04/04/2026
¿ADIÓS AL PÉSAME A LA VIRGEN DE LA SOLEDAD?
Por: Lic. José Luis Pérez Cruz
Y antes a las once de la noche, en dos ocasiones una voz emitida de las bocinas de la Basílica, invitó a los feligreses a despedirse de la Virgen de la Soledad, en pocas palabras despachó a todos, se cerraron las puertas y poco a poco las luces se fueron apagando.
Con creyentes al interior del templo, en busca del consuelo espiritual, y como queriendo no irse, apresurados tomaban fotos, mientras hombres vestidos de negro pedían a la gente encontrar un mejor rumbo.
La noche más solemne y grande del Viernes Santo en la ciudad de Oaxaca ha pasado a la historia, el Pésame a la Virgen de La Soledad fue por muchos años la visita obligada de la comunidad católica oaxaqueña.
Acompañar a la Virgen de la Soledad en esta madrugada no tenía horario, solo rezos para arropar su duelo, incluso inolvidables acompañamientos de música sacra hacían emotivas las horas del Pésame.
Las puertas permanecían abiertas, la fe movía a las almas que no cesaban de llegar en busca de esperanza; el café y el pan no faltaba en el atrio ante la generosidad que siempre dota la Patrona de Oaxaca a quien la venera.
Una señora santigua a su hija frente a la imagen de la Virgen de la Soledad, apurada y en voz alta le pide que no deje nunca sola a su hija, que la bendiga, que la proteja, que la deje siempre volver con bien a casa, su petición es interrumpida, le insisten que tiene que irse.
Los tiempos han cambiado, los templos se vuelven museos o espacios turísticos, algunos sacerdotes desdeñan la fe de un pueblo que necesita refugio en los momentos que hoy transitamos..