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¡SALVE REINA DEL SANTO ROSARIO!Cada 7 de octubre, la Iglesia celebra a Nuestra Señora del Rosario y nos recuerda el pode...
07/10/2026

¡SALVE REINA DEL SANTO ROSARIO!

Cada 7 de octubre, la Iglesia celebra a Nuestra Señora del Rosario y nos recuerda el poder de esta oración que nos acerca a María y, a través de ella, al corazón de Jesús.

El Santo Rosario es una oración profundamente mariana, pero también cristocéntrica: al rezarlo, contemplamos la vida de Cristo de la mano de su Madre. María nos enseña a mirar a Jesús, a escuchar su voz y a confiar en Él.

La tradición cuenta que la Virgen se apareció a Santo Domingo de Guzmán y le entregó el Rosario, pidiéndole que difundiera esta oración. Desde entonces, generaciones de fieles han encontrado en él consuelo, fortaleza y una poderosa ayuda para permanecer cerca de Dios.

“Denme un ejército que rece el Rosario y este vencerá al mundo”, decía San Pío X.

Hoy, pongamos nuestras preocupaciones, nuestras familias y nuestras intenciones en manos de María. Tomemos el Rosario y recemos con fe.

Virgen del Rosario, ruega por nosotros y llévanos siempre a Jesús.

Los invitamos a los festejos en honor a Nuestra Señora del Rosario.
05/10/2026

Los invitamos a los festejos en honor a Nuestra Señora del Rosario.

El Señor te bendiga y te guarde. Te muestre su rostro y tengapiedad de ti.Te dirija su mirada y te de la paz El Señor te...
04/10/2026

El Señor te bendiga y te guarde. Te muestre su rostro y tenga
piedad de ti.

Te dirija su mirada y te de la paz El Señor te bendiga

San Francisco de Asís ¡Ruega por Nosotros! 🙏🏻

HOY CELEBRAMOS A SAN FRANCISCO DE ASÍS PRIMER SANTO PATRONO DE NUESTRO JALACINGO Cada 4 de octubre la Iglesia universal ...
04/10/2026

HOY CELEBRAMOS A SAN FRANCISCO DE ASÍS
PRIMER SANTO PATRONO DE NUESTRO JALACINGO

Cada 4 de octubre la Iglesia universal celebra a San Francisco de Asís (c.1182-1226), el santo que se unió a Cristo en sus dolores más íntimos, el hombre que se santificó abrazando la pobreza y renovó la Iglesia, el santo que reconoció a Dios en la naturaleza.

Sin duda, el Santo de Asís ha sido siempre una figura de inmensa importancia para la Iglesia, y lo sigue siendo hoy.

Algunos años atrás, el Papa Benedicto XVI había reflexionado en torno a la permanente actualidad de San Francisco, intentando también salir al paso de quienes quieren distorsionar su figura: “... un auténtico ‘gigante’ de la santidad, que sigue fascinando a numerosísimas personas de todas las edades y religiones… El verdadero Francisco histórico es el Francisco de la Iglesia y precisamente de este modo habla también a los no creyentes, a los creyentes de otras confesiones y religiones… Es un modelo [de] un diálogo en la verdad, en el respeto recíproco y en la comprensión mutua”.

-Solo quien ama es libre;
San Francisco nació en Asís (Italia) en 1182, en el seno de una familia acomodada. Su padre era un rico comerciante y, como mandaba la costumbre, era él el destinado a asumir el negocio familiar. Por años, Francisco, pagado de sí mismo, se dedicó a g***r de sus bienes, en medio de la ostentación y las frivolidades.

No hubo mayores contratiempos en su vida hasta que las circunstancias lo forzaron a ir a la guerra. Fracasó como guerrero y cayó prisionero. Ciertamente no fue mucho el tiempo que permaneció en esa condición, pero su salud empezó a resquebrajarse. Cercado por el desasosiego, en medio del horror de la guerra y aquejado por la enfermedad, Francisco empezó a escuchar una voz que clamaba desde su interior: “Sirve al amo y no al siervo”.

Su mal estado de salud precipitó el retorno a casa, envuelto en la deshonra. Allí, después de un largo tiempo de recuperación, inició un proceso de transformación personal. En el contacto con la naturaleza y el redescubrimiento de la oración, poco a poco fue entendiendo por qué su vida estaba vacía. Dios había estado tocando la puerta de su corazón hacía mucho tiempo sin que se hubiera dado cuenta.

