28/02/2026
Entre Sol y Mar Caribeño, vuela un Colibrí
No es un ave, es una cifra del fuego.
Suspendido entre el amarillo absoluto,
ese sol que no declina,
y el azul que finge ser mar
pero es la antigua memoria del mundo,
el colibrí sostiene el instante.
Ignora que vuela.
Ignora que el aire
es una forma secreta del tiempo.
Su corazón mínimo y vertiginoso
late con la paciencia del infinito.
Cada aleteo inaugura el universo y lo corrige.
Hay en su ojo una geometría inviolable,
un mapa que ningún cartógrafo ha trazado,
un país que existe
porque alguien lo recuerda.
Entre sol y mar Caribeño
no hay distancia:
hay un umbral.
Y en ese umbral
el colibrí arde sin consumirse,
como una palabra que rehúsa el olvido.
Tal vez somos nosotros
quienes soñamos su vuelo. Tal vez él nos sueña
mientras sostiene, inmóvil,
el equilibrio del infinito.
Y cuando el sol y el mar se extingan,
persistirá su temblor:
la forma mínima
de lo eterno.
Andrys Villarreal
México 2026