30/03/2022
Se estima que los juguetes existen desde hace miles de años. Los primeros registros que se han encontrado de ellos pertenecen a Mesopotamia y datan de más de 5.000 años atrás. A lo largo de la historia, han sido cruciales para la diversión y el desarrollo de los niños.
Son un vehículo para desarrollar habilidades como la atención, la abstracción, la imaginación, la memoria, la representación ó la resolución de problemas. Por eso, en todas las culturas y en todos los tiempos, durante la niñez se juega con ellos.
En el caso de los juguetes tradicionales mexicanos, éstos reflejan las condiciones de vida, tradiciones, naturaleza, indumentaria y costumbres de la cultura mexicana. Por supuesto, tienen una historia muy rica que comenzó en la época prehispánica. Muchos pueblos indígenas ya elaboraban sus propios juguetes utilizando distintos materiales a su alcance.
Tras la conquista española los juguetes novohispanos comenzaron a mezclarse con los de las culturas indígenas, resultando inevitablemente en una amplia diversidad de usos y costumbres. De esta mezcolanza llegó el trompo, la pirinola, los yoyos, los baleros, trastos de porcelana o figurillas de barro o madera, muñecas europeas de porcelana y muñecas de trapo.
En la lámpara de cinta de cobre que a continuación les presentamos, podemos apreciar 3 de los juguetes anteriormente mencionados: la muñeca María, el balero y el trompo.
Las muñecas María tuvieron su origen en Michoacán y Estado de México. Fueron elaboradas por el grupo étnico mazahua como una alternativa más económica y tradicional de los juguetes que se vendían en los mercados, principalmente de las muñecas de porcelana importadas de España. Hechas de trapo y coloridos listones, animan una hebra de la mexicanidad mediante sus trazos y bordados. Si bien estas muñecas aparecieron como el resultado del sincretismo cultural entre el Nuevo y Viejo continente, se cree que las primeras muñecas, hechas con arcilla, palma y cabellos de maíz, acompañaban a los rituales sepulcrales de los niños como protección contra los malos espíritus.
El balero, es considerado en América latina un juego tradicional y en muchos países se ha rastreado su uso desde épocas precolombinas. En Yucatán se ha encontrado un tratado maya que data del período clásico (entre el 250 y el 950) sobre un juego autóctono parecido, pero en el cual las bolas eran cráneos humanos.
El trompo, perinola o peonza es casi tan antiguo como la humanidad; se han encontrado versiones de arcilla de hace 4.000 años a orillas del río Éufrates.
Inclusive se dice que el trompo fue un instrumento para prácticas de adivinación y chamanismo, y se cree que tiene un origen arcaico asociado a rituales de adivinación e interpretación de presagios en cierta época del año ya que se utiliza para recrear el movimiento de los astros.
Esta pieza es un homenaje a nuestra cultura mexicana, a sus colores, su alegría, a todo eso que la caracteriza y que para mí siempre es y será motivo de inspiración. De igual manera es un homenaje a la vida, a la niñez, a los niños y bebés de México, de todo el mundo, porque la niñez es una etapa mágica y fundamental para el desarrollo humano.
Está pieza se titula:
"LOS JUGUETES DE MI NIÑO"