14/02/2022
Buenas noches comunidad, queria desahogarme escribiendo esto con la esperanza de que alguien lo vea, pueda ser contado a más gente y saber que no soy la única que le pasan estas cosas, también aclarar que el español no es mi primer idioma y que si digo algo mal o con alguna falta de ortografía discúlpenme espero que se entienda bastante bien . Antes de empezar quiero decir que me gustaría presentar estos dos relatos de forma anónima y que puede que no sean tan aterradores pero es algo que me gustaría contar como ya dije anteriormente, a día de hoy me sigue pasando y temo vivir con ello toda mi vida. Hasta mis 14 años de edad viví en el oeste de Rumania, en un pequeño pueblo casi abandonado, donde lo único que hay son señores/as de gran edad y una que otra familia con poco dinero, ya que los que lo tenían se iban a la ciudad. Bueno, desde que nací me dijeron que mi bisabuelo había mu**to en esa casa, mi casa,la cual he crecido y he pasado toda mi infancia, aunque ahora la reformamos un poco y esta mucho mejor, en su momento parecía de esas que se hacían antes de la guerra, la revolución y más cosas que pasaron en el país. Sinceramente no le tome mucha importancia ya que bueno, solo era la muerte de un familiar y que como ya pasaron años de eso pues pensaba que no me afectaría, a todo esto quiero aclarar que mi familia era muy religiosa y lo sigue siendo aunque a veces me da la sensación de que eso no es del todo cierto pues, más de una vez vi a mi abuela, bisabuela y madre practicar algún tipo de brujería o rituales, no se si satánicos o con la simple finalidad de proteger la casa y la familia, pero eso nunca me gustó. Una noche que a pesar de solo tener 6 años en ese momento, lo recuerdo todo como si fuese ayer que pasó, mi madre me dijo que no saliera de mi habitación, que ella y la abuela tenían mucho trabajo que hacer, yo como era bastante traviesa no hice caso, como la mayoría de veces, y cuando ellas se iban a esa caseta que teníamos en el jardín, donde guardamos cosas para el huerto y herramientas yo aprovechaba para salir de la casa, dirigirme hasta allá y ver que hacían a través de una de las ventanas que solían blindar o tapar con trozos de madera aunque aún así se veía lo que pasaba en el interior. Esa noche cuando mire todo se veía igual que siempre, palas, macetas, incluso un cortacésped manual y bastante mal cuidado, también, como era costumbre ver, había como un gran círculo dibujado con sal creo o algún tipo de sustancia blanquecina, justo en el medio de la casita, velas, de todos los tamaños y un olor a hierbas muy muy fuerte. Ahí estaba mi abuela junto a mi madre sentadas en el suelo rezando aunque no se que decían ya que no parecía nada satanico pero mucho menos un padre nuestro o cualquier tipo de pregaria, esa noche recuerdo que mi bisabuela no estaba pues se sentía muy mal y ya llevaba 3 días en cama aunque si note que habia una tercera mujer, todas iban vestidas de negro y siempre dejaban suelta esa larga cabellera rubia asta la cadera asi que no pude notar quien era pues tambien se tapaban las caras y tampoco habia la sufiente luz para reconocerla. Esa noche el ritual fue igual que todos, nada diferente aunque sí hizo que algo apareciese en la casa. A la semana por las noches empeze a oir ruidos extraños que provenían de la habitación de mi bisabuela, yo pensaba que sería ella pues, estaba enferma pero seguía moviéndose un poco para acomodarse en la cama, eran sonidos como de la madera del suelo que estaba vieja y al moverse la cama hacia ruido, pero luego de pasar dos noches sin dormir fui a quejarme a mi bisabuela y decirle que si necesitaba algo que gritase pero que no se moviese más pues, me estaba molestando mucho, ella, me miro mal, como si lo que había dicho la hubiese ofendido demasiado y me dijo que no inventara, que ella no se movía, que solo lo hacía por las mañanas bien temprano para beber agua o hacer sus necesidades al baño. En ese momento sentí un pinchazo en mi estomago como si un balde de agua fría me hubiese caído encima, me sentía mal como una mentirosa por inventar eso pero, no, yo no mentía, no inventaba, si había escuchado ruidos y muy fuertes. Ese ruido no paró, lo seguí oyendo