22/06/2026
Este fin de semana Grecia Castillo (spoiler) nos contó como ponerse el DIU la convirtió en una villana. A lo que yo pensé, ¿eso que tiene que ver con el mundial?
Si cruzamos los datos más recientes de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023 del INEGI, los números sobre planificación familiar son el reflejo exacto de quién asume la carga en el país. El dispositivo intrauterino (DIU), históricamente el rey de los métodos de largo plazo, va en picada libre: en 2018 el 15.6% de las usuarias dependía de este aparato, pero para 2023 la cifra se desplomó a solo 12.5%.
El verdadero golpe estadístico no es el declive del DIU, sino cómo se resuelve la prevención a nivel macro. En México, casi la mitad de las mujeres que utilizan algún método (más del 44%) terminan recurriendo a la OTB, es decir, la salpingoclasia o cortarse las trompas. Hablamos de entrar a quirófano y someterse a una intervención definitiva. Al contrastar esto con la participación de los hombres, el mapa de responsabilidades da pena ajena. Mientras el condón masculino a duras p***s se asoma con un 16.4% de uso, la vasectomía, un procedimiento ambulatorio que toma menos tiempo que pedir un Uber, alcanza un ridículo 3.7% a nivel nacional. La matemática demográfica es clarísima: el peso físico, biológico y social de evitar la sobrepoblación urbana lo sigue cargando la anatomía femenina, mientras el género masculino evade olímpicamente el bisturí.
¿Y tú?