09/03/2022
Hoy si las felicito por ser mujeres, porque antes de la lucha nacer mujer era una tragedia familiar, hoy es un orgullo; Las felicito por no tener miedo, por poner su pie firme en la tierra y dejar que todos las vean como seres humanos y no como lo “otro” lo “opuesto” al hombre. Las felicito por no callarse y por ser honestas más que perfectas.
Llevo mucho tiempo observándolas, tratando de entenderlas, escuchándolas y aunque nunca he pertenecido a ninguna colectiva ni he aportado directamente a la causa, quiero creer que con mi lucha diaria por mejorar mi relación con ustedes empiezo por la congruencia. Hoy tengo hermosas relaciones con mujeres muy especiales, fueron las mujeres las que desde pequeña allanaron el camino para que mi paso en este mundo fuera menos complicado, desde mi madre hasta la doña que me regalo una sonrisa hoy, muchas hubieron que también me pusieron piedras ,pero ahora se porqué y aunque no las justifico, las entiendo a todas y más que felicitarlas les agradezco.
Muchos intereses tratan de aprovecharse de la fuerza que han mostrado, unos criticándolas y otras celebrándolas, pero nunca más indiferencia, nunca más silencio, nunca más vergüenza. Ser mujer es sólo una condición material que aun genera inequidad de derechos. Tú que estas leyendo esto ya eres privilegiada por el simple hecho de poder hacerlo. Y es justamente esa palabrita “poder” la que debemos cuestionarnos ¿Cuál es tu poder? ¿Cómo lo ejerces?
El poder mueve al mundo, y la forma en que se ha repartido ha sido siempre mediante la violencia y el abuso, las ansias de “conquista” empezaron por el cuerpo de las mujeres y terminan con el as*****to de poblaciones enteras para la anexión de sus territorios.
A mi parecer vivimos la época más interesante y turbulenta de la humanidad, la historia de las naciones esta cambiando vertiginosamente, presenciamos la caída del imperio Norteamericano frente a Rusia y China, la guerra biológica nos está ocurriendo y ¿las mujeres? Las mujeres están muy encabronadas y exigen alto a la violencia y al comercio de sus cuerpos, entre más lo escribo más parece una distopía y no el presente.
Si queremos dejar de sentir miedo y vergüenza de vivir en este mundo que no es ficción sino la meritita realidad necesitamos ir a la médula de nuestras relaciones, porque si algo es innegable es que somos seres sociales. La gente habla de política olvidando que toda política tiene su raíz en la ética y la filosofía, la conversaciones más profundas sobre el ser humano se tienen precisamente para generar mecanismos que nos permitan la vida digna ,no sólo el beneficio de unos cuantos.
Hablar de patriarcado, amor romántico, labores de cuidado, violencia machista etc, no son temas que se hayan tocado en abundancia por los filósofos que inspiraron las leyes actuales, a eso nos referimos cuando decimos “viejos rancios” porque en sus tiempos las mujeres no eran personas, nadie los culpa o les quita lo sabios pero están rancios por que en su perspectiva de humanidad no se incluía a las mujeres. Hoy las mujeres tienen y van a ejercer su voz.
Así que si estos temas te resultan ridículos sólo puede ser por dos razones, porque no has investigado lo suficiente o porque de algún modo la permanencia de esos anti-valores te beneficia.
Lo verdaderamente ridículo es que nos parezca ridículo hablar de emociones, vínculos, luces y vicios de la forma en la que nos relacionamos, el presidente habla de la “moral” como si la “moral” fuera lo único que hay que saber, el señor se contradice porque no sabe de lo que habla, porque le cree demasiado a sus viejos rancios y no se identifica con el presente. Hay que repensar un modo de ver el mundo para seguir en el, hay muchos que ya lo están haciendo desde hace mucho tiempo y no precisamente de la mejor forma.
Así que cuando vengan a ofrecerte una vida “feliz” en su mundo, recuerda que tu ya tienes uno y que todos los que amas y te aman están dentro del el.
PD. El cuadro no esta terminado, queda mucho por hacer.