato de mi "tío" y de no recibir pago alguno, solo lo que comía y la poca ropa que usaba, tarde trabajando como mozo seis años, pues no había de donde escoger ya que vivíamos tiempos difíciles. Mi "tío" conforme yo crecía se volvía mas cruel y exigente y cada vez me ponía tareas mas pesadas y si alguna bestia se atrasaba fingiendo pegarle me propinaba algunos fuetazos, una vez que se desato una carga, y yo la detenía para que no cayera, vino furioso y fingiendo golpear a la bestia propinaba fuerte golpes pero eran mis brazos los que recibían los fuetazos. Y no pudiendo soportar el peso, la carga cayo fracturándome una pierna. Este accidente me tuvo incapacitado por dos meses tiempo en el que mi madre me cuido y viendo las cicatrices en mis brazos y espalda se dio cuenta del maltrato; y furiosa le reclamo y exigió una indemnización y si no aceptaba lo que pedía turnaría la queja al juez. Le dijo: "Mira hermano mi hijo te ha servido durante seis años sin paga alguna y con maltratos. Ahora mismo le das una bestia y mercancía para que se inicie como arriero o voy a demandarte con el juez" y el alego que yo no le obedecía y que me mantuvo y que además comía mucho, pero de nada le sirvió porque finalmente tuvo que pagar y comprometerse a llevarme a sus viajes y cuidarme junto con mi mercancía y así fue como me inicie como arriero con mercancía propia y una vieja mula con una pata un poco floreada, pero muy buena para caminar.
En mis primeros viajes me fue muy bien, del rancho lleve maíz que estaba muy barato pues la cosecha había sido buena, lo negocie en un rancho como a dos jornadas por frijol y el frijol lo lleve a tierra caliente y me lo cambiaron por lana ya que son pueblos ganaderos y como hace calor la lana es barata. Como la lana no pesa lleve mi carga y la de otro señor en la "pata de olla", así le decía a mi vieja mula. El pago por haber llevado su carga fue cambiar la lana por prendas ya confeccionadas, pues tenía un taller. Y así me hice de rebozos, cobijas, chamarras y gabanes muy baratos que lleve al rancho y como ahí el clima es frio, pues esta en la sierra; vendí todo y me quedo buena ganancia, pude regalarle un rebozo a mi mama, me quede con un buen gabán, y le deje bastante maíz para el gasto. Descanse unos días y volví a salir. El negocio iba bien y empezaba a tener mis clientes y mi capital crecía ya tenia diez pesos, que en esos tiempos era una pequeña fortuna.
La relación con mi "tío" no era muy buena pero como compañeros del camino teníamos que ayudarnos y acompañarnos pues había tramos peligrosos y difíciles, donde era necesario ayúdale y a veces tenia que encargarle mi mula y mercancía mientras iba a comer o a bañarme o cualquier otra necesidad, pero como yo era un chamaco, pensaba que era tonto y muchas veces note me cambiaba mercancía de calidad por de segunda, mal hecha o pasada; así que yo prefería no depender de él y siempre iba adelante o atrás por si se ofrecía algo, pero evitaba ir juntos. Yo había aprendido mucho de comercio y sabía vender y comprar y ya tenía mis proveedores por lo que muchas veces no necesitaba la ayuda de mi "tío" y conseguía buenas mercancías de acuerdo al itinerario pues era conocedor de las necesidades de mis clientes.
A pesar de mi experiencia, que no era poca: seis años de andar en los caminos, pues hacia pocos días había cumplido doce años de edad. No sé que sucedió, fue extraño, mi "tío" se quedo en las afueras del pueblo pues no podía entrar con todos sus animales y era necesario que yo comprara mi mercancía y luego cuidara a sus animales para que el fuera de compras. Bueno, pues había que entrar por el camino principal y ahí a media calle estaba una mujer llorando y un difunto tendido ya en estado de descomposición. Aun no entiendo que me paso, pero vino a mi mente la imagen aquella de la virgen al pie de la cruz llorando la muerte de su hijo: después imagine el cuerpo de mi padre caído en combate y que tal vez paso días insepulto antes de que alguien se apiadara y le diera cristiana sepultura. Y no tuve mas dudas debía de ayudar a esos pobres y decidido le pregunte a la mujer: Que le pasaba, ¿Porque lloraba? y ella me dijo que su marido había mu**to y que no tenía dinero para sepultarlo. Y la consolé como pude y le dije que no se preocupara, que los iba a ayudar. Ya mas tranquila, le pregunte cuanto valía el funeral y me dijo: -Exactamente diez pesos-, y le dije -yo le a completó- pero resulto que en dos días de pedir limosna nadie le dio nada, así que tuve que darle los diez pesos que era lo único que tenia y regrese sin dinero, ni mercancía. Y mi "tío" me pregunto: Y tu mercancía y le tuve que decir la verdad y me regaño por haberle dado el dinero al mu**to y me dijo:-Seguro era un mu**to que estaba a la entrada del pueblo ya inflado y oliendo mal- -Si ese- Conteste -¿Y no le diste nada? le pregunte. Y me contesto: ¿Porque había de darle? No era mi problema. Y como mi mula no llevaba carga el compro mucha mercancía y la echo en mi animal y yo también tuve que ayudarle a arrear sus bestias, a vender, a cargar y a descargar, tan solo por el alimento.
