26/06/2025
LAS LUCES DE ESTA CIUDAD – UNA NOVELA
Por Héctor Pérez
Así como en la música, en algún momento determinamos cuáles son las bandas que más nos gustan y que son las que más escucharemos, en la literatura pasa igual. En algún momento, alguna lectura nos atrapa tanto que se convertirá en lo que más leeremos, o al menos así me pasó a mí cuando descubrí la novela negra y policíaca.
Hasta el día de hoy es lo que más leo y disfruto; hay algunas novelas a las que siempre vuelvo y que se han convertido en constantes en mi vida.
Y en algún momento me dije: “Quiero escribir una novela policíaca”, una con un protagonista triste, que esté ambientada en Monterrey, hablando de algún tema que conozca, donde la música tenga algo que ver; una novela policíaca llena de clichés, con femme fatales y algo de violencia.
Y así fue como escribí 𝐋𝐚𝐬 𝐥𝐮𝐜𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐜𝐢𝐮𝐝𝐚𝐝, una novela que nació de una tragedia real, pero cuyo desarrollo es totalmente ficticio (que, como digo en la introducción, es importante resaltar).
En su momento la comenté con un par de amigos y después la subí a Amazon, pero se quedó ahí, como ese proyecto que terminas y no sabes exactamente qué hacer con él.
Es una novela corta que retrataba una ciudad y un momento que ya no existen, y que obviamente debía llevar el nombre de una canción.
Hoy les comparto aquí su primer capítulo y el link donde pueden descargarla, si gustan.
1.
El Faro del Comercio, los aparadores de la calle Morelos, las lámparas en la Catedral y la fachada del Casino Monterrey. Luces que son parte de la noche, parte de la ciudad, así como el calor y el ruido: las diez de la noche de un viernes en Monterrey.
Andrés trabajaba en una tienda de música en la calzada Madero, también estudiaba para ingeniero en audio, la música siempre le había gustado mucho, por eso iba cada viernes y a veces los sábados al Gecko. Le gustaba la música que ponían ahí, además era de los pocos lugares que quedaban en el Barrio. Una semana antes la había conocido, se llamaba Denisse y ya había rechazado a dos tipos antes que él se acercara a hablarle, plática sin importancia, pero ella no lo mandó a volar. Hablaron durante dos horas y al final de la noche se besaron, cuando él preguntó si se iban juntos ella respondió con las palabras que lo alegraron toda la semana: “Hoy no, guapo, pero la próxima semana, si me gustas tanto como hoy, nos vamos a donde quieras”.
De ahí sus nervios por ir al bar, encontrarla de nuevo, hablarle al oído por lo alto de la música y oler otra vez su perfume. Cuando llegó a las puertas del lugar encontró una larga fila y maldijo por no llegar antes, se dispuso a fumar mientras esperaba, deseando verla de nuevo.
Justo cuando pisaba la colilla del segundo cigarro escuchó los disparos, por un momento no entendió qué pasaba, creyó que era la música, todo pareció moverse muy rápido, pero a la vez muy lento, fue la sensación de calor en el estómago la que lo hizo voltear a ver hacia abajo, sus manos se llenaron de rojo. Cuando cayó al piso alcanzó a decir un “No” que nadie escuchó.
(Lee la novela completa - liga abajo)
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