Libre para amar más
Francisco, entonces, comenzó a hacer cosas “desconcertantes” ante los ojos de su familia y sus habituales amigos, todas impropias de su condición social por lo que más de uno lo creyó loco. Francisco había empezado a visitar a los enfermos abandonados de Asís, incluyendo a los leprosos -gran escándalo para sus allegados, quienes quisieron disuadirlo-. No obstante, a él parecía no importarle en absoluto lo que otros pensaran de esto e incrementó la frecuencia de las visitas. De pronto, ya no había vuelta atrás: aquella gente “repugnante” se había convertido en su nuevo círculo de amigos, en su nueva familia.

El santo llevaba a los desamparados comida y abrigo, hasta que un día se agotaron sus recursos. Fue así que se despojó de lo último que le quedaba: decidió regalar sus propios vestidos y su dinero.

Si alguna duda lo asaltó en ese momento, queda claro que no tuvieron mayor repercusión. Algo nuevo estaba creciendo en su corazón y era muy distinto a cualquier cosa que hubiese probado antes: su espíritu empezaba a tener paz finalmente, aun rodeado de la miseria que antes le producía terror. Ahora vivía despojado de sus “seguridades”, con el corazón abierto por el dolor de los que sufren, aunque más libre y feliz que nunca.

-San Damián: Dios te habla;
Cierto día, mientras oraba en la Iglesia de San Damián, en Asís, le pareció que el crucifijo que estaba frente a sí le miraba mientras decía: “Francisco, repara mi casa, pues ya ves que está en ruinas”. Entonces, creyendo que Cristo le pedía reparar el templo físico, fue y vendió los vestidos de la tienda de su padre. Luego llevó el dinero al sacerdote que cuidaba el templo, pidiéndole que lo deje vivir allí -había que reconstruir el templo físico, sí, pero Cristo también quería que toda la Iglesia, sumida en una profunda crisis, fuera renovada desde dentro-.

El sacerdote aceptó que se quedara, pero no recibió el dinero. Entonces, su padre enterado de lo que había hecho, lo buscó y lo golpeó furiosamente. Después, al ver que su hijo no quería regresar a casa, le exigió que le entregara el dinero.

Por consejo del obispo, Francisco decidió honrar a su padre devolviéndole todo, y con creces: se despojó hasta de la ropa que llevaba encima en ese momento, que ya no le pertenecía.

Distanciado de la forma como había vivido, Francisco se dedicó a reconstruir la Iglesia de San Damián y de San Pedro. Más tarde se trasladó a una capillita llamada Porciúncula, la cual reparó y convirtió en su hogar. Con el corazón ablandado por la oración -su diálogo con Cristo-, Francisco empezó a pedir limosna para los pobres y a servirles con más cariño. Mientras iba de camino, quien lo veía recibía su saludo característico: “La paz del Señor sea contigo”.

-Hermana pobreza;
Su estilo de vida empezó a atraer a muchos, quienes también querían acompañarle y ayudarlo en sus labores. Entonces, la idea de formar una hermandad religiosa se fue concretando hasta que, en 1209, Francisco con un grupo de amigos viajaron a Roma, en busca de que el Papa Inocencio III (p.1198-1216) aprobara el proyecto de la hermandad.

El Papa, asistido por la gracia, dio su aprobación. El espíritu de la futura Orden de los Frailes Menores giraba en torno a la pobreza, cuya vivencia sería el fundamento evangélico.

El desprendimiento de los bienes materiales debía ser asumido con amor y expresada en la manera de vestir, los utensilios que se empleaban y, principalmente, en los actos. Eso era navegar contra el viento que en esa época soplaba en dirección de la fortuna y ostentación, tantas veces confundida con la felicidad. Para sorpresa de los incrédulos, los hermanos de Francisco no se veían nunca tristes, todo lo contrario: reflejaban alegría y contento.

-“Conozco a Cristo pobre y crucificado, y eso me basta" (San Francisco de Asís);
Considerándose indigno del sacerdocio pleno, llegó solo a recibir el diaconado y por eso Francisco quiso darle a su Orden el nombre de “Frailes menores”, con el propósito de que sus miembros fueran conscientes de su llamado a ser verdaderos siervos de todos, amantes de las cosas de Dios, que solo se hallan a sí mismos en lo sencillo. Posteriormente, sus hijos espirituales pasarían a ser llamados “franciscanos”.

