28/05/2026
La especie que olvidó practicar
“El psicólogo sueco Anders Ericsson señala que el Homo sapiens (el hombre que sabe) debería llamarse en realidad Homo exercens (el hombre que practica), puesto que el ser humano es la única especie consciente de que, practicando, mejora”.
Bueno, lo primero que me viene a la mente es que, si uno observa varios gatos en su cotidiano vivir, todos ellos practican constantemente la caza, primordial para su supervivencia, buscando mejorar en ella cada día. Todo se transforma en una posible presa.
Por otro lado, no esperan a que sus uñas superen el tamaño adecuado: rascan y rascan para evitarlo y para que esa herramienta que utilizan en la caza y en su defensa se mantenga siempre en perfecto estado.
Ni hablar de su limpieza diaria. Y qué decir de su insistencia en que su platito tenga el debido sustento.
Cambian constantemente de lugar, buscando el sitio más cálido o más fresco, según lo indique la temperatura ambiente.
Al mirar a nuestra especie, no todos practican, no todos se esfuerzan por mantener o desarrollar sus habilidades y lograr la mayor autonomía posible para su supervivencia.
Es habitual marcar diferencias entre nuestra “inteligencia” o “habilidades” y las de otras especies. Casi como pedirle al pez que corra en la pradera o a la gacela que bucee en el mar como un delfín o una ballena.
Ellos tienen una enorme inteligencia: la suficiente para adaptarse a su entorno.
¿Y nosotros? Nos hemos alejado tanto de nuestra esencia… Nuestro interior sigue sincronizado con la naturaleza, pero debemos recordarlo para mirar hacia arriba, caminar descalzos sobre la tierra o abrazar un árbol sintiendo su fuerza.
Tal vez el problema no sea aprender, sino recordar quiénes somos.
Quizás evolucionar también implique volver a escuchar la naturaleza.