Y llegamos al rancho y mi "tío" de inmediato me acuso con mi madre, pero le salió el tiro por la culata, pues el trato había sido, que el, era el responsable y me cuidaría a mi y a la mercancía. Y como mi madre me había enseñado a no dejarme le reclame haber usado a "pata de olla" y el pago por mi trabajo y él dijo que nos mantuvo y que comíamos demasiado, pero mi madre no acepto sus argumentos y lo obligo a prestarme dinero. El trato fue: Me presto diez pesos pero el ya no se hacia responsable por malas compras o por perdida de mercancía y me daba dos meses para pagarle o me quitaba a "pata de olla" y quedaba libre de compromisos, conmigo y con mi madre.
Continué trabajando, pero creo que mi destino, no era ser arriero porque cierta tarde en que nos dirigíamos al pueblo, yo como siempre me adelante. Me salieron al camino una pareja de ancianitos que se veían, muy pero muy viejitos, y me dijeron: -Niño te tenemos una oferta que te conviene, mira nosotros podemos ayudarte a desencantar una doncella y estas son "princesas"--¿Doncella? ¿Y que es eso? Pregunte- -Hay niño, pues son virgencitas- Me respondió. Mi imaginación de inmediato recordó aquella mujer que lloraba al pie de la cruz, y mi espíritu se lleno de amor y dije emocionado: -Si, si quiero una virgencita- Y me dijo: -Mira por tan solo diez pesos te llevare al rosal de las doncellas y te diré cual es la mas bella- -¿Diez pesos? es exactamente lo que traía para surtir la mercancía, bueno si me alcanzaba. En ese momento no pensé que era el préstamo de mi "tío" y que había prometido pagarlos antes de dos meses y si no "pata de olla" corría peligro, pues mi "tío" era capaz de llevarla a sacrificar al rastro que es donde llevan a los animales viejos y eso no lo iba a permitir pues me había encariñado con mi vieja mula. Los viejitos me llevaron por una brecha fuera del camino y en un jardín donde había una pequeña choza y todo parecía irreal como de cuento y así era pues según me explicaron era un lugar de encantamiento que solo aparecía cada 25 años por una hora y después, la puerta a esa dimensión desaparecía. Cuando íbamos entrando por un caminito que parecía dibujado como de caricatura vi a un joven que salía con una muchacha que parecía ser su novia, ella no era muy agraciada, pero si se veía muy enamorada. Llegamos al centro del jardín donde había un gran rosal floreando, las rosas mas bellas estaban hasta muy arriba y se puede decir que eran inaccesibles pues los tallos del rosal tenían muchas espinas. Y tal como me habían ofrecido el viejito me dijo: -Mira hijito, tienes que esforzarte y cortar la rosa mas alta, esa es la doncella mas bella- Y la viejecita añadió: -Viste la virgencita del joven que salió cuando ustedes llegaron, bueno pues el solo pago dos pesos y no quiso esforzarse y corto una rosa que estaba muy abajo y su doncella aunque es buena en sentimientos no es bella- Ya con esta información y como y quería que mi virgencita fuera muy bella pague los diez pesos y trepe el rosal hasta lo mas alto, las enormes espinas se me clavaban y sentía como se me desgarraba la piel y sangraba pero no me importo y baje la flor mas bella, grande y cubierta de gotas de rocío que semejaban perlas que brillaban como estrellas, la corte y baje casi sin poder moverme y con los ojos razados de lagrimas por el dolor que sentía. Y tal como se me había anunciado la rosa se convirtió en una muchacha muy hermosa, linda como una princesa que me sonreía amablemente, se acercó me saludo con un beso en la mejilla y el dolor desapareció y los rasguños y espinas clavadas en mi piel también, bueno ni la ropa estaba desgarrada y es que el hechizo que tenia atrapada a la doncella se había roto al cortar la flor sin importar lo difícil, ni lo doloroso que pudiera resultar. Aunque nunca me había visto se notaba en su mirada el gran amor que sentía por mi y es que así lo había dicho el hada buena que sucedería al romper el conjuro de la hechicera malvada. Yo como solo tenia doce años solo sentía amor filial como el que se siente por una hermana. ¿Su edad? Bueno pues no se tal vez doce igual que yo o tal vez quince no se pues por su belleza era un poco difícil adivinar cuantos años tenia. En realidad en mi inocencia no la miraba como mujer más bien la relacionaba con aquella señora que cargaba al Santo niño y sonreía. Como yo tenia que regresar a cuidar los animales de mi "tío" encargue mi virgencita a los viejitos.
