Observar día con día el comportamiento de las personas, escuchar historias y sorprenderse con sus emociones, es el motor principal de la obra donde el conejo encarna su camino a través de la escucha, el cuerpo adquiere un lenguaje rebuscado al transmutarse en la vida del hombre cotidiano, donde su devenir está corrompido por la belleza superficial y el desasosiego interesado, que hay más fals
edad y rumores en el aire que abrazos honestos y sonrisas sinceras, que su corazón alberga una esperanza diminuta y confunde el amor con los placeres. Es una invitación para encontrar el camino de regreso casa, el hogar en el que atesoramos lugares, recuerdos, aventuras, paisajes, emociones, sentimientos... Cada noche poder soñar y perseguir a la Luna, así es como este conejo cuenta la historia del ser, este ser que nos habita a todos en cualquier frontera.