La humildad y el desprendimiento que Francisco vivía eran en esencia expresión de una convicción interior: “Ante los ojos de Dios, el hombre vale por lo que es y no más”. De allí que dijese cosas como estas: "Hay muchos que tienen por costumbre multiplicar plegarias y prácticas devotas, afligiendo sus cuerpos con numerosos ayunos y abstinencias; pero con una sola palabrita que les suena injuriosa a su persona o por cualquier cosa que se les quita, enseguida se ofenden e irritan. Estos no son pobres de espíritu, porque el que es verdaderamente pobre de espíritu, se aborrece a sí mismo y ama a los que le golpean en la mejilla".

La pobreza empieza por dentro. Tiene nombre y se llama “Jesús”.

-Elegido misteriosamente para compartir los dolores del Señor;
Cristo le concedió a Francisco el don de poderlo acompañar “de cerca” en los dolores de su Pasión: recibió de Nuestro Señor los estigmas en carne propia.

Ya el santo, en su madurez, había experimentado continuos éxtasis y protagonizado hechos prodigiosos, pero recibir los estigmas fue algo que superó todo. De esto dieron fe sus hermanos más cercanos, así como del deseo de Francisco de mantener el milagro en reserva.

En su unión con el Señor, era como si, de alguna manera, Francisco fuese cada vez “menos él” y cada vez más semejante a Jesucristo, en todo.

-Hermana muerte;
San Francisco de Asís murió el 3 de octubre de 1226, con solo 44 años de edad. Su figura e influencia en la historia de la Iglesia y en la cultura es inapreciable. Incluso quienes no tienen fe o no son parte de la Iglesia Católica reconocen en él a una persona extraordinaria.

Gracias a Dios, esa influencia hoy permanece intacta en la Iglesia, por ejemplo, en el amor a la naturaleza -creación de Dios- y en el deseo de protegerla; en particular, en el cariño por los animales.

-Patronazgos;
San Francisco de Asís es patrono de los animales y del medio ambiente. También es patrono de los “belenistas”, los comerciantes (especialmente de los fabricantes de telas, sastres y tejedores).

Es el santo patrono de numerosas ciudades alrededor del mundo, por ejemplo, en Italia, Perú, Filipinas, Ecuador, México, Estados Unidos y Chile, solo por mencionar algunas famosas que se encuentran en esos países. Por supuesto, miles de instituciones, colegios, universidades, hospitales, etc. también han sido puestas bajo su patrocinio espiritual.

800 años del TRÁNSITO (MUERTE) DE SAN FRANCISCO DE ASÍS   Este año conmemoramos 800 años del Tránsito de San Francisco d...
04/10/2026

800 años del TRÁNSITO (MUERTE) DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

Este año conmemoramos 800 años del Tránsito de San Francisco de Asís, recordando aquel momento en que el hermano Francisco concluyó su peregrinar por esta tierra para encontrarse definitivamente con Dios.

El 3 de octubre de 1226, en la Porciúncula, Francisco recibió a la muerte llamándola con la entrañable expresión de “hermana muerte corporal”, con la confianza de quien había procurado hacer de toda su vida una alabanza al Creador.

Ochocientos años después, su testimonio continúa hablándonos. Su amor a Cristo, su sencillez, su pobreza evangélica, su fraternidad y su deseo de paz siguen invitándonos a volver nuestra mirada al Evangelio.

Celebrar su Tránsito no es solamente recordar su muerte: es contemplar el paso de un hermano hacia la Casa del Padre, después de una vida entregada a seguir las huellas de Cristo.

Que en este aniversario jubilar, San Francisco de Asís interceda por nosotros y nos enseñe a vivir con un corazón sencillo, fraterno y profundamente enamorado de Dios.

AÑO JUBILAR FRANCISCANO
¡PAZ Y BIEN!

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE ASÍS.8vo. CENTENARIO DEL TRÁNSITO (MUERTE) DE SAN FRANCISCO DE ASÍS. NOVENO DÍA DE LA...
03/10/2026

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE ASÍS.

