TEATRO MÁGICO DEL LOBO ESTEPARIO

TEATRO MÁGICO DEL LOBO ESTEPARIO "ENTRADA NO PARA CUALQUIERA, SÓLO PARA LOCOS"

06/11/2019

Viviendo en la ínsula Barataria (2019)

“Tan rey sería yo de mi estado como cada uno del suyo; y siéndolo, haría lo que quisiese; y haciendo lo que quisiese, haría mi gusto; y haciendo mi gusto, estaría contento; y en estando uno contento no tiene más que desear, y no teniendo más que desear, acabose, y el estado venga, y a Dios y veámonos, como dijo un ciego a otro”

Sancho Panza (El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha)

Sancho tiene todo el tiempo en la cabeza a su ínsula. Se imagina constantemente en su capacidad de gobernador. Sancho sabe que su condición de cristiano viejo le da la nobleza requerida para dirigir. Sancho, con su necedad, alcanzaría el condado que le fue prometido.

El Quijote, al principio, duda de la habilidad para regir de su escudero. Sin embargo, el Quijote muestra algo de fe por él. Incluso, el Quijote le aconseja cómo gobernar y autogobernarse: sé moderado en tu sueño; trata con más compasión, mas no con más justicia, al pobre que al rico; o juzga conforme a la ley establecida y no la uses de adorno, entre varias recomendaciones.

Una vez que se le entrega a Sancho el gobierno de la isla Barataria, éste adopta medidas drásticas y ocurrentes: castiga al que le haga cantos lascivos; limpia Barataria de gente indeseable después de dar una caminata nocturna; crea a un alguacil para determinar si los pobres son pobres. Sancho se maneja a través del saber popular, de la fe y de la misericordia.

Cervantes no nos narra la perspectiva de los habitantes de la ínsula en tiempos de Sancho, el labrador gobernante. Es posible que no imaginaran que alguien así llegara a regirlos: era una idea absurda que podría hacer reír a cualquiera ¿cómo alguien villano, inculto y de aspecto tosco podría gobernar la isla Barataria?

Los burladores de Sancho se juntan para ver cómo le sacan del gobierno. Al fracasar su régimen, Sancho se despide: “dichosas eran mis horas, mis días, mis años; pero después que os dejé, y me subí sobre las torres de la ambición y de la soberbia, se me han entrado por el alma adentro mil miserias, mil trabajos y cuatro mil desasosiegos”.

06/11/2019

Colores (23 de marzo de 2009)

Ella verde y él morado. Son tan
perfectos. Reflejan la luz que
les da vida. No necesitan
explicar lo que son. Son más
que el silencio. Sólo son.

Verde toma la violeta de
Morado. Morado voltea y rodea
el cronópico glauco de Verde
con sus púrpuras y, suavemente,
la besa hasta llegar a su
esmeralda.

Él se quita lentamente sus morados
mientras devela rápidamente
los verdes de ella. Ambos
muestran cromáticamente sus
colores primarios.

Los alegres y libres amarillos de ella se mezclan con los tiernos y concupiscentes rojos de él. Escarlatas, carmesíes, bermellones y granas pintan su amarilla eternidad. Áureos, ambarinos, cerúleos y dorados iluminan apasionadamente su roja permanencia. El instante se torna naranja. Violento, intenso y completamente naranja.

Luego la calma. Observan fijamente sus pigmentos y descubren que no son tan diferentes. Ambos comparten en el fondo de sus tinturas un melancólico pero glíglico azul.

06/11/2019

Afecto (22 de abril de 2009)

El eslabón de tu larga cadena;
El rompecabezas que armas a tu gusto;
El objeto de placer escondido en tu cajón;
El “te quiero” que nunca dijiste;
El velador desconocido de tus sueños;
El atormentado por la vanidad de la rosa;
El amante anónimo de tu adicción.

La condena de la que fuiste absuelta;
La disculpa que se llevó el viento;
La canción compuesta de silencios;
La fotografía que nunca revelaste;
La cena que se enfría en la mañana;
La tristeza del cronopio por tu reloj;
La ficción de tu cuento de hadas.

02/01/2017

Destino inevitable (1996)

Pensar en un posible mañana,
donde lo más sublime
se transforme en polvo
que disperse el viento.

Palpar el cambio de la hora fatal,
donde mueran las esperanzas
del hombre que creyó haber
encontrado la felicidad.

Penetrar en lo más profundo de la eterna soledad, donde la obscuridad desvanezca las voces de los más grandes deseos y aspiraciones.

Caer como agua en un abismo sin sentido, donde las olas de la noche
cubran la tempestad del ocaso de mi pensamiento.

01/11/2015

La playa (11 de abril del 2009)

Respiramos los dos el mismo viento,
No sabes que te veo,
Duermes como fuego,
En silencio quemas cada uno de mis sueños.
Escucho tu latido con mis labios,
Tu piel, antes indiferente, te delata,
Como olas se abren tus muslos en la arena,
Mojando con tu luna llena mis deseos.

Miras esos ojos que te observan,
Son bengalas en las manos de un niño,
Iluminan como faros tu desnudo escote,
Hasta apagarse en la dulzura de tu abismo.
Probamos y sentimos cada beso,
Al compás de zumbidos nuestros sexos,
Luna y estrellas fueron los testigos,
Del humo de hoguera que dejamos en la playa.

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