23/04/2026
Volví a ver a Alex; estaba recostado junto a una ventana. Él disfrutaba del sol. Hicimos contacto visual. El movimiento de su cola al verme fue magia.
Me senté junto a él y me llevé una sorpresa: Alex estaba floreciendo. Esta vez no es una metáfora. En su lomo tenía pequeñas flores de colores preciosos enraizadas en su cuerpo. Yo las acariciaba con cuidado, sentía los diminutos pétalos frescos entre mis dedos. Su lomo era un jardín que tomaba el sol.
Desperté...