8vo. CENTENARIO DEL TRÁNSITO (MUERTE) DE SAN FRANCISCO DE ASÍS.

NOVENO DÍA DE LA NOVENA:

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración de San Francisco ante el Cristo de San Damián (OrSD):

Sumo, glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y verdadero mandamiento. Amén.

Oración de San Juan Pablo II a San Francisco de Asís:

Oh San Francisco, que recibiste los estigmas en La Verna, el mundo tiene nostalgia de ti como icono de Jesús crucificado. Tiene necesidad de tu corazón abierto a Dios y al hombre, de tus pies descalzos y heridos, y de tus manos traspasadas e implorantes. Tiene nostalgia de tu voz débil, pero fuerte por el poder del Evangelio.
Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy a reconocer el mal del pecado y a buscar su purificación en la penitencia. Ayúdalos a liberarse también de las estructuras de pecado, que oprimen a la sociedad actual.
Reaviva en la conciencia de los gobernantes la urgencia de la paz en las naciones y entre los pueblos. Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida, capaz de contrastar las insidias de las múltiples culturas de muerte. A los ofendidos por cualquier tipo de maldad concédeles, Francisco, tu alegría de saber perdonar.
A todos los crucificados por el sufrimiento, el hambre y la guerra, ábreles de nuevo las puertas de la esperanza. Amén.

Lectura del Noveno Día;

En el año del Señor de 1226, el día 3 de octubre, domingo, cuando caía la noche, nuestro bienaventurado Padre san Francisco, habiendo imitado la vida y trabajos de los apóstoles, libre de ataduras del cuerpo, coronando con el mejor fin sus promisorios principios, voló, para su dicha, a la mansión delos eternos goces, en la ciudad de Asís, en Santa María de los Ángeles de la Porciúncula, lugar en que había nacido la Orden de Hermanos Menores.

Reflexión:

Hace ya casi 800 años en la Porciúncula, Francisco poco antes de morir, se dirigió a los hermanos que le rodeaban, como a representantes de toda la Orden, presentes y futuros. Entonces los fue bendiciendo a todos, apoyando su mano derecha sobre la cabeza de cada uno de ellos. Bendijo también a todos los que entonces pertenecían a la Orden, y a los que pertenecerían a ella hasta el fin de los tiempos (LP117). Todos nosotros, hermanos y hermanas, ahora celebramos no sólo la muerte sino, sobre todo, el nacimiento, de Francisco a la Vida. Nos sentimos solidarios en esa bendición de nuestro Padre, y nos comprometemos a vivir en unidad y fidelidad al Evangelio en nuestros días.

Oración en honor a las llagas de San Francisco:

Gloriosísimo Protector y Padre mío, San Francisco, a ti acudo, implorando tu poderosa intercesión, para entender el amor que Dios Nuestro Señor te manifestó al martirizar nuestra carne y nuestro espíritu. Tus llagas son cinco focos de caridad divina; cinco lenguas que me recuerdan las misericordias de Jesucristo; cinco fuentes de gracia celestiales que el Creador te confió para que las distribuyas entre tus devotos. ¡Oh Santo amabilísimo!, pide por mí a Jesús crucificado una chispa del fuego que ardía en tu alma aquel día dichoso en que recibiste la seráfica crucifixión, a fin de que, recordando tus privilegios sobrenaturales, imite tus ejemplos y siga tus enseñanzas, viviendo y muriendo, amando a Dios sobre todas las cosas.

(Se dicen las Intenciones que ofrecemos a San Francisco)
Rezar 5 Padres Nuestros, 5 Aves Marías y 5 Glorias en honor de las cinco llagas de San Francisco.

Oración Final;

Seráfico Padre mío San Francisco, pobre y desconocido de todos, y, por esto, engrandecido y favorecido de Dios. Porque te veo tan rico en tesoros divinos, vengo a pedirte limosna. Dámela generoso, por amor al buen Jesús y a nuestra Madre, la Inmaculada Virgen María, y por el voto que hiciste de dar por su amor todo lo que se te pidiese. Por amor de Dios te ruego que me obtengas dolor de mis pecados, la humildad y el amor a tu pasión; conformidad con la voluntad de Dios, prosperidad para la Iglesia y para el Papa, exaltación de la fe, confusión de la herejía y de los infieles, conversión de los pecadores, perseverancia de los justos y eterno descanso de las almas del Purgatorio. Te lo pido por amor de Dios. Así sea.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

AÑO JUBILAR FRANCISCANO.

