04/06/2026
A principios de los años 2000, Phil Knight, fundador de Nike, compró un estudio en bancarrota, lo convirtió en Laika, llevó a gente de Nike para sanar las finanzas y puso al frente a su hijo, Travis Knight, que era animador y un apasionado del stop motion. Desde entonces han creado películas increíbles, pero casi todas han perdido dinero en taquilla. La única gran excepción fue Coraline.
Laika hace exactamente lo contrario de lo que suele funcionar en el mercado. Utiliza stop motion, una de las técnicas de animación más caras y lentas que existen. Cada película puede tardar alrededor de cinco años en producirse y además suelen tener historias más oscuras y arriesgadas que las de estudios como Disney.
La empresa que realmente genera cientos de millones de dólares se llama Nike. Y además, con cada película suelen lanzar colaboraciones especiales de tenis. Mientras Nike siga funcionando, Laika puede seguir apostando por proyectos que otros estudios probablemente jamás aprobarían.
De hecho, este año estrenarán Wildwood, la película más ambiciosa y costosa de la historia del estudio. Y según Travis Knight, será algo enorme. Que termine siendo rentable o no ya dependerá del público. Pero mientras Nike siga vendiendo tenis, Laika seguirá siendo uno de los pocos lugares de Hollywood donde el arte todavía puede ir antes que las ganancias.