08/07/2018
Desde hace tiempo que los trastornos mentales aparecen banalizados en los relatos de ficción y se romantizan.
Este tipo de enfoque hacia los trastornos mentales es negativo e incluso puede perjudicar la recuperación de quienes los sufren. La desinformación puede llegar a ser igual de problemática que la invisibilización, prejuicio o el tabú. Sigamos con la
misión de difundir porque no sabemos quien pueda necesitarlo.
Si bien son muy diversos y se manifiestan de modo diferente, los se caracterizan por provocar alteraciones en el pensamiento, la percepción, las emociones, la conducta y las relaciones con otras personas.
Los trastornos mentales son silenciosos, pero afectan profundamente la vida de muchas personas. La desinformación ha provocado que algunos crean que estas afecciones no son más que una ilusión, es decir, que una persona puede decidir si estar enferma o no, que puede mejorar su situación con fuerza de voluntad.
Muchas personas sufren en silencio, muchos jóvenes deben llevar sobre sus espaldas el peso de un trastorno mental.
Es nuestro deber como sociedad ayudarlos a tener las mejores herramientas posibles para sanar, y el primer paso es tomarlos en serio.