15/12/2025
El Monte Everest, la montaña más alta del mundo con 8 848 metros sobre el nivel del mar, guarda una historia sorprendente en su cima: allí se encuentran fósiles marinos.
Trilobites, cefalópodos, branquiópodos y otros organismos que vivieron hace entre 450 y 470 millones de años quedaron atrapados en las rocas calizas que hoy forman parte de su cumbre. Estos fósiles provienen de un antiguo mar poco profundo que alguna vez cubrió la región, cuando lo que hoy es el Himalaya era simplemente fondo oceánico.
Pero ¿cómo llegaron estos restos marinos a casi 9 kilómetros de altura? La explicación está en la tectónica de placas. Hace unos 50 millones de años, la placa india chocó con la placa eurasiática, plegando y levantando enormes capas de sedimentos oceánicos.
Ese proceso elevó progresivamente el antiguo fondo marino hasta formar la cordillera del Himalaya, incluyendo el Everest. Y lo más fascinante: esta colisión continúa hoy, haciendo que la montaña crezca unos milímetros cada año.
Los fósiles del Everest no solo confirman que su cima estuvo bajo el agua, sino que también revelan la impresionante capacidad de la Tierra para transformarse.