08/03/2026
Hoy no es un día de conmemoración común; es un día de memoria y de reconocimiento profundo.
Me presento con ustedes. Soy Marcela Isabel y, al frente de mi emprendimiento, entiendo que mi voz hoy es el resultado de muchos silencios y esfuerzos del pasado.
A menudo me preguntan cómo me animo a crear mis proyectos. La respuesta no está solo en los libros o el aprendizaje formal sino en las mujeres que me enseñaron a trabajar. Ellas me dieron las herramientas, me mostraron el valor de la disciplina y me heredaron esa sabiduría que no se explica, pero que se siente en cada producto que toco.
Ser la mujer que lleva las riendas de varios emprendimientos y que además tiene empleos formales es mi manera de honrar ese cariño con el que tantas mujeres me han enseñado y apoyado.
En un mundo que a veces intenta hacernos pequeñas, emprender es un acto de resistencia y de justicia hacia las que no tuvieron la oportunidad de ser dueñas de su propio destino.
Este 8 de marzo, mi trabajo es un tributo:
A las maestras que compartieron su técnica conmigo sin reservas.
A las manos cansadas que me enseñaron que la delicadeza y la fuerza pueden vivir en el mismo lugar.
A todas las mujeres que, como yo, han decidido que su nombre y su visión merecen un espacio propio.
Soy Marcela Isabel, y camino sobre los pasos de grandes mujeres que me ayudan a crecer y mejorar cada día. Que nuestra labor siga siendo el puente para las que vienen.