18/08/2026
Kjartan Slettemark (artista sueco-noruego), llevaba años produciendo arte político y sobreviviendo con ayuda del Estado cuando, durante un trámite, un trabajador de seguridad social le indicó que fuera a la hundmottagningen —la recepción para perros— en lugar de la kundmottagningen —la recepción para clientes—.
Kjartan pensó que el error tenía bastante sentido.
Sentía que así trataban las autoridades a una artista que no podía mantenerse económicamente: como a un perro.
Así que hizo lo razonable.
Se convirtió en uno.
Fabricó un traje de caniche blanco y empezó a salir con él a la calle. La acción se llamó Poodle.
Para entonces ya tenía una relación bastante complicada con las instituciones. Había perdido su trabajo como profesor de arte después de negarse a calificar a sus alumnas con un sistema que consideraba absurdo y llevaba años haciendo obra política, incluida su oposición a la guerra de Vietnam.
Trabajaba constantemente, pero el reconocimiento institucional tardó décadas en llegar. No fue hasta los años 80, cuando rondaba los cincuenta, que empezó a ser reconocido ampliamente.