La mujer de mi obra proyecta en lo material belleza física, pulcritud, figura delgada, mirada perdida en la añoranza, manos intranquilas, labios que desean ser besados, narices perfectas que equilibra su rostro, mujeres que proyectan fortaleza o debilidad, sometimiento o lucha, son mujeres que sueñan, que se pierden en sus recuerdos, en sus miedos, en la vida…les dan forma a sus ideas, se pierden
en la añoranza. Para mí la mujer también representa el impulso creativo que le ha dado forma a nuestro mundo, la mujer siempre ha inspirado al hombre para mejorar la vida, para embellecer nuestro corto tiempo de vida. Comencé a pintar por una mujer, creando algo para ella intentaba expresarle lo mucho que me gustaba, lo mucho que me hacía soñar y suspirar, pero las palabras nunca fueron mi fuerte, siempre pensé que si hablaba echaría las cosas a perder, por eso me expresa con mis creaciones o copias, a veces las entregaba, pero la mayoría las guardaba o las tiraba, esa cesación me hizo aventurarme en mundo extraños, mundos increíbles que me han hecho soñar en crear algo único, he conocido mujeres hermosas que con una sola mirada llenan mi mundo de creaciones, pienso que esa emoción es tan intensa que no debe ser compartida con la mujer o musa inspiradora, es una energía tan inestable que solo puede ser plasmada en papel o tela, esa emoción es mi poder creativo, el poseerlo solo acabaría con el sueño, porque esa mujer se convertiría en una ser humano normal. La mujer que yo pinto no es una mujer de este mundo, ella es una divinidad, el impulso creativo que le ha dado forma a mi universo, que vibra en mi cuerpo, que me une a todos a través de su red divina, ella me impulsa a vivir, me ayuda a crear realidades en mis sueños, ella impregna todo con su energía y su energía mueve mi mano.