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE ASÍS.8vo. CENTENARIO DEL TRÁNSITO (MUERTE) DE SAN FRANCISCO DE ASÍS. OCTAVO DÍA DE LA...
03/10/2026

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE ASÍS.

8vo. CENTENARIO DEL TRÁNSITO (MUERTE) DE SAN FRANCISCO DE ASÍS.

OCTAVO DÍA DE LA NOVENA:

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración de San Francisco ante el Cristo de San Damián (OrSD):

Sumo, glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y verdadero mandamiento. Amén.

Oración de San Juan Pablo II a San Francisco de Asís:

Oh San Francisco, que recibiste los estigmas en La Verna, el mundo tiene nostalgia de ti como icono de Jesús crucificado. Tiene necesidad de tu corazón abierto a Dios y al hombre, de tus pies descalzos y heridos, y de tus manos traspasadas e implorantes. Tiene nostalgia de tu voz débil, pero fuerte por el poder del Evangelio.
Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy a reconocer el mal del pecado y a buscar su purificación en la penitencia. Ayúdalos a liberarse también de las estructuras de pecado, que oprimen a la sociedad actual.
Reaviva en la conciencia de los gobernantes la urgencia de la paz en las naciones y entre los pueblos. Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida, capaz de contrastar las insidias de las múltiples culturas de muerte. A los ofendidos por cualquier tipo de maldad concédeles, Francisco, tu alegría de saber perdonar.
A todos los crucificados por el sufrimiento, el hambre y la guerra, ábreles de nuevo las puertas de la esperanza. Amén.

Lectura del Octavo Día; Leyenda Mayor de San Buenaventura (capítulo 9,8)

Acompañado, pues, de un hermano llamado Iluminado -hombre realmente iluminado y virtuoso-, se puso en camino, y de pronto le salieron al encuentro dos ovejitas, a cuya vista, muy alborozado, dijo el Santo al compañero: «Confía, hermano, en el Señor, porque se cumple en nosotros el dicho evangélico: He aquí que os envío como ovejas en medio de lobos» (Mt 10,16). Y, avanzando un poco más, se encontraron con los guardias sarracenos, que se precipitaron sobre ellos como lobos sobre ovejas y trataron con crueldad y desprecio a los siervos de Dios salvajemente capturados, profiriendo injurias contra ellos, afligiéndoles con azotes y atándolos con cadenas.

Finalmente, después de haber sido maltratados y atormentados de mil formas, disponiéndolo así la divina Providencia, los llevaron a la presencia del sultán, según lo deseaba el varón de Dios. Entonces el jefe les preguntó quién los había enviado, cuál era su objetivo, con qué credenciales venían y cómo habían podido llegar hasta allí; y el siervo de Cristo Francisco le respondió con intrepidez que había sido enviado no por hombre alguno, sino por el mismo Dios altísimo, para mostrar a él y a su pueblo el camino de la salvación y anunciarles el Evangelio de la verdad. Y predicó ante dicho sultán sobre Dios trino y uno y sobre Jesucristo salvador de todos los hombres con tan gran convicción, con tanta fortaleza de ánimo y con tal fervor de espíritu, que claramente se veía cumplirse en él aquello del Evangelio: Yo os daré palabras y sabiduría, a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro (Lc 21,15). De hecho, observando el sultán el admirable fervor y virtud del hombre de Dios, lo escuchó con gusto y le invitó insistentemente a permanecer consigo. Pero el siervo de Cristo, inspirado de lo alto, le respondió: «Si os resolvéis a convertiros a Cristo tú y tu pueblo, muy gustoso permaneceré por su amor en vuestra compañía. Mas, si dudas en abandonar la ley de Mahoma a cambio de la fe de Cristo, manda encender una gran hoguera, y yo entraré en ella junto con tus sacerdotes, para que así conozcas cuál de las dos creencias ha de ser tenida, sin duda, como más segura y santa». Respondió el sultán: «No creo que entre mis sacerdotes haya alguno que por defender su fe quiera exponerse a la prueba del fuego, ni que esté dispuesto a sufrir cualquier otro tormento». Había observado, en efecto, que uno de sus sacerdotes, hombre íntegro y avanzado en edad, tan pronto como oyó hablar del asunto, desapareció de su presencia.

