18/12/2025
Había una vez un perrito labrador, que vivia en un callejón de Arlington Texas. Viviendo solo y en el olvido, cada día peleaba con otros perros vagabundos por comida del basurero para sobrevivir.
Un dia, en una de sus peleas accidentalmente lastimó a un perro fino
y su dueño enfurecido llamó a la perrera para que rápido lo atraparan.
Ya en la perrera fue puesto a la venta y si en un plazo no lo compraban;
tendría que morir!
Algunos hombres lo veían pero nadie lo quería por ser un perro sucio y callejero.
Una noche antes de morir, lloraba y aullaba pidiendo misericordia.
La mañana siguiente cuando estaba a punto de morir, un joven mexicano llegó buscando un perrito.
Y nuestro pequeño labrador corrió escapándose y abrazando sin soltar
el pie del muchacho.
El mexicano fué movido a misericordia y terminó por rescatarlo pagando su precio.
Ya en casa, lo baño, alimentó y puso ropa nueva, sonriendole terminó llamándolo como un perro que su abuela había tenido: Bobby.
Sus primeras palabras que le dijo fueron:
"Tu serás un amigo de muchos niños y me ayudarás dándoles el mensaje más importante para sus vidas"