Llegue a donde estaba mi "tío" esperando y me quede a cuidar sus bestias mientras él iba de compras, le dije que ya había comprado mi mercancía y que la había dejado encargada por lo que no me cuestiono mas. Mientras esperaba no dejaba de pensar en mi virgencita y se me hacia largo el tiempo de espera. Mientras tanto, según supe después llego el nieto de los viejitos y al ver la hermosura de mi doncella se enamoro y trato de conquistarla pero ella fingiendo no mirarlo, lo ignoro hasta que este se canso. Regreso mi "tío" con su carga y ya en camino me dijo: -Ahora si muchacho vamos por tu mercancía- Pero al pasar por la brecha de los viejitos el jardín del rosal había desaparecido y solo había una casucha miserable y el jardín era un campo lleno de maleza. De todos modos toque y salieron los viejitos y me entregaron a mi "virgencita" mi "tío" al verla quedo prendado por su belleza y enamorado no hallaba como quedar bien y trajo a su yegua que era un animal muy fino para que se montara la hermosa muchacha, pero mi "virgencita" no quiso ir mas que en mi vieja mula. Y durante todo el camino a casa todo fueron halagos, pero mi virgencita simplemente lo ignoraba y le volteaba la espalda.
Al llegar al rancho mi "tío" quiso hospedarla en su casa que era amplia y bien amueblada pero ella no quiso estar más que en mi humilde vivienda y durmió en mi sencillo camastro y yo en un costal que tendí en el piso. Al otro día mi "tío" trajo algunos manjares para el desayuno pero ella solo quiso comer los frijolitos, la salsa y el atole que preparo mi madre, pero mi "tío" parecía no darse cuenta de sus desaires e insistía pues estaba muy entusiasmado con la belleza de mi "virgencita". Mi "tío" jamás se había enamorado por lo no tenia mujer ni hijos pues de acuerdo a su modo de pensar "Que necesidad tenia de mantener a una mujer que no era, ni de su familia". Pero ahora si el amor le había pegado con "tubo" y no cejaba en su intento por conquistarla. A mi me trataba muy bien y no paraba de halágame y mencionar que ahora si me había ido muy bien con mi compra y de mi deuda; ya ni se acordaba. Me dijo: -Mi querido muchacho, quiero que me hagas un gran favor, mira tu ya conoces el trabajo y además te tengo muchísima confianza hazme el gran servicio de llevarte mi mercancía y bestias y comercia, te voy a dar una excelente comisión- Y esto lo hacia con el fin de alejarme para así poder enamorar a mi "virgencita" libremente. Y fui a su encargo tarde tres meses en regresar con muy buenas cuentas pues me había ido muy bien. De modo que pude pagar los diez pesos de la deuda y todavía me quedo para llevarle una pulsera muy sencilla a mi doncella.
Todavía no había llegado al rancho cuando mi "virgencita" salió corriendo a encontrarme y no cesaba de apapacharme y decirme lo mucho que me había extrañado y que ella también me tenia un encargo y un regalo. Durante mi ausencia me había hecho un sombrerito en el que había escrito unos símbolos extraños, también había escrito una carta y quería que se la llevara a su padre que vivía en un país lejano, a muchas jornadas del rancho, así que me comprometí a partir al amanecer con su encargo. Pasamos la tarde muy contentos y ella me platicaba muchas cosas y me canto una hermosa canción, una tonada que quiso que yo aprendiera y la cantamos muchas veces. Al otro día muy de madrugada me aliste a partir y ella ya me tenia preparado el itacate para el camino, me dio su bendición al igual que mi madre. Mi "tío" estaba feliz por mi partida pues le dejaba el campo libre; es mas si me pasaba algo y no volvía para el mucho mejor.
El trayecto era muy largo y llegue a las montañas, después cruce el bosque y llegue al gran lago, pase por una gran planicie que parecía no tener fin. Bueno el camino era pesado pero hasta el momento no había sido peligroso, pero al llegar a los manglares los abundantes pantanos hicieron difícil la marcha esto sin contar con los cocodrilos que ahí anidaban. No tuve mas que un contratiempo con un pantano que atrapo a "pata de olla" pero yo iba preparado y con una soga jale con todas mis fuerzas y cuando ya estaba agotado a punto de darme por vencido vinieron los "cocodrilos dientones" en mi ayuda ya que al verlos "pata de olla" con verdadera desesperación salió huyendo despavorida. Y por fin llegamos al puerto de donde teníamos que abordar el barco que nos llevaría a la gran isla que era el lugar donde vivía el padre de mi "virgencita". Hicimos la travesía sin ningún contratiempo pues los vientos eran propicios para la navegación y no había rastro de huracanes ni tempestades ya que no era temporada.
Desembarque y enseguida fui aprendido por lo que parecía ser la guardia real, vi uno de los símbolos de mi sombrero y era idéntico al que traían en el escudo de armas. No podía ser, no lo podía creer, mi "virgencita" me había traicionado y es que todos veían la leyenda de mi sombrero y parecían asombrados y me urgían a caminar rápido, seguro que ya les andaba por matarme, pero no, pese a todo, yo confiaba en ella, pero seguro algo estaba pasando. Que tristeza no volver a verla y no poder entregar su carta pues un oficial me la había arrebatado. ¿Como seria mi fin? Tal vez me cortarían la cabeza o me ahorcarían, no se tal vez me echarían a los leones o me encarcelarían de por vida. Todos me veían con gesto duro y seguro poco faltaba para que se decidieran a matarme. Por fin llegamos a un gran castillo con puente levadizo y más guardias. Me condujeron a lo que parecía ser la sala real entramos y todo quedo en silencio, podía escuchar los latidos de mi corazón.
