24/12/2025
Mi camino espiritual es una exploración constante.
No sigo un solo camino, ni una sola forma.
Me identifico como una “ investigadora del alma”
He aprendido de técnicas de yoga estrictas en la alineación, donde el cuerpo se vuelve un mapa preciso de la consciencia.
He aprendido del silencio en un ashram a las faldas del Himalaya, donde la presencia lo dice todo.
Me he inspirado de la gente mayor que practica yoga sin espectáculo ni prisa, como un acto íntimo y profundamente vivo.
Comienzo a aprender del color rojo en la ropa de los sannyasins, que simboliza la celebración de la vida, la visión donde el cuerpo y la mente
también son expresión de lo divino.
He aprendido del ritmo, la música, la danza, la euforia, la quietud y los discursos del Gurú dentro de una pirámide de color carbón.
Sigo aprendiendo del caos de la imparable actividad humana, de nuestra ignorancia y de nuestra inteligencia, de nuestros templos, de cada sonrisa y de los ojos nobles de los indios en los que reconozco algo muy cercano a mi propia cultura.
Sigo aprendiendo de la naturaleza: de los paisajes y de los animales que nos enseñan sin palabras.
Aprendo de las diferentes creencias y hábitos así como de las similitudes.
Estoy aprendiendo a honrar todas las posibilidades, incluso aquellas que a veces me resultan incómodas.
Me reconozco como una constante aprendiz, hasta el día en el que pueda reconocer a Buddha en cada persona más allá del ego que lo identifique. Este viaje ap***s empieza.