30/04/2026
A ti… sí, a ti.
Al niño que creía que la vida era simple.
No sabías de ansiedad.
No sabías de pérdidas.
No sabías lo que era sentirte solo… estando rodeado de gente.
Solo vivías.
Y míranos ahora.
Aprendiste a callarte lo que duele.
A decir “estoy bien” cuando no lo estás.
A cargar más de lo que te correspondía… sin hacer ruido.
Te volviste fuerte.
Pero nadie te dijo que ser fuerte también cansa.
Hay días donde todo está “bien”…
pero tú no.
Días donde te pesa la vida que tanto luchaste por construir.
Días donde extrañas algo… pero no sabes qué.
Y aun así sigues.
Eso dice mucho de ti.
No te rompiste.
Te transformaste.
Aunque a veces no te reconozcas…
sigues siendo ese niño.
Ese que se reía sin miedo.
Ese que no necesitaba nada para sentirse suficiente.
Escucha esto:
No perdiste tu esencia.
Solo te alejaste un poco de ella.
Y todo lo que hoy buscas desesperadamente afuera…
ya vivía dentro de ti desde el inicio.
No necesitas ser alguien más.
Necesitas volver.
—
Si esto te pegó… no es casualidad.
Compártelo. Alguien más también lo está sintiendo en silencio.
— Akira Sashida