20/08/2026
A mediados de los dos mil, en plena resaca de foros de internet, playeras con calaveras y discos quemados en la secundaria, el sur de California parió un sonido que combinó el heavy metal clásico con el metalcore y una estética operística inconfundible. M. Shadows, Synyster Gates, Zacky Vengeance, Johnny Christ y el difunto The Rev tomaron la influencia de Iron Maiden y Pantera para construir un emporio, y lo demás es historia. Siempre me ha costado entender cómo lograron meter arreglos de orquesta y locuras teatrales en rolas tan largas, aun así, esta banda peculiar se volvió uno de los pilares más grandes del metal moderno.
La vigencia de esa oscura liturgia digital se sigue reproduciendo masivamente en los algoritmos actuales. Hoy en día, la banda se consolida con más de 12.2 millones de oyentes mensuales en Spotify, mientras que un catálogo histórico acumulado supera los 7.9 mil millones de reproducciones en la misma plataforma. Sus máximos trallazos como Hail to the King y Nightmare superan holgadamente los 830 y 520 millones de reproducciones respectivamente, demostrando que el metal de guitarras pesadas nunca se fue, solo se quedó viviendo en la memoria colectiva de los audífonos y las listas de reproducción globales.