De pronto sonaron las trompetas y apareció el rey, ¿Que pasaba? ¿Era yo tan importante para que el rey se tomara la molestia de juzgarme y mandarme matar? Me miro fijamente y luego sin que yo entendiera nada, me abrazo y me dio un beso en la mejilla y me hablaba en un extraño lenguaje. Luego le entregaron la carta y mientras leía su faz se transformaba y reía alegremente y su dicha se trasmitía a toda la corte, los guardias ya no me miraban con gesto duro al contrario era como si tuvieran un héroe enfrente. Tan pronto acabo de leer la carta el rey empezó a hablarme en mi idioma y fue obligatorio que en mi presencia todos lo hicieran. Y ahora si pude saber lo que decía mi sombrero: "Este es el yerno del rey". Y la carta explicaba todo: como había roto el encantamiento, en donde estaba y cuanto me amaba. El rey mando que me vistieran como un príncipe: me trajeron un finísimo traje de seda con capa y todo, también me pusieron una espada con empuñadura de oro y plata e incrustaciones de diamantes y rubíes, una pequeña corona, que es la que debe usar un príncipe. Luego me trajeron un finísimo potro blanco de pura sangre, el cual me negué a aceptar, pues no quería cambiar a mi queridísima "pata de olla": pero el rey me convenció: -Mira hijo tu mulita ya es muy vieja, y debemos ir por mi hija y el camino es muy largo y no lo soportaría, además aquí en palacio se le tratara muy bien.
Y diciendo y haciendo entraron cuatro caballerangos reales cargando una mullida alfombra la cual tendieron en el piso, yo creo que "pata de olla" nació para potranca fina porque luego, luego sin que nadie le ordenara se tendió cómodamente sobre el tapete y se dejo atender por cuatro masajistas que sobaban sus adoloridas extremidades después vino lo que debía de ser un pedicurista pecuario o algo así y limo de tal manera su pata que como ya mencione estaba un poco floreada y labro una hermosa rosa la cual pinto con barniz del mismo color; las otras tres pesuñas también fueron limadas y barnizadas y después de un buen baño mi vieja mula estaba totalmente cambiada y no tanto en lo físico, sino también se notaba un poco frívola y presumida. Yo creo que mi mula debe haber sido cruza de algún potro fino porque se veía que nació para rica. Después le gusto mi corona y estuvo tratando de arrebatármela y no paro sino hasta que le trajeron su propia corona. Después la llevaron a las caballerizas donde las yeguas la veían entre burlonas y envidiosas pero ella con la mirada muy en alto las ignoraba y solo las veía de reojo. Este comportamiento impresiono a las yeguas reales, pues solo quien tiene sangre fina se comporta con esa majestuosidad y pensando en que era una nueva moda veían disimuladamente las pesuñas envidiando la rosa labrada. Después me despedí de "pata de olla" pero cada vez que la nombraba de esta manera me topeteaba hasta que entendí que de acuerdo a su nueva personalidad quería otro nombre y la llame: "marquesa" y este nombre si le gusto. Y cada vez que la llamaba con su nuevo apodo una dama de la corte que portaba un adornado abanico tenia un ataque de risa; después supe que era la distinguida "marquesa del peñón de jade".
Este era un suceso importantísimo para todo el reinado y es que por fin se tenia noticias de la princesa, hija única del rey que había sido victima del encantamiento de una hechicera enemiga de la reina, la cual ya había fallecido por la tristeza de haberle sido robada su pequeña hija. De eso ya hacia 25 años y desde entonces en el reino no se había escuchado una risa. Pero ahora que sabían que la princesa estaba libre del hechizo todos reían: por fin la felicidad volvía al reino, aunque la bruja había jurado que nunca más se escucharía una risa.
Toda la corte, caballeros y guardia real se alistaron para formar el contingente que iría por la princesa. Se formo un larguísimo convoy y a la cabeza marchaba el rey y yo montado en mi brioso corcel blanco. Llegando al puerto: nos embarcamos en un buque de la fuerza armada, era impresionante ver esa enorme nave surcar las aguas y sus banderas allá en lo alto ondeando al viento. En cuanto pisamos tierra firme nos pusimos en marcha sin ningún problema; pues los soldados del rey estaban adiestrados para avanzar en cualquier terreno y pronto atravesamos los peligrosos pantanos, con gran velocidad dejamos las planicies y cruzamos el bosque: por fin llegamos a las montañas y comenzó el descenso, nada impedía la marcha, ni barrancas, ni ríos caudalosos. Y pronto estuvimos a la vista del rancho en el que vivía mi madre. La princesa desde hacia rato había notado la larga columna y la polvareda que levantaban las patas de los caballos y las ruedas de las carretas que formaban la caravana. Advertidos por mi "virgencita" ya estaban mi madre y mi "tío" en espera de mi llegada y aunque no le creían mucho, aun a sabiendas de la carta que lleve al rey. Era algo tan fantástico que empezaran a dudar de sus facultades mentales, pero ahí estaba la polvareda que cada vez se acercaba más.