Entonces, el Santo le hizo esta proposición: «Si en tu nombre y en el de tu pueblo me quieres prometer que os convertiréis al culto de Cristo si salgo ileso del fuego, entraré yo solo a la hoguera. Si el fuego me consume, impútese a mis pecados; pero, si me protege el poder divino, reconoceréis a Cristo, fuerza y sabiduría de Dios, verdadero Dios y Señor, salvador de todos los hombres». El sultán respondió que no se atrevía a aceptar dicha opción, porque temía una sublevación del pueblo. Con todo, le ofreció muchos y valiosos regalos, que el varón de Dios -ávido no de los tesoros terrenos, sino de la salvación de las almas- rechazó cual si fueran lodo. Viendo el sultán en este santo varón un despreciador tan perfecto de los bienes de la tierra, se admiró mucho de ello y se sintió atraído hacia él con mayor devoción y afecto. Y, aunque no quiso, o quizás no se atrevió a convertirse a la fe cristiana, sin embargo, rogó devotamente al siervo de Cristo que se dignara aceptar aquellos presentes y distribuirlos -por su salvación- entre cristianos pobres o iglesias. Pero Francisco, que rehuía todo peso de dinero y percatándose, por otra parte, que el sultán no se fundaba en una verdadera piedad, rehusó en absoluto condescender con su deseo.

Reflexión;

Francisco llevó consigo al hermano Iluminado de Rieti, su compañero desde 1210. Al principio, tomados probablemente como espías, son golpeados pero pronto los soldados dudan. De acuerdo con sus deseos, los dos frailes son llevados a la presencia del sultán Melek-el-kamel, el sultán interroga a Francisco: “El servidor de Cristo responde que había sido enviado desde más allá de los mares, no por hombre alguno, sino por el mismo Dios Altísimo” (LM 9,8). Se separa así de los cruzados y su violencia. Desearíamos saber más detalles de la conversación pero no tenemos muchos elementos. Sin embargo, sabemos lo esencial, Francisco se declara cristiano y es escuchado por el sultán. Luego de muchos días Francisco constata aspectos positivos en los llamados “infieles”. Se da cuenta de la profunda religiosidad del Islam, ya que cinco veces al día Francisco e Iluminado escuchan al muecín lanzar la llamada a la oración. Francisco descubre que estos hombres no solamente son sus hermanos como creaturas, no son solamente sus hermanos a causa de la sangre derramada por Jesús por todos. Todo esto él lo sabía, pero descubre que los llamados infieles son sus hermanos por esta comunión en la oración al único Dios. Dos semanas después de encontrarse con el sultán se acaba la tregua y es el momento de la partida. El sultán, admirado por la sabiduría de este “monje”, trata de retenerlo con tesoros y regalos. Pero Francisco es pobre y solo desea la conversión del sultán. Llega la hora del adiós; tanto Francisco como el sultán saben que no volverán a verse. Por ello Melek-el -Kamel se encomienda a las oraciones de un no musulmán. Con Iluminado, Francisco emprende la marcha acompañado por una escolta de príncipes, es el último gesto del sultán hacia Francisco. Francisco y el sultán en medio de la guerra, tuvieron un encuentro en Paz, gracias a la hospitalidad de uno y a la apertura al dialogo de ambos. Si bien Francisco no logra hacer que el sultán se haga cristiano, tampoco el sultán logra retener a este “monje” llamado Francisco ofreciéndole suntuosos regalos y dinero. Sin embargo, ambos vivenciaron un encuentro en paz, en donde cada uno pudo exponer al otro su perspectiva en un franco diálogo. Gracias a este encuentro en paz que hoy en día los franciscanos viven en paz custodiando los lugares santos en medio de tierras no cristianas. (El diálogo de los creyentes. Tomo 3. Curia general OFM. Secretaria de Evangelización. Secretaría para la formación y estudios. ISE. Venecia.Roma.2005.p.78-79).

