22/05/2026
De Cervantes a la Del Valle
Hay un lugar al sur de la ciudad, cruzando el viaducto, sobre la calle San Lorenzo a una cuadra de Avenida Coyoacán, en dirección hacía Insurgentes, San Lorenzo es paralela a Felix Cuevas que es eje 7 o bien a una cuadra del metro Hospital 20 de Noviembre, en el que yace colgado un cuadro en relieve, osea más bien una escultura del primer héroe de lo que algunos podrían llamar la primer novela de habla hispana, y digo un cuadro por qué parece incrustado en el alma de concreto de la colonia Del Valle, parece una anomalía o una ventana hacía el arte y la cultura underground de esta ciudad maldita.
Adornado por unas mesas pesadas por los sueños de los artistas que desfilan por este lugar, las pláticas del alma de todos nosotros que no paramos de hablar, los deseos de expresarse de cada artista… vaya que pesan las condenadas.
Sobre el vidrio que separa la fantasía de la locura citadina hemos pegado nuestros proyectos como el recordatorio de que aquí estamos y no nos vamos a ir.
La escultura de madera es de Don Quijote de la Mancha, un anfitrión que nos presenta cada viernes pintores, músicos, actores y poetas, sobre sus paredes hay cuadros de pinturas como una galería donde ya no caben más, cuadros con separaciones de menos de 10 cm por qué el arte abunda y se desborda de las familias mexicanas y ya no caben en un solo espacio, sin embargo en el Quijote, siempre serán bienvenidos, siempre habrá un lugar.
El último caballero sirve de guardián para el foro que tiene al fondo una pared de espejo, para reflejarnos a nosotros mismos en la reflexión del arte expuesto, donde descansa un back line para el que guste comenzar un concierto.
Un foro donde los artistas y los espectadores están al mismo nivel, con mesas para degustar un alimento o una cerveza, rodeados de una curaduría de la obra de varios artistas.
Aquel lugar que por las mañanas y las tardes es una cocina, pero los viernes, después de las 7PM se abre la cortina que también es una puerta para dar la bienvenida a una noche más de cultura.
Las paredes resuenan por incontables poemas,vibran en armonía por el Jam Infinito orquestado por Allem y todos y cada uno de los músicos que comparten su alma cada semana, pues qué es cultura?, sino una acción colectiva. Significa resistencia, significa que hacer arte es terapéutico y rehabilita los traumas almicos. En medio del caos, la violencia, la desigualdad y la confusión siempre hará falta un lugar, un refugio que nos permita expresarnos, una puerta de escape a la mediocre realidad, reconocernos desde la otredad.
Pocos lo saben pero cuando todo termina yace un Quijote de carne hueso que se llama Alberto, que tiende cartones como del diámetro de una King size para dormir como el último héroe, a sus anchas, ya no es caballero, aunque sí muy educado, es probable que los molinos imaginarios de su vida sean tan inquebrantables como los del héroe de la novela, aunque siempre es probable que al alcanzar tus sueños también quedes en situación de calle. Algún día conoceré su historia pero por lo mientras, él, es parte del lugar, así como parte de la pictórica de la ciudad, es probable que vea en los quijotes, la caridad de un techo para no dormir bajo la lluvia. Es probable que vean en el lugar la torre de Dulcinea, dónde esta bella doncella del arte underground canta a su amado que es su otra mitad.
No nos juzguen por ser artistas o porque nos guste la bohemia tertulia, ya que necesitamos un espacio, que aquellos lisiados sociales que se nombran críticos de arte han llamado Underground para separar y señalar un arte del otro, pero cuál es el arte si no tiene divisiones, si nace en el corazón de cada persona, si no tiene género, ni clase social. Es probable que nunca sepamos cuál es el Arte realmente, quizá solo el último humano sabrá esa respuesta.
Por lo tanto espacios como el Quijote Presenta, personas como Allem, Erika, Mario y todos nosotros que asistimos como espectadores y expositores siempre seremos necesarios para la evolución artística.
Así que nos veremos en aquel refugio con la esperanza de cada día nuevo haya más trincheras.
-Saul Chong