todas las noches después de esas ‘reuniones’ de mi mamá, mi abuela y esa otra señora. Un dia recuerdo que estaba sola en casa, algunos se fueron a trabajar y otros al doctor de la ciudad para ver que tenía mi bisabuela, ella se quedó en un centro de rehabilitación decian que alli estaria mejor y que se recuperaria más rápido. Era temprano, como las nueve de la mañana, nadie iba a llegar hasta bien tarde como por las siete u ocho de la tarde, fui a la cocina que teníamos, de esas típicas de 'verano' que se encuentran afuera de la casa, en Rumania son bastante comunes, hay una en casi cada casa. Allí me calente mi leche y después me senté en una mesa del jardín para beberla mientras veía las vistas a la montaña que tenia desde alli afuera, de golpe oí un ruido muy fuerte en la habitación de mi bisabuela la cual también fue en un momento la de mi difunto bisabuelo, entre rápido y recuerdo que al entrar, de reojo, mire hacia mi derecha y en el armario recuerdo ver perfectamente,con total claridad la cara de él, la cara de mi bisabuelo el cual solo había visto en fotografías o videos viejos que grababa mi primo mayor con una vieja cámara que tenía, en ese momento salí corriendo al jardín y sin pensarlo cogí unas llaves que siempre guardabamos debajo de unas macetas salí por la puerta de la valla, la cerré detrás de mí y fui a casa de una de mis mejores amigas y me quedé allí hasta la tarde. Cuando mi mamá vino por mí no le dije nada, no quería que pensara que la culpaba de eso por probablemente haber invocado al espíritu de mi abuelo o que se yo, pero estaba segura de que paso por esas cosas que ella hacía, así que me calle y nunca saque el tema. Desde ese día me empecé a sentir observada en todo momento incluso cuando estaba con amigas haciendo tarea o cualquier tipo de compañía.
Al cumplir los trece a pesar de ser una niña, era bastante madura para mi edad entonces, empecé a trabajar limpiando la casa de una de mis vecinas a cambio de unos cuantos lei que es la moneda rumana, allí conocí al hijo de esa señora y empezamos a salir juntos, ser novios o como le quieran decir éramos niños, que íbamos a saber nosotros de eso. En unos de los días que iba a limpiar a su casa le invité después de mi jornada a tomar un té frío o un helado a mi casa y pasar el rato, así que cuando acabe por ahí las cuatro de la tarde nos fuimos a mi casa, le dije que me esperase en la cocina mientras yo me iba a cambiar de ropa,cuando baje note que él no estaba donde le dije así que supuse que se había ido al jardín. Estaba preparando el té cuando de repente sentí que me levantaban la falda del vestido, en ese momento me gire brusca preparada para regañar al chico diciéndole que eso no estaba bien y que nos podrían ver pero cuando me acabe de girar mire para todos lados y no vi a nadie, incluso podía oír el silbido de ese chico fuera de la casa cantando una canción. La tarde transcurrió normal hasta la noche, me estaba cepillando el pelo sentada en mi cama preparada para dormir y cuando me levante, a dejar el peine sobre el escritorio, me jalaron del pelo, otra vez, asustada voltee para todos lados pero nada, no había nadie esa noche recuerdo que me fui a dormir muy asustada. Poco después al cumplir los catorce pudimos ganar más dinero e irnos lejos de allí, a la ciudad pensé que me libraría de todo eso, pero solo fue durante un tiempo pues, no todos los días pero la gran parte del tiempo me seguía pasando. Ahora que ya soy un poco más mayor, mientras desempacaba cajas y maletas, ya que no hemos vuelto a mudar en una linda casa al oeste de España, encontré en las maletas de mi mamà una foto de mi bisabuelo y de mi bisabuela, sentí como un escalofrío por todo el cuerpo, sigo sintiéndome observada en todo momento aunque ya me haya acostumbrado e incluso de vez en cuando siento esos jalones de pelo, que me tocan o que algo respira a mi lado, sigo pensando y quiero pensar que es mi bisabuelo ya que nunca me conoció y supongo que tendrá curiosidad aunque a veces me aterre.
No tengo un nombre para esta historia y pido disculpas si no es tan aterradora como otras, pero ahora mismo, que estoy escribiendo esto, siento un gran alivio pues nunca tuve la oportunidad de contarlo.