Oración en honor a las llagas de San Francisco:

Gloriosísimo Protector y Padre mío, San Francisco, a ti acudo, implorando tu poderosa intercesión, para entender el amor que Dios Nuestro Señor te manifestó al martirizar nuestra carne y nuestro espíritu. Tus llagas son cinco focos de caridad divina; cinco lenguas que me recuerdan las misericordias de Jesucristo; cinco fuentes de gracia celestiales que el Creador te confió para que las distribuyas entre tus devotos. ¡Oh Santo amabilísimo!, pide por mí a Jesús crucificado una chispa del fuego que ardía en tu alma aquel día dichoso en que recibiste la seráfica crucifixión, a fin de que, recordando tus privilegios sobrenaturales, imite tus ejemplos y siga tus enseñanzas, viviendo y muriendo, amando a Dios sobre todas las cosas.

(Se dicen las Intenciones que ofrecemos a San Francisco)
Rezar 5 Padres Nuestros, 5 Aves Marías y 5 Glorias en honor de las cinco llagas de San Francisco.

Oración Final;

Seráfico Padre mío San Francisco, pobre y desconocido de todos, y, por esto, engrandecido y favorecido de Dios. Porque te veo tan rico en tesoros divinos, vengo a pedirte limosna. Dámela generoso, por amor al buen Jesús y a nuestra Madre, la Inmaculada Virgen María, y por el voto que hiciste de dar por su amor todo lo que se te pidiese. Por amor de Dios te ruego que me obtengas dolor de mis pecados, la humildad y el amor a tu pasión; conformidad con la voluntad de Dios, prosperidad para la Iglesia y para el Papa, exaltación de la fe, confusión de la herejía y de los infieles, conversión de los pecadores, perseverancia de los justos y eterno descanso de las almas del Purgatorio. Te lo pido por amor de Dios. Así sea.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

AÑO JUBILAR FRANCISCANO.

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE ASÍS.8vo. CENTENARIO DEL TRÁNSITO (MUERTE) DE SAN FRANCISCO DE ASÍS. SÉPTIMO DÍA DE L...
02/10/2026

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE ASÍS.

8vo. CENTENARIO DEL TRÁNSITO (MUERTE) DE SAN FRANCISCO DE ASÍS.

SÉPTIMO DÍA DE LA NOVENA:

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración de San Francisco ante el Cristo de San Damián (OrSD):

Sumo, glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y verdadero mandamiento. Amén.

Oración de San Juan Pablo II a San Francisco de Asís:

Oh San Francisco, que recibiste los estigmas en La Verna, el mundo tiene nostalgia de ti como icono de Jesús crucificado. Tiene necesidad de tu corazón abierto a Dios y al hombre, de tus pies descalzos y heridos, y de tus manos traspasadas e implorantes. Tiene nostalgia de tu voz débil, pero fuerte por el poder del Evangelio.
Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy a reconocer el mal del pecado y a buscar su purificación en la penitencia. Ayúdalos a liberarse también de las estructuras de pecado, que oprimen a la sociedad actual.
Reaviva en la conciencia de los gobernantes la urgencia de la paz en las naciones y entre los pueblos. Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida, capaz de contrastar las insidias de las múltiples culturas de muerte. A los ofendidos por cualquier tipo de maldad concédeles, Francisco, tu alegría de saber perdonar.
A todos los crucificados por el sufrimiento, el hambre y la guerra, ábreles de nuevo las puertas de la esperanza. Amén.

Lectura del Séptimo Día; Vida primera según Celano, nº 21-22

Entre tanto, el santo de Dios, cambiado su vestido exterior y restaurada la iglesia ya mencionada [la de San Damián], marchó a otro lugar próximo a la ciudad de Asís; allí puso mano a la reedificación de otra iglesia muy deteriorada y semiderruida [la de San Pedro]... De allí pasó a otro lugar llamado Porciúncula, donde existía una iglesia dedicada a la bienaventurada Virgen Madre de Dios, construida en tiempos lejanos y ahora abandonada, sin que nadie se cuidara de ella. Al contemplarla el varón de Dios en tal estado, movido a compasión, porque le hervía el corazón en devoción hacia la madre de toda bondad, decidió quedarse allí mismo. Cuando acabó de reparar dicha iglesia, se encontraba ya en el tercer año de su conversión. En este período de su vida vestía un hábito como de ermitaño, sujeto con una correa; llevaba un bastón en la mano, y los pies calzados. Pero cierto día se leía en esta iglesia el evangelio que narra cómo el Señor había enviado a sus discípulos a predicar; presente allí el santo de Dios, no comprendió perfectamente las palabras evangélicas; terminada la misa, pidió humildemente al sacerdote que le explicase el evangelio. Como el sacerdote le fuese explicando todo ordenadamente, al oír Francisco que los discípulos de Cristo no debían poseer ni oro, ni plata, ni dinero; ni llevar para el camino alforja, ni bolsa, ni pan, ni bastón; ni tener calzado, ni dos túnicas, sino predicar el reino de Dios y la penitencia, al instante, saltando de gozo, lleno del Espíritu del Señor, exclamó: «Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en lo más íntimo del corazón anhelo poner en práctica». Rebosando de alegría, se apresura inmediatamente el santo Padre a cumplir la doctrina saludable que acaba de escuchar; no admite dilación alguna en comenzar a cumplir con devoción lo que ha oído...

