22/06/2026
“Que no se entere el Presidente” en 1994 (Out of Order, de Ray Cooney) fue una de las obras que, en mi más tierna infancia, 5 o 6 añitos - me hizo enamorarme del teatro y sobre todo de la comedia. Tenía una dosis mordaz muy elegantemente armada de crítica al PRIato y a la militancia hipócritamente fanática (en pos de los beneficios que esto le obtenía a sus adeptos). Eran dos horas de risas y carcajadas constantes, con un ritmo vertiginoso que solo Jorge Ortíz de Pinedo podía lograr como estelar y como director de la puesta. 1200 personas por función (antes de la remodelación) durante dos años, de martes a domingo, más giras por toda la República con los teatros a reventar.
Yo me sabía la obra de memoria. Vivía mis viernes, sábados y domingos entre los camerinos y las butacas del Teatro Insurgentes, maravillado por el fenómeno de cajita de reloj infalible que lograba las mismas reacciones en el público, noche tras noche. Yo creo que entre yo, y los otros niños y jóvenes hijos del elenco, éramos butacas de oro.
En la foto, están Toni Balardi (que después alternaría con Homero Ferrusca), Roberto Ballesteros (que alternaría con Miguel Ángel Infante y Arturo García Tenorio), Polo Ortín (que alternaría con Alejandro Gomar Ciangherotti y César Ortiz de Pinedo), Julio Vega (que alternaría con Polo Ortín), Don Gustavo Rojo (que alternaría con Don Gerardo del Castillo), Lupe Vázquez (mi madre, que estuvo toda la temporada, salvo algunas suplencias), Martha Ortíz (que alternaría con Edna Bolkan), Jorge Ortiz de Pinedo, América Gabriel y Thelma Dorantes (que alternaría con Olga Rinzo).