13/06/2026
Los ritos funerarios de los frailes carmelitas
En el Antiguo Colegio de San Ángel, la muerte de un fraile no era un acontecimiento simple, sino un ritual solemne que reflejaba la espiritualidad de la orden.
Las campanas anunciaban el deceso con tres clamores de quince minutos, acompañados por el salmo De profundis. El cuerpo era cuidadosamente preparado: vestido con el hábito, el escapulario, la capucha y la capa blanca, con los pies descalzos y una cruz entre las manos.
Después de la misa de cuerpo presente, el fraile era sepultado en la cripta. Pasados siete años, sus restos se trasladaban al osario para dar lugar a un nuevo ciclo funerario.
Hoy, en el Museo de El Carmen, aún es posible acercarse a estas prácticas y comprender la manera en que la vida y la muerte se entrelazaban en la cotidianidad conventual de la Nueva España.