09/03/2024
La danza busca intérpretes, personas cuyas capacidades físicas estén al servicio del arte, que sean capaces de transmitir sensaciones con sus movimientos y gestos. Los bailarines, de hecho, no se consideran deportistas, sino artistas. Prueba de ello son los ensayos, donde la creatividad, la espontaneidad y la interpretación son bienes tangibles. Cada movimiento está perfectamente pensado, su ubicación en el contexto musical y dramático es casi perfecta. Pero no hay reglas fijas. Los artistas son asi. Un paso que no convence al coreógrafo en el momento en que los bailarines lo llevan de la imaginación a la realidad es cambiado. Así, los brazos empiezan a dibujar graciosos cuadrados, cuando las manos tapan los ojos del bailarín y cuando la posición de un dedo cobra más sentido que nunca. Porque a pesar de la interpretación que se permite al bailarín, un solo dedo puede ser motivo de ensayo durante veinte minutos. Si el bailarín no es capaz de transmitir belleza con ese simple apéndice, las repeticiones se sucederán hasta la saciedad.