09/09/2026
.- RESEÑA.- Una joya teatral en Matamoros
Al cruzar la puerta del foro de Bellas Artes en Matamoros, Tamaulipas, una atmósfera nostálgica con luces tenues, me recibió de inmediato.
La producción de Lejos volar, escrita por Gibran Portela y dirigida por Eduardo Castillo es cobijada por el sello de Dramantes Teatro y nos da la bienvenida con una escenografía sencilla pero profundamente evocadora. El espacio (que parece pieza de museo) simula una habitación humilde al estilo campirano donde destaca un montón de arena y algunos vasos en el vértice frontal derecho del escenario, una ventana al fondo que enmarca un árbol seco —cuyo vaivén perturba el sueño de Sara (Jessica Juárez) — y, al centro, una mesa de madera multifuncional que con enorme ingenio se transforma en cama y auto.
La puesta en escena destaca por una narrativa inteligente que salta en el tiempo. A través de estas fracturas cronológicas, el público se convierte en detective de una historia que une y separa a dos hermanas (Sara y Luisa). En un gran acierto de dirección, el único actor masculino de la obra (Froylan Salveq) se multiplica para dar vida al padre, al enamorado, al abogado, a la mamá y a un extraño, tejiendo los hilos del destino familiar.
El montaje logra tocar las fibras más sensibles de la memoria. Hay una escena inicial y luminosa en la que el padre juega con sus hijas. Ese momento me transportó de inmediato a mi propia infancia; me vi de nuevo junto a mi hermana, tiradas en la cama, mientras mi papá nos llenaba de cosquillas y babas. Momentos que ya no volverán pero que al recordarlos llenan el ser de felicidad. Sin embargo, la obra nos recuerda de forma contundente que la felicidad es frágil y que los conflictos familiares pueden rozar la tragedia.
El punto cumbre del dolor llega con una escena desgarradora que me partió el alma. Tras una violenta discusión con la esposa, el personaje interpretado de manera impecable por Froylan Salveq, descubre que su hijo pequeño ha sido tragado por el mar. La desesperación de Sara y Luisa ante la pérdida y la devastación de ese padre, no dudo, que hayan abierto heridas en la sala; una muestra del altísimo nivel actoral y de una dirección de escena brillante.
Lejos volar es, en esencia, una historia familiar tan sencilla como impactante. Nos habla con honestidad sobre la fragmentación, el duelo y cómo los errores de los padres a veces cobran factura en los hijos. Una obra sumamente conmovedora que cumple con la magia del verdadero teatro: sacudirnos el corazón y obligarnos a reabrir el baúl de nuestros propios recuerdos.
Estrella Gracia González