Reflexión

Una característica que hace de Francisco un hombre ecuménico es su relación con la palabra de Dios . Del encuentro con el Evangelio brota la elección de su vida y la vida de sus hermanos. Pues la vida de los hermanos franciscanos es una vida “según el santo Evangelio”, tal como nos lo señala la regla bulada: La regla y vida de los Hermanos Menores es ésta, a saber, guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin propio y en castidad. La interpretación de la palabra de Dios en San Francisco es clara y lineal: “la letra mata, el Espíritu da Vida” (Adm .7); El principio interpretativo de Francisco no es de erudición, sino de conversión, es total prontitud para obrar con el propósito de en todo momento dar Gloria a Dios. Para Francisco la caridad, el contenido de la palabra de Dios, vale más que a lectura, por lo cual no duda en regalar a una persona necesitada el texto del Nuevo Testamento (LP56). Su profunda lectura sapiencial y experiencial de la palabra de Dios lo preserva no solo de una interpretación ad litteram, sino también de una pura observancia literal: el haber buscado siempre el mensaje del espíritu fue para él fuente de creatividad y de gestos proféticos, de distensión, de diálogo, de conciliación. Y es precisamente la escucha de la única palabra de Dios la que acompaña a las Iglesias cristianas en lento camino hacia la unidad. Camino del cual los franciscanos tenemos una vocación particular y arraigada en la vida de Francisco. (La Vocación ecuménica del Franciscano. Tomo 2.p.127).

Oración en honor a las llagas de San Francisco:

Gloriosísimo Protector y Padre mío, San Francisco, a ti acudo, implorando tu poderosa intercesión, para entender el amor que Dios Nuestro Señor te manifestó al martirizar nuestra carne y nuestro espíritu. Tus llagas son cinco focos de caridad divina; cinco lenguas que me recuerdan las misericordias de Jesucristo; cinco fuentes de gracia celestiales que el Creador te confió para que las distribuyas entre tus devotos. ¡Oh Santo amabilísimo!, pide por mí a Jesús crucificado una chispa del fuego que ardía en tu alma aquel día dichoso en que recibiste la seráfica crucifixión, a fin de que, recordando tus privilegios sobrenaturales, imite tus ejemplos y siga tus enseñanzas, viviendo y muriendo, amando a Dios sobre todas las cosas.

(Se dicen las Intenciones que ofrecemos a San Francisco)
Rezar 5 Padres Nuestros, 5 Aves Marías y 5 Glorias en honor de las cinco llagas de San Francisco.

Oración Final;

Seráfico Padre mío San Francisco, pobre y desconocido de todos, y, por esto, engrandecido y favorecido de Dios. Porque te veo tan rico en tesoros divinos, vengo a pedirte limosna. Dámela generoso, por amor al buen Jesús y a nuestra Madre, la Inmaculada Virgen María, y por el voto que hiciste de dar por su amor todo lo que se te pidiese. Por amor de Dios te ruego que me obtengas dolor de mis pecados, la humildad y el amor a tu pasión; conformidad con la voluntad de Dios, prosperidad para la Iglesia y para el Papa, exaltación de la fe, confusión de la herejía y de los infieles, conversión de los pecadores, perseverancia de los justos y eterno descanso de las almas del Purgatorio. Te lo pido por amor de Dios. Así sea.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

AÑO JUBILAR FRANCISCANO.

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