20/03/2025
Me dirijo a usted con profundo respeto y preocupación ante la reciente aprobación de la ley de tauromaquia sin sangre. Como rejoneador, mi vida ha estado dedicada a la preservación y evolución de una tradición que no solo es parte de nuestro patrimonio cultural, sino que también representa el arte, la valentía y el respeto por el toro bravo.
Esta nueva legislación desvirtúa la esencia misma de la tauromaquia, eliminando el enfrentamiento noble y la emoción inherente a la lidia. La fiesta brava es mucho más que un espectáculo: es una expresión de nuestra historia, de nuestra identidad y de un equilibrio natural entre hombre y animal. Pretender modificar su naturaleza para adaptarla a criterios ajenos a su significado es una falta de respeto hacia quienes la practicamos y la entendemos.
Además, esta medida afecta gravemente a toda una industria que depende de la crianza del toro bravo, poniendo en riesgo el ecosistema de la dehesa y el bienestar de miles de familias que viven de esta tradición. Si realmente se busca la protección del animal, es fundamental fomentar el respeto por su crianza y hábitat, en lugar de desvirtuar su razón de ser.
Por lo tanto, insto a las autoridades a reconsiderar esta decisión y a entablar un diálogo con los profesionales del sector, quienes conocemos de primera mano la importancia y el significado real de la tauromaquia. La tradición no se protege despojándola de su esencia, sino asegurando que se mantenga con dignidad, con respeto y con el reconocimiento que merece