A pocos kilómetros de distancia empezó a tocar la banda y se quemaron fuegos artificiales y el "tío" se echo a correr espantado pues creyó que la guerra había comenzado y que se acercaba el enemigo. Por fin llego el rey y su comitiva y todo fueron abrazos, besos y regalos. Mi madre no me reconocía con traje y corona de príncipe y el potro en que venia montado y yo le hablaba y ella desconfiada no se animaba a acercarse hasta que baje y la abrace casi a fuerza. Y el rey le expreso sus respetos y agradecimiento y decidió que toda mi familia debía de ir a vivir al reino. Yo le dije que nada mas era mi madre y mi "tío”. Pero mi "tío" no aparecía por ningún lado, lo buscamos entre todos y lo encontramos escondido en el cerro. Tuvimos que convencerlo de que no había ninguna guerra y cuando le mencionamos que nos íbamos a vivir con el rey: salió corriendo a preparar sus cosas, pues por nada del mundo se quedaría. Y el rey ordeno que los vistieran con ropa elegante, A mi madre la vistieron como toda una dama y se veía bonita y muy elegante. Mi "tío", en cambio, no tenía buen gusto para vestir, y la ropa que escogió, no lo hacia verse como un caballero: más bien parecía un bufón.
A mi madre le dieron una carreta jalada por cuatro hermosos corceles y un uniformado carretero. Y a mi tío que era un poco grueso un caballo percherón, pues no hubo corcel que soportara su peso por tanto tiempo. Durante todo el trayecto mi "tío" siempre trato de hacerme ver mal ante el rey destacando mis malos negocios y que era yo apenas un mocoso; lejos de ser todo un hombre. Y por el contrario trato de destacar sus propias "virtudes" pues no desistía en su intento de conquistar a la princesa y casarse con ella. Los caballeros y soldados del rey no dejaban de burlarse abiertamente de él, pues no podían soportar su cobardía, y es que ellos como hombres pueden entender el miedo que se siente antes de cada combate, ¿Pero esconderse para no pelear? Era impensable y hasta ridículo considerar la posibilidad de tener un príncipe cobarde. Pero mi "tío" parecía no darse cuenta e insistía que él era el mejor partido para la princesa. Y no falto quien gustoso lo retaría a un duelo, pero sabían que el cobardemente se negaría, además, que por ser "familia" del próximo príncipe el rey se los prohibiría.
Al llegar a la zona pantanosa discretamente y sin que nadie lo notara se nos unió una anciana, que no era mas que la hechicera disfrazada que veía en peligro su promesa de que: “Nunca mas se escucharía una risa en el reino". De eso ya hacia 25 años y desde entonces no había sucedido nada que provocara ni la más leve sonrisa y todo era tristeza y amargura. También desde entonces no había nacido ningún bebe por lo que los niños no existían y de seguir así pronto en el reino habría puros ancianos que algún día morirían y el reino se convertiría en una "isla fantasma" gobernado por la cruel hechicera. Y para lograr esto ya traía un plan, debía de buscar cómplices que la ayudaran, pero solo tenia la ambición del "tío" pues nadie del reino estaba de acuerdo con ella. Al no contar con nadie mas que la ayudara, tuvo que conformarse con el "tío" que era tonto y torpe, bueno no importaba, mucho mejor, así no se daría cuenta de que lo estaba utilizando. Y fingiéndose una anciana bondadosa, le dijo que ella conocía los corazones y que el suyo era el que mas convenía a la princesa, y que el futuro del reino dependía de su capacidad para quitar los estorbos que le impedían casarse con ella. Y le dio una pócima que debería tomarse en cuanto se decidiera del "muchacho" y su apariencia física seria idéntica la mía, así nadie se daría cuenta del cambio. Lo que pasaba es que la bruja quería impedir a toda costa el enlace matrimonial entre el niño y la princesa; porque si este se llevaba a cabo se rompería definitivamente el hechizo y volvería la felicidad: si por el contrario se cambiaba a la pareja y no era el que la había desencantado el efecto permanecería y se haría realidad sus siniestros planes.
Nos embarcamos nuevamente en el buque y mi "tío" buscaba la forma de mostrarse amistoso conmigo y de que yo le tuviera confianza: para poder llevarme a un lugar solitario y poder eliminarme sin que hubiera testigos. Y la oportunidad se la dieron unos delfines que amistosamente seguían al buque saludándonos alegremente; bueno es que era todo un espectáculo, y que dicho sea de paso jamás había visto en la vida, pues esos animales no se ven en las montañas que es donde esta el rancho es mas; yo no sabia ni siquiera nadar y solo me había bañado en tranquilos riachuelos. Mi tío fingía gran emoción y mañosamente me llevo a la popa del barco, y me dijo que el sabia el lenguaje de lo delfines y que uno de ellos traía una sortija de oro y diamantes para la princesa, que me agachara y estirara los mas que pudiera para recibirla; y así lo hice y en vez de detenerme me empujo y caí en mar abierto. Casi me ahogo de no ser porque estos amistosos e inteligentes mamíferos me ayudaron y permitieron me montara en ellos. Después me llevaron a un pedazo de madera que flotaba en el mar y me dejaron ahí y naufrague por dos días, hasta que paso un barco pesquero que me recogió. El patrón del barco me subió a bordo con la condición de que trabajara con él cinco años y tuve que firmar un contrato.
