07/02/2026
Viaje al pasado.
A Marcos le encantaba jugar videojuegos, lo hacía en su consola de videojuegos, su computadora y su celular, era ya un experto en ello y cuando salía un juego nuevo, lo jugaba y practicaba mucho hasta dominarlo; lo malo de todo esto era que estaba descuidando mucho sus estudios, habían bajado sus calificaciones en ese semestre y había también reprobado algunas materias, Marcela, su madre, trabajaba muy duro en un hotel como cocinera para poder mantener la casa, pagar la renta, los servicios, la despensa y la escuela de Marcos, se esforzaba demasiado y trabajaba tiempo extra y a veces turnos dobles y también sus descansos, todo con tal de que no le faltará nada a su hijo, lo malo de todo esto era que ella y Marcos casi no se veían pues Marcela llegaba muy tarde y se iba muy temprano; ésto había ocasionado que Marcos descuidara sus tareas y responsabilidades pues se la pasaba jugando la mayor parte del tiempo.
Una tarde, la maestra le envió una nota a Marcela, citándola para hablar con ella, pero como Marcela llegaba muy noche, cansada y sin ganas a veces ni de cenar, pues Marcos no le había mostrado la nota, tampoco le había informado sobre sus materias reprobadas.
El muchacho ya no podía controlar el tiempo que le dedicaba a los videojuegos y la falta de presencia de su madre durante casi todo el día había empeorado la situación, Marcos ya era un "esclavo" de los videojuegos, no hacía sus tareas ni trabajos, a veces se mal pasaba y no comía por estar jugando y se quedaba jugando hasta muy tarde, ya no socializaba con nadie y varias veces faltó a la preparatoria por estar jugando.
Una noche, Marcos jugaba en su computadora, estaba tan metido en el juego y de repente vió que una nueva aplicación de juegos le ofrecía jugar gratis, sin pensarlo dos veces el chico instaló la aplicación aceptando todos los permisos y sin leer unas letras pequeñas que aparecían al final.
El juego se llamaba "Viaje al pasado" y se veía muy atractivo, las luces, la música, los escenarios, los efectos, las figuras en tercera dimensión eran lo máximo y el muchacho estaba deslumbrado.
Esa noche se quedó jugando "Viaje al pasado "hasta tarde, Marcela llegó muy cansada, pues había trabajado doble turno, al llegar vió la luz de la habitación del chico encendida y lo escuchó gritar de emoción, entonces, se dirigió a la recámara de su hijo y abriendo la puerta 🚪 le dijo:
—Hola hijo
Marcos no la escuchó, tenía puestos los audífonos y estaba muy concentrado en el juego, Marcela se acercó...
—¡Marcos! ¿Por qué no te has dormido? ¡Te he dicho que no debes quedarte jugando hasta tan tarde, mañana tienes que ir a la prepa, debes madrugar.
El chico seguía con los ojos clavados en la pantalla y moviendo los controles con desesperación, entonces su madre quitó de un jalón los audífonos de sus oídos.
—¡Marcos, te estoy hablando, hijo!
Marcos volteo y mirando a su madre con enfado le gritó:
—¿Pero qué has hecho? ¡Voy a perder por tu culpa mamá!
—¡Marcos, apaga ya eso!
—¡No, ya voy a llegar al último nivel má! —dijo sin dejar de jugar.
—¡Que nivel ni que nivel, te digo que apagues ya eso¡
—¡Ahorita, má, ahorita, ya falta poquito!
Marcela no tenía carácter, además, estaba tan cansada y se retiró diciendo:
—¡Por favor, ya apaga eso y duérmete eh!
—Si, si, ma, ya voy.
Marcela salió de la habitación, se metió a su recámara, se dió una ducha relámpago y se acostó quedándose profundamente dormida en cuanto puso su cabeza en la almohada.
Mientras tanto, Marcos trataba de llegar al último nivel del juego, pero no podía lograrlo, esto le obsesionó y jugó mucho tiempo mas sin tener noción del tiempo.
No lograba pasar al último nivel, lo intentó muchas, muchas veces, pero no lo lograba.
De pronto, sintió unas descargas eléctricas en su cerebro 🧠, brazos y piernas, comenzó a convulsionar, pero estaba conciente que era lo más extraño.
Vió en la pantalla unas letras luminosas y escuchó al mismo tiempo una voz grave que decía "Felicidades, has llegado al último nivel"
Las descargas eléctricas habían cesado, las convulsiones también, entonces, escuchó llanto y una conversación.
—¡Eres una cu@lquiera, una prøst¡π√π@!
—¡Manuel, no le digas así a nuestra hija!
—¡Tu hija, para mí... está mu**ta!
—¡Perdóname, papá!
—¡Cállate, perdida@!
Marcos, ciertamente escuchaba las voces, pero no veía nada, todo estaba oscuro y él, se sentía como flotando, como nadando en agua tibia.
—He llamado al doctor Suárez
—¡No seas cruel, Manuel!
—¡Callate, alcahueta!
—¡El doctor Suárez se encargará de deshacerse de tu b@stard0!
—¡No papá, no, yo quiero tener a mi hijo!
—¡Que te calles, desdich@dª!
Marcos, se dió cuenta, aquélla voz que suplicaba perdón...¡Era la voz de Marcela, su madre!
De pronto, Marcos quiso gritar, algo lo lastimaba, no sabía bien que era, pero lo lastimaba, se sentía morir, ya no podía respirar 🫁
Entonces, lo entendió, su mamá había salido embarazada y aquel hombre furioso...era su abuelo, Marcos había viajado al pasado, al pasado de su propia vida.
Quiso gritar, quizo aferrarse a la vida, se arrepintió de haber desobedecido a su madre, aquella mujer que se había matado trabajando para que nada le faltará, quiso pedirle perdón, portarse bien, estudiar, terminar una carrera y ayudarla, ayudar a su madre que seguramente se había escapado de un padre enfurecido por haberlo "deshonrado" esa mujer que lo había sacado adelante sola y que nunca le había hablado mal de su padre, pero, ya era demasiado tarde, ya le faltaban fuerzas y el aliento.
Marcos emitió un grito ahogado y expiró, había viajado al pasado y había también...cambiado su futuro.
—¿Marcos? ¡Marcos! ¡Ya es muy tarde, tienes que ir a la preparatoria! —Gritó Marcela, tocando la puerta, luego entró.
—¡Ay muchacho, te quedaste dormido jugando!
Marcos estaba dormido, sentado en la silla y recargado en su escritorio, Marcela lo movió.
—¿Marcos? ¡Marcos!
Por fin, Marcos despertó, confundido, aturdido.
—¿Qué, qué pasó?
—¡Pasó que te quedaste dormido jugando eso, ay Marcos!
Marcos no supo bien que fue lo que ocurrió, ¿Tuvo una pesadilla? ¿Fue algo sobrenatural?
Nunca lo supo, pero fue tan real.
—¡Perdón, perdón má, me portaré bien, estudiaré mucho y me pondré a trabajar por las tardes para ayudarte, perdón, perdón, ya no jugaré videojuegos, te lo prometo!
—¿Qué tienes eh, por qué me pides perdón?
—¡Ma, te quiero, gracias, gracias por darme la vida, gracias por todo! —dijo abrazándola.
—¡Tambien te quiero, hijo!
Gema Martínez.📖💎🌹
Relatos de suspenso.
Monterrey Nuevo León, México. 🇲🇽
4 de Febrero de 2025.
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