La vida en el mar es tranquila, por la noche se tiran las redes y nos vamos a dormir y por la mañana se recogen llenas de pescado se lleva a la costa y a vender al mayoreo: y eso es todo, Por lo que solo se trabaja 3 o 4 horas al día y se gana muy buen dinero. Me quedaba muchísimo tiempo libre pero mi patrón, que era una persona muy sabia, siempre me tenía estudiando. Yo creo que él había sido profesor o algo así, porque sabia de todo y me enseño a leer, escribir, idiomas, matemáticas, astronomía, química, y mil cosas mas. Esto hacia mas llevadera mi vida, pues ocupado no pensaba en mi "virgencita". Alguna vez le pedí al patrón me llevara al reino de mi princesa, pero se negó diciendo que todavía no era tiempo, que me faltaban muchas cosas por aprender. Y yo me apuraba a estudiar para que llegara el día de ver a mi doncella. Cierto día creo que ya no hubo más que enseñarme y mi patrón guardo los libros y me dijo: -Ahora sigue tu entrenamiento como caballero- Y me enseño lucha cuerpo a cuerpo, esgrima, tiro al blanco, etc. Y pronto mi cuerpo se lleno de músculos y fui un verdadero guerrero. También me enseño como debe comportarse un buen caballero.
El día que cumplí cuatro años de trabajar en el barco, mi patrón considero que ya me había enseñado todo lo que sabia e hizo una fiesta para festejar mi graduación y dijo que mi nivel académico era igual o mejor que si hubiera estudiado en la mejor universidad del mundo. Y como si el mar ya no quisiera que siguiera siendo pescador, Desde ese día no volvimos a pescar nada. Pasaban los días y por más que echábamos las redes no atrapábamos ni un pez. El dinero que teníamos pronto se iba agotando, de seguir así no tendríamos ni para comer. Y llego el día en que nos quedamos sin nada, entonces el patrón vendió el barco y con el dinero que le dieron compro instrumentos musicales. Y decidió que seriamos artistas. Debo aclarar que aunque mi educación musical era excelente, yo jamás había tocado un instrumento, pues en el barco mi enseñanza fue totalmente teórica. Pero la necesidad apremiaba y nos tuvimos que lanzar al ruedo, con las cuerdas desafinadas y revolviendo la letra de las canciones, pues no teníamos practica. Y a pesar de nuestras fallas, al público le gusto nuestro estilo y empezamos a tener éxito y pronto tocábamos en los mejores escenarios del puerto. Nuestra fama crecía rápidamente. Y un día llego un funcionario importante a contratarnos y no le importaba lo que cobráramos, ni aceptaba negativas, iríamos por las buenas o por las malas. Como era una orden tuvimos que ir con todos nuestros instrumentos, y es que aunque solo éramos dos integrantes teníamos todos los instrumentos de una orquesta y sabíamos tocarlos todos. Si una obra musical empezaba con piano y violín tomábamos cada uno un instrumento, si luego continuaba con trompetas corríamos a tocar la parte de trompetas, si luego continuaba las percusiones corríamos a la batería y los timbales, etc. Y aquí lo extraordinario es que aunque no podíamos tocar todos los instrumentos al mismo tiempo, permanecía el espectro de los que ya habíamos tocado y es que mi patrón cuando los compro le dijeron que estaban hechizados. Sea como haya sido cuando terminábamos de tocar una pieza se oía como una orquesta completa, aunque solo fuéramos dos. El funcionario de gobierno nos llevo a un castillo y nos dijo que teníamos una misión especial: -Deberíamos de esforzarnos y tocar nuestro mejor repertorio, ya que la hija del rey había caído en depresión: No hablaba, no reía, casi no comía, bueno últimamente ya ni se levantaba pues estaba muy débil- Si lográbamos hacer que se reanimara, uno de nosotros tendría su mano y se casaría con ella. Y al otro le darían lo que pidiera. Pero si no lo conseguíamos nos cortarían la cabeza a ambos. Muchísimos trovadores, arlequines, bufones y cirqueros lo habían intentado y a todos los habían decapitado.
Nos llevaron a la recamara de la princesa, estaba en penumbras pues se la pasaba durmiendo. Preparamos nuestros instrumentos y partituras: y nos pusimos nuestro mejor vestuario. Y bueno ya estábamos ahí para triunfar o morir era difícil pero estábamos decididos a dar nuestro mejor esfuerzo. Empezamos tocando un vals suavecito como para que fuera despertando, poco a poquito, seguros de que lo haría de buen humor. Y es que habíamos de tener cuidado de no irritar a la princesa, porque ese era el único problema, por lo tanto tendríamos la oportunidad de tocar todo lo que quisiéramos sin límite de tiempo, pero si ella protestaba en ese momento nos llevarían a la guillotina. Estuvimos tocando durante tres días sin dormir, ni comer y la princesa simplemente nos ignoraba, seguía quieta, como dormida boca abajo y así permaneció todo el tiempo; a veces creí que estaba mu**ta. Pero nosotros, a pesar del cansancio no podíamos darnos por vencidos pues en ello nos iba la vida. Y terminamos con nuestro repertorio y no hubo melodía que la hiciera reaccionar. ¿Repetir piezas Para que? Era mejor retirarse con dignidad: ahí estábamos listos para ir a la muerte. Pedí como ultima voluntad despedirme de mi finísimo violín Stradivarius, y al poner el arco sobre las cuerdas fue como si el me inspirara y empecé a tocar una sonata; era una dulce melodía olvidada, que en ese instante vino completa a mi mente. Al tiempo que tocaba, cerraba los ojos para lograr mejor concentración, entonces vi aquella mujer al pie de la cruz, rogando, y no solo por los que habrían de morir decapitados sino también por todo un pueblo que sufría y era triste; pero que merecía la alegría de escuchar las risas y algarabía de muchos niños: y entre ellos vi unas caritas muy parecidas a mi madre y mi virgencita. Finalmente me vi en aquella tarde que mi princesa me enseño esa tonada que cantamos juntos. Abrí los ojos y vi a la princesa que por fin daba señales de vida, se dio media vuelta lentamente y vi en una de sus muñecas una pulsera muy sencilla que se me hizo conocida, cuando por fin quedo boca arriba pude reconocer en aquel rostro demacrado a mi "virgencita". Ella también me reconoció y se levanto de un salto y no paraba de abrazarme, besarme y reclamar porque había tardado tanto. Hasta que vino el rey y le dijo que se comportara que como trataba así a un desconocido. Entonces ella lo puso al tanto le dijo que yo era el que la había librado del encantamiento de la hechicera y que casándose conmigo podría librar al reino de la tristeza presente.
El rey aunque quería entender, no entendía nada, pues la princesa ya era casada. Y es que cuando mi "tío" me tiro por la borda seguro de que me ahogaría me quito mi sombrerito y se tomo la pócima, así engaño a todos pues físicamente era idéntico a mi y llegando al palacio se casaron. Sin embargo, mi "virgencita" si lo veía tal como era, pero nunca vivió con el; esperando mi regreso y por eso la atormentaba esa tristeza. Tampoco estaban realmente casados, pues la hechicera había suplantado al obispo que supuestamente realizo el enlace matrimonial ya que su bendición hubiera roto el hechizo. Después de la "boda" la princesa había pedido al rey un castillo aparte y el "tío" vivía en otro el solo. La hechicera tampoco estaba contenta pues al no haberme matado no pudo realizar sus planes y esperaba que yo apareciera para eliminarme personalmente, pues haber confiado en mi "tío" no había resultado. Y una vez al tanto el rey pregunto: y entonces ¿Quien es ese que se hace pasar por tu marido? Y la princesa le dijo: -Es ese viejo gordo que aunque no es nada, el niño le dice: "tío". Y una vez desenmascarada su falsa identidad no hubo clemencia y le aplicaron la misma condena, lo llevaron a alta mar en el mismo sitio, donde me tiro y lo lanzaron por la borda, con tan buena suerte que esta, vez en vez de delfines, había tiburones que se dieron un festín con el gordito.
Pero el mal no se daba por vencido tan fácilmente y la hechicera ya me tenia preparada una emboscada, eran siete mercenarios expertos espadachines y maestros en artes marciales que me estaban esperando y tenían como única misión eliminarme, pero no contaba conque yo también había sido adiestrado por el mejor maestro, que estaba ahí conmigo. Entonces apareció la hechicera y ordeno que empezara la lucha. Mientras yo peleaba mi maestro estaba dominado por los rayos que salían de las manos de la maligna mujer, y esta se carcajeaba y le decía: -¡Estas mu**to! Eres solo un espíritu no lo puedes ayudar, ¡ja, ja, ja!- Y mi maestro se volvía casi transparente y su voz se debilitaba. Pero yo era un buen espadachín y daba la batalla a mis atacantes, Pero era una lucha desigual y me cansaba mucho pues eran siete contra uno.
Entonces sucedió algo increíble bajo del cielo, la señora del santuario que dijo ser la "Reina de los niños". Tenía el sol a su espalda, la luna a sus pies y un manto de estrellas. La acompañaba un ejército de ángeles y el que parecía ser el comandante los mandó a luchar. Mientras él iba al encuentro del dragón que pretendía atacar a la mujer del cielo, la cual estaba esperando un bebe. Y les dijo: -Ayuden al muchacho mientras yo lucho con el dragón pues es preciso proteger la "Dulce esperanza que cambiara en dicha la pena y tristeza". Desde el momento que apareció la mujer del cielo la hechicera se convirtió en serpiente y lanzaba fuertes chillidos, pero cuando la señora la miraba quedaba enmudecida, pues, temía su poder. Los siete mercenarios dejaron de parecer "samuráis" y se convirtieron en seres animalescos con cuernos y alas de murciélagos los cuales eran vencidos por la luz de aquellos ángeles. El dragón aunque poderoso sucumbió bajo la espada del comandante. Luego vino la mujer del cielo y aplasto la cabeza de la serpiente, la cual estaba inmóvil completamente dominada por el poder de la señora del cielo. Entonces vino a mi y me dijo: -Soy la siempre virgen María madre del Dios por quien se vive y deseo vivir entre ustedes como su madre celestial para: "Consolarlos, auxiliarlos y darles todo mi amor. Es mi deseo vivir en los corazones de todos y cada uno de los habitantes de este reino. Y sepan que siempre que me miren; se verán reflejados en mis ojos, pues son la luz que los llenara de amor y los llevara al camino, la verdad y la vida". De pronto la virgen fue rodeada por un coro de niños, que le cantaban su amor y otra vez pude ver caritas muy parecidas a mi madre a mi princesa y a mi mismo. Eran miles de niños que gritaban con voces celestiales "Quiero nacer, quiero nacer".
Después vino mi patrón y maestro su rostro resplandecía, parecía flotar en el aire y me dijo:-Mi querido muchacho, ¿Recuerdas aquel mu**to al que diste el dinero para poder darle cristiana sepultura? Ese mu**to soy yo; me asesinaron los “campesinos organizados" pues me acusaron de comunista y pervertidor de niños, y sin previo juicio me fusilaron y prohibieron la ayuda para sepultarme. Yo fui un maestro rural y ame mi profesión. En mi vida mi único deseo fue enseñar al que no sabe, principalmente a los niños que son el futuro de nuestra patria. Cuando llegue al cielo, pues te aseguro que todos los que morimos en el movimiento, fuimos al cielo, le pedí a la virgen rogara a Dios para que me permitiera venir a educarte pues solo el que sabe, puede combatir las raíces del pecado. Ahora te entrego esta bolsita llena de perlas preciosas, son el pago por todo lo que trabajaste en el barco pesquero. Sé que siendo el nuevo príncipe no tendrás necesidades: pero te encargo haz con ellas una corona para la virgen del cielo y cada perla significara el llanto de un pueblo que sufrió mucho, pero que ahora tiene una reina celestial. A tu padre y a tu tío el guerrillero los vi en el cielo, pues como ya te dije todo el que murió en el movimiento fue directo al cielo y ahora gozan de la presencia de Dios-.
Después regrese al castillo y me case con la princesa, y en la misma noche de bodas quedo en cinta, al igual que miles de mujeres del reino y de ahí en adelante hubo risas infantiles en todas partes que alejaban la pena y tristeza y que daban felicidad. El rey nunca mas volvió a estar triste pues tuvo muchos nietos a quien contar cuentos. Mi madre ya puso una fabrica de ropa de bebe. Y yo como administrador del reino, mi principal proyecto es construir muchas escuelas: pues muy pronto vamos a necesitarla
-------Y todos vivieron muy felices-----------------------------------------------------------------------------
Las parejas de hoy, han dejado de tener como principal objetivo al unirse, el ser padres. Tal vez sea una razón valida el querer superarse antes de contraer esta gran responsabilidad, pero no se debe perder de vista el honor que significa ser colaboradores del creador y la felicidad que disfrutaremos con ese regalo divino. Es alarmante ver parejas haciendo uso y abuso de métodos anticonceptivos que dañan sus organismo, de tal manera que cuando deciden ser papas ya no pueden. Tal vez en algunos lugares pueda parecer un alivio el que una pareja decida no tener hijos, pues esto baja los porcentajes de la explosión demográfica, sin embargo estos sufrirán en carne propia el fruto de su egoísmo y no habrá lazos en esos matrimonios y la soledad lacerara sus almas.
Es tan grande este movimiento que incluso se ha acuñado el termino "Dinky" para designar las personas que rehúyen la responsabilidad de tener hijos y la prioridad en la vida es su trabajo. Lo mas importante es "ellos mismos" tienen que estar bien, y proyectarse, como personas de éxito.
Si voltearnos nuestra mirada a otros continentes en los que se a adoptado estos criterios nos daremos cuenta que su población es de adultos y ancianos y que las risas de los niños es casi nula. Y vemos caricaturizada una realidad que nada tiene de envidiable. Y ahí tenemos personajes como Mr. Bean, hombre solitario y hasta medio retrasado mental que ahoga sus ansias paternales en un osito de peluche al cual le ha buscado una amiga o pretendiente pero que cuando presiente el reclamo de una relación formal, mejor huye. Otro personaje es el señor Bearns, hombre igualmente solo y egoísta, que en su destruido cuerpo habitan todos los pecados. Pero que en su interior añora su niñez la cual recuerda feliz pero cuando tuvo oportunidad de cambiarla por dinero y poder no lo piensa dos veces. Pero en sus delirios busca la compañía de su osito "Bobo", recuerdo de una niñez con unos padres que lo amaban al grado de dejarlo marchar.
Animo muchachos dejen que el amor se exprese en su forma mas divina, porque ese amor que te une a tu pareja es el amor de Dios que quiere tomar forma humana para traerte dicha y felicidad. No dejes que se enfríe el horno del amor. No cambies la felicidad por un poco de bienestar pasajero o por la seguridad que da el dinero, porque cuando te des cuenta que no tienes con quien compartirlo sabrás de lo inútil del esfuerzo por obtenerlo y habrás desperdiciado tu vida porque no habrá quien continúe tus sueños, ni tus valores mismos que heredaste de tu padre. Al morir habrá mu**to contigo una carrera de generaciones cuyo único fin fue, dar gloria al creador evolucionando y acercándonos cada vez mas a la perfección, pues a eso estamos llamados. Animo y felicidades a los que se decidan a traer tiernos y tiernas a este mundo, pues podrás buscar y no encontraras nada más hermoso.
Saludos todos:
Martini
11 Poniente Numero